Sunday, 15 de December de 2019


La venta de productos electorales chatarra




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Los vendedores de productos chatarra pasan por alto que ese minigobernador será electo, es decir, pasará por el tamiz de la voluntad popular y competirá contra algún priista que vendrá respaldado por la Federación. Esta idea de que a Peña Nieto, o a quien se perfile como el viable candidato presidencial, no le interesa la minigubernatura es simplemente absurda

Los marchantes del periodismo arrancan nuevamente la carrera de cada tres o seis años para vender posicionamiento y publicidad a los aspirantes a un cargo de elección popular. Descubren talentos, bendicen carreras políticas y ejercen de profetas del futurismo electoral sin atender las auténticas variables del mercado electoral. De un día para otro, descubren que Luis Maldonado Venegas es una opción interesantísima para ese periodo conocido como la minigubernatura, que Cabalán Macari tiene bendición para promocionarse, que Roberto Moya es un gran perfil, y claro, que Jorge Aguilar Chedraui tiene todo para acomodarse. Los mercachifles se han equivocado una y otra vez en sus profecías, y ejemplos sobran, como los grandes talentos de Javier López Zavala que promocionaron incasablemente o al prohombre en que convirtieron a Enrique Agüera. Sin embargo, la compra-venta de elogios periodísticos en columnas no gana elecciones.

 

 

Estos marchantes que venden productos chatarra se han equivocado una y otra vez porque pasan por alto que la variable fundamental de las elecciones es el posicionamiento de los aspirantes. Se puede insistir machaconamente en las virtudes de tales o cuales personajes, pero si el sujeto en cuestión no es conocido ni por el 20 por ciento de sus potenciales electores, poco se puede hacer. Incluso, siendo altamente conocido, la mayor parte de ellos tiene una opinión negativa tal y como le ocurrió a Enrique Agüera. O teniendo un buen conocimiento y opiniones positivas, simplemente no conecta en su faceta de candidato, como le pasó a Fernando Manzanilla en la búsqueda de la alcaldía. La palabra clave es competitividad electoral, estúpidos.

 

 

¿Cuál es el porcentaje de conocimiento en la sociedad poblana de Cabalán Macari? El secretario de Infraestructura aparece poco en medios y desde que arrancó el gobierno le tiene repelús a la esfera mediática. Con un don de gentes inigualable en la esfera privada, en la vida es tieso, aislado y poco sociable. Nunca ha sido candidato y su experiencia política se limita a la dirigencia estatal del Panal. ¿De verdad es tan buen cuadro?

 

 

La misma pregunta aplica a Luis Maldonado Venegas. ¿Cuál es su porcentaje de conocimiento en el estado? No alcanza ni el 20 por ciento, por lo que, si en verdad aspira a la minigubernatura, deberá construir un posicionamiento. Viajar por todo el estado, construir alianzas regionales y apoblanarse. ¿Tiene la energía para hacerlo justo en el ocaso de su carrera política? ¿Pero cómo podrá hacerlo si, a excepción del subsecretario Pepe Montiel, el resto de los funcionarios más importantes de la Secretaría General de Gobierno no son poblanos? Ni siquiera en eso ha construido alianzas políticas.

 

 

Sobre Maldonado pesa precisamente su oriundez veracruzana. Y aunque obtener la ciudadanía poblana será poco difícil, en la campaña se convertiría en un argumento semejante al que operó en contra de Javier López Zavala: ¿cómo es que Moreno Valle, entre casi 6 millones de poblanos, no encontró uno para que fuera su sucesor?

 

 

El caso de Roberto Moya tiene un parecido en su bajo perfil mediático, ya que se asume solamente como un soldado del gobernador que irá al frente que lo envíe, aunque en público y en privado asume que no tiene la personalidad para salir a buscar el voto. La diferencia es que es un financiero extraordinario, con grandes relaciones en el gobierno federal, y un hombre firme en sus posturas. Algo grave tendría que ocurrir para que modificara su postura y se lanzara a la búsqueda de la gubernatura de 1.8 años.

 

 

Los vendedores de productos chatarra pasan por alto que ese minigobernador será electo, es decir, pasará por el tamiz de la voluntad popular y competirá contra algún priista que vendrá respaldado por la Federación. Esta idea de que a Peña Nieto, o a quien se perfile como el viable candidato presidencial, no le interesa la minigubernatura es simplemente absurda: no hay mejor forma de ganar Casa Puebla en 2018 que arrebatándola en 2016.

 

 

La competencia electoral será real, por lo que Moreno Valle no puede sacarse a nadie de la manga, sino que para la corta gubernatura apoyará al perfil más competitivo, como lo hizo con Antonio Gali en 2013 para la alcaldía. Pero no debe pasarse por alto que la construcción de la candidatura de Gali tomó un año completo para posicionarlo en la ciudad, y el aparato electoral y gubernamental jugó prácticamente a todo vapor. ¿Cómo posicionar a alguien en todo el estado?

 

 

Hay pocas variables. ´

 

 

Una, construir desde hoy una opción viable que pueda hacer trabajo de tiempo completo y recorrer todo el estado con pretexto. En esta opción se incluye a Jorge Aguilar Chedraui con la plataforma de la Junta de Coordinación Política del Congreso. Y la otra, en caso de urgencia, es recurrir a la fórmula conocida y de probado éxito: Gali + Gali.

 

 

Y usted, querido lector, no se deje sorprender por los mercachifles vendedores de productos electorales chatarra. En las batallas electorales no hay milagros.

 

 

 

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