Monday, 09 de December de 2019


Con la reforma fiscal de EPN, a los ricos les tocó llorar




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En plena madrugada llegó la noticia del cese del “Chepo” de la Torre para calmar las aguas de la decepción nacional, pero los analistas del gobierno federal pudieron observar la fragilidad de la imagen de Peña Nieto en muchos sectores de la opinión pública. Una reforma fiscal con incremento al IVA a alimentos y medicinas hubiera sido el acabóse.

Parece imposible no simpatizar con la reforma fiscal planteada ayer por Peña Nieto. Por un lado, elude la tentación de imponer IVA a alimentos y medicinas, y con eso, la posibilidad a abrir un nuevo frente de descontento social. Por el otro, elimina impuestos que se habían convertido en un dolor de cabeza para los empresarios como el IETU y el IDE. Pero lo mejor es que por primera vez se establece un gravamen del 10 por ciento a las ganancias que se obtienen en la Bolsa Mexicana de Valores, y se eliminan ciertos regímenes de privilegio como la consolidación fiscal que permitía diferir el pago de impuestos. Por supuesto, junto a la subida de 2 por ciento al ISR, así como el impuesto de un peso por cada litro de refresco. Leyendo esta miscelánea fiscal, da la impresión que con Peña Nieto ahora sí a los ricos les tocó llorar.

 

 

Sin embargo, tampoco hay que engañarse ni echar las campanas al vuelo. Una reforma fiscal tan benévola con las grandes mayorías empobrecidas no es sino el caramelo para endulzar los posibles efectos de la reforma energética. Un pago más a los grandes capitales del mundo que vendrán a apropiarse del petróleo, gas y derivados que Pemex en su grandísima ineficiencia no puede explotar. Y por supuesto, una concesión a los sectores de izquierda, especialmente al PRD, que podrán colgarse la medalla de haber logrado que grandes empresarios pagaran por sus ganancias en la Bolsa.

 

 

Le toca ahora a los grandes empresarios poner el grito en el cielo con muchas de las medidas planteadas por Peña Nieto. De entrada, lo primero que criticarán es que la nueva miscelánea fiscal vuelve a recargarse en los mismos sujetos que pagan impuestos, pero no amplia la base de contribuyentes. Y peor aún, que las nuevas medidas compensatorias como el seguro de desempleo y la pensión universal lo único que hacen es darle más subsidios a la población improductiva.

 

 

El razonamiento es válido, pero no se puede hacer más con la capital del país sitiada por la CNTE, un creciente descontento social, y además, Andrés Manuel López Obrador está a las afueras de la muralla para capitalizar otra vez el resentimiento ciudadano en contra de todas las medidas económicas que culminaron en la desaceleración.

 

 

El termómetro social no está del lado de Peña Nieto. No se trata únicamente de la pobre evaluación del 55 por ciento de calificación que recibe en su primer año de gobierno. El barómetro real se vivió la noche del sábado, luego de que la Selección Mexicana perdió en el Azteca ante Honduras, cancelando muchas de sus posibilidades de tener un pase directo al Mundial de Brasil el próximo año. En las redes sociales se desató la furia nacional en contra de los futbolistas, de las televisoras, de la Femexfut y sobre todo en contra del entrenador “Chepo” de la Torre.

 

 

Pero una cosa lleva a la otra. Y además de patrióticamente pedir la renuncia ipso facto del “Chepo”, la perrada tuitera desató su furia y también se lanzó contra Peña Nieto, demandando de igual forma su cese al cargo de presidente. Incomprensible, pero así es el pueblo: por cerca de cinco horas, el TW fue el hervidero, a tal grado que incluso hubo innumerables comentarios que si era para ese Aztecazo, mejor la CNTE hubiera bloqueado el acceso al estadio. Fuera “Chepo” y fuera Peña como grito de guerra en plena frustración nacional

 

 

En la madrugada llegó la noticia del cese del “Chepo” de la Torre para calmar las aguas de la decepción nacional, pero los analistas del gobierno federal pudieron observar la fragilidad de la imagen de Peña Nieto en muchos sectores de la opinión pública. Una reforma fiscal con incremento al IVA a alimentos y medicinas hubiera sido el acabóse.

 

 

Peña Nieto dio un repliegue táctico con su reforma fiscal y actuó de forma inteligente. Ya habrá otros momentos para intentar lo del IVA, pero de momento era imposible con tal termómetro social. No es una victoria de López Obrador, quien ni siquiera pudo hacer su concentración en el zócalo, y que además apenas llevó 50 mil inconformes, por lo que debió reagendar para el próximo 22 de septiembre el arranque de la resistencia.

 

 

Al presidente le urge ganar aprobación entre las mayorías, aunque sea a costa ahora de las minorías empresariales que en el calderonismo recibieron un trato de lujo. Y qué mejor argumento de que ahora los ricos pagarán hasta por sus ganancias en la Bolsa de Valores.

 

 

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