Tuesday, 04 de August de 2020


Los nuevos estatutos del PAN modifican la estructura de poder interno




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Las elecciones de voto directo dependen del dinero para movilizar simpatizantes, a diferencia de las convenciones, que dependen más de los acuerdos con grupos como El Yunque o las familias custodias. ¿Y quién de esos cinco gobernadores puede ser más generoso a la hora de apoyar a potenciales dirigentes? ¿Quién tiene el presupuesto más alto? Pues Moreno Valle.

En la clásica tipología del partido de élites como antónimo del partido de masas creada hace más de medio siglo por el profesor francés Maurice Duverger, el PAN se ha quedado a mitad del río resultado de la modificación de sus estatutos que, por primera vez, empodera a la militancia y permite que los dirigentes nacionales y estatales puedan ser electos por voto directo. Con ello, Acción Nacional deja atrás una compleja estructura de toma de decisiones y creación de élites conforme a las llamadas “convenciones” que le dieron el control a las “familias custodias”. La transformación de un partido que puede tomar directamente sus decisiones a través de la militancia y no de delegados en convenciones será sustancial. Un proceso que empodera a las figuras con control presupuestal y de militancia, en especial al gobernador poblano Moreno Valle, a quien la Asamblea Extraordinaria dejó buenos dividendos.

 

 

La aprobación de los nuevos estatutos creó una nueva estructura de poder que da un nuevo peso a los gobernadores, en detrimento de la fuerza casi exclusiva que tenía el CEN. Como lo advertimos el jueves pasado, Moreno Valle y los otros cuatro mandatarios emanados de Acción Nacional —Baja California, Sonora, Guanajuato y Baja California Sur— hicieron un llamado conjunto para evitar que la disputa entre Gustavo Madero y los calderonistas diera al traste a la aprobación de los nuevos estatutos. Y aunque los gobernadores cumplieron su promesa de no cargar los dados a favor de uno u otro bando, ahora se ve con claridad su interés de que la guerra civil no quebrara el consenso de los nuevos estatutos. Y es que éstos conforman una nueva estructura de poder que los fortalece.

 

 

En especial, la creación de la Comisión Política Nacional elimina el poder cuasi absoluto que tenía el CEN, y ahora lo deposita en un conjunto de panistas notables. ¿Y qué panistas pueden ser más notables que los pocos gobernadores que permanecen tras el desastre del 2012? De los cinco mandatarios, solamente los de Puebla y Guanajuato llevan un peso específico por el tamaño de sus presupuestos. Guillermo Padrés de Sonora es una gran decepción, y no se olvida que fue la tragedia de la guardería ABC lo que lo llevó al poder. Osuna Millán ya se va en Baja California, y Kiko Vega apenas va a entrar al ruedo de Baja California. ¿Y puede esperarse algo del ilustre desconocido que es el mandatario de Baja California Sur?

 

 

La Comisión Política Nacional, conformado por 60 militantes distinguidos, entre ellos los gobernadores, se encargará directamente de dirimir la política de alianzas, candidaturas y la línea política de negociación con otros partidos y con el gobierno federal. Por primera vez el CEN ha perdido ese monopolio en un reajuste de la estructura de poder, de tal manera que Moreno Valle ahora sí podrá meter mano directamente en las decisiones nacionales del partido.

 

 

La elección directa de los dirigentes estatal y nacional del PAN, además, abre un nuevo espacio de influencia para Moreno Valle en la conformación de una estructura rumbo al proyecto presidencial. ¿Por qué? Porque las elecciones de voto directo dependen del dinero para movilizar simpatizantes, a diferencia de las convenciones, que dependen más de los acuerdos con grupos como El Yunque o las familias custodias. Los dirigentes estatales provendrán ahora del dinero. ¿Y quién de esos cinco gobernadores puede ser más generoso a la hora de apoyar a potenciales dirigentes? ¿Quién tiene el presupuesto más alto? Pues Moreno Valle.

 

 

En esa ruta del dinero también debe leerse la idea de mantenerse neutral en la batalla por la dirigencia nacional. Con fuertes vínculos tanto con Gustavo Madero, como con los calderonistas, en especial con Ernesto Cordero, Moreno Valle no tiene perfilado decidirse por alguno de los dos. ¿Por qué pelearse con alguno, si a ambos los puede apoyar económicamente? El dinero le alcanza para poner dos o tres millones a cada uno para apostar a la segura.

 

 

Esta neutralidad solamente tiene dos “asegunes”. La primera es que los calderonistas presenten como candidato a Ernesto Cordero y no a Margarita Zavala. ¿Por qué? Porque elegir a la esposa de Felipe Calderón sería perfilarla inequívocamente a la candidatura presidencial de 2018, hecho que no cuadra con los intereses de Moreno Valle.

 

 

El otro “asegún” que tiene es Josefina Vázquez Mota: su pleito irredimible es más que visible, porque en caso de quererse candidatear para la dirigencia nacional, Moreno Valle plantearía un total apoyo político-económico a Gustavo Madero.

 

 

Así pues, Moreno Valle ha reforzado su presencia en el PAN rumbo al 2018: su participación en la Comisión Política, así como la injerencia que le dará el dinero en la elección de dirigentes nacional, pasado por alto los viejos acuerdo con el Yunque y las familias custodias, le hacen constituirse en un poder fáctico porque el que pasará directamente la interlocución con el gobierno de Peña Nieto de cara a la reforma energética que se presenta hoy, y los procesos legislativos, así como la presidencia semestral de la Conago que arranca el 20 de agosto.

 

 

 

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