Tuesday, 04 de August de 2020


Chayito vino y se fue con las manos vacías




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Nada nuevo tiene la Cruzada, a excepción del talante perdonavidas con el que vino a Puebla la funcionaria federal, que incluyó una espera de cuatro horas y media para los indígenas de Azumiatla convocados para vitorearla, y el gesto poco educado de llegar tres horas tarde a la Ibero y permanecer apenas cinco minutos en una exposición

La Cruzada Nacional contra el Hambre, el programa social estrella del gobierno federal, es una farsa. Carece de estrategia innovadora y sobre todo, de dinero. Sólo así puede explicarse que la esperada visita de Rosario Robles para dar el arranque formal fuera un fiasco. La titular de Desarrollo Social, ni en la toma de protesta al capítulo Puebla del Consejo Estatal, ni en el CIS de Azumitla, pudo revelar el monto total de la inversión en los 14 municipios, ni las acciones a aplicar. Lo mismo ocurre en el resto del país: la mentada Cruzada es solamente un armatoste mercadológico sin sustento real más que la aglutinación de Oportunidades, 65 y Más, Liconsa, Empleo Temporal, Pisos y Techos Firmes, y demás que en los últimos años han demostrado su inefectividad para combatir al flagelo.

 

 

Nada nuevo tiene la cruzada, a excepción del talante perdonavidas con el que vino a Puebla la funcionaria federal, que incluyó una espera de cuatro horas y media para los indígenas de Azumiatla convocados para vitorearla, y el gesto poco educado de llegar tres horas tarde a la Ibero y permanecer apenas cinco minutos en una exposición del Centro de Estudios Espinosa Yglesias. Rosario Robles, permanentemente irritada pese a los esfuerzos del gobernador Moreno Valle por agradarla, vino y se fue dejando a Puebla tan pobre como estaba, en el tercer lugar del ranking nacional.

 

 

Precisamente, Moreno Valle sí tuvo oportunidad de presumirle a Rosario Robles la inversión del gobierno estatal en la Cruzada. Mil 736 millones de pesos desglosados en: mil 216 millones 795 mil pesos en salud; 340 millones 300 mil pesos en educación y en desarrollo rural 179 millones 600 mil pesos. Recursos, por supuesto, que tampoco están focalizados en el membrete de la Cruzada, sino que en realidad forma parte del programa de inversiones públicas ordinarias del gobierno estatal en los 14 municipios involucrados.

 

 

Lo que sí hizo Rosario Robles fue montarse en el trabajo del gobierno estatal. Pidió que los desayunadores instalados por el DIF se vuelvan también comedores comunitarios. En conjunto con el gobierno estatal prometió una inversión para 14 mil Techos Dignos (antes les daban pisos) y 2 mil huertos escolares que luego se volverán familiares (¿¿¿???). Y para no irse sin la consabida foto de entrega de recursos, luego de tomar protesta a los muchachos brigadistas, junto con Moreno Valle le dieron de 2.7 millones de pesos del programa Banco de Alimentos a los municipios de San Antonio Cañada (1.5 mdp) y Huitzilán (1.2 mdp).

 

 

Previo a la visita del CIS de Azumiatla, la toma de protesta al capítulo Puebla del Consejo de la Cruzada contra el Hambre dejó una escena hilarante. A nombre de la sociedad civil, el editor-impresor-constructor Armando Prida, con rostro compungido, se lamentó de que la bonanza producida por el morenovallismo en dos años no alcance para todos. Oír para creer.

 

 

La Cruzada contra el Hambre nació estrellada desde su origen por la sospecha de ser un programa electorero. Y luego de que el PAN evidenció el uso partidista de los programas sociales en Veracruz, más el famoso “no te preocupes Rosario” pronunciado por Peña Nieto frente a Lula Da Silva, provocaron una crisis política que devino en la suspensión del programa. Al finalizar las elecciones, ya no eran 400 municipios prioritarios, sino solamente 80. Y de los 14 programas en Puebla, el objetivo se redujo a trabajar en los cinco con mayor marginación.

 

 

La falta de recursos y estrategias de la cruzada contra la pobreza es evidente desde el convenio que firmó con el gobierno estatal el 3 de abril. Desde ahí no se manejan compromisos financieros, y ni siquiera un catálogo de los programas a instrumentar. Solamente en su numeral cinco establece:

 

 

QUINTA.- Las dependencias y entidades del Gobierno Federal que tiene a su cargo políticas, programas o acciones que inciden en el desarrollo social incluyente y en el combate a la pobreza, aplicarán recursos presupuestarios de manera coordinada en el Estado de Puebla conforme a los que la planeación presupuestal que por secretaría y programa en su caso, determine.

 

 

Total, todo es una farsa. El gobierno federal sigue aplicando el mismo catálogo de 70 programas sociales de entre varias dependencias, a los que suma acciones “coordinadas” con el gobierno estatal, que tampoco crea nuevos programas o reasigna recursos, sino que solamente agrupa y focaliza lo que ya hace.

 

 

Al final, el único tema tabú fue la evaluación del Coneval que colocó a Puebla como el tercer estado con mayor número de pobres en el país. Moreno Valle apenas esbozó parte de sus quejas con aquel discurso de que las reglas de operación castigan el éxito en la lucha contra la pobreza. Pero de las causas del retroceso, una vez más, ninguna explicación.

 

 

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