Wednesday, 23 de October de 2019


Un nuevo gallo en el PRI alebresta el gallinero




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Chedraui Budib comienza su proceso de maduración política que no es otra cosa que entender que en este negocio los amigos son de mentira y los enemigos de verdad. Que nadie, ni el presidente Peña Nieto ni Luis Videgaray o Miguel Ángel Osorio Chong harán por él lo que no haga su propia iniciativa. Y que las relaciones políticas son para utilizarse

Que ya nadie lo dude: en el PRI hay un nuevo gallo con espolones dispuesto a agrupar a todos aquellos tricolores que vagan como alma en pena. El empresario Pepe Chedraui Budib se impuso a todos los grupos que disputaban la última de las delegaciones federales con peso específico. Primero le fue prometida a Enrique Doger como parte de su negociación por no darle la candidatura a la alcaldía, pero tras la derrota se la quitaron como represalia por las maniobras de Jorge Estefan Chidiac y de Juan Carlos Lastiri, que operaron la oscuridad para imponer a uno de sus alfiles. Pero luego de varios meses de ires y venires, todos mordieron el polvo: Chedraui Budib, pese a su novatez, le ganó a los lobos de mar y logro colar a uno de los pocos que lo respaldó en su travesía, Rodolfo Reyes Coria, quien carece del perfil, pero tiene la amistad.

 

 

Chedraui Budib comienza a madurar políticamente luego de su primera incursión en la política local como aspirante a la alcaldía de Puebla, en competencia con Enrique Doger y Enrique Agüera. Sus periodistas propagandistas se equivocaron en vender como su principal cualidad la amistad o cercanía con el presidente Enrique Peña Nieto, fundamentalmente por su relación con su papá Chedraui Alam, surgida como parte del grupo La Amistad que se reúne cada cierto tiempo. Un grupo selecto de empresarios y políticos que, en plena precampaña por la presidencia, acudieron a la convocatoria del patriarca Chedraui Alam en su casa junto al Centro Mexicano Libanés.

 

 

Pero en el mundo de los procesos electorales competitivos, en los que ganar elecciones es la única cualidad apreciada, el escaso posicionamiento de Pepe Chedraui se convirtió en su principal defecto. Con poco tiempo para tomar una decisión, el PRI jugó a la segura escogiendo a su aspirante más competitivo que, en los números, era Enrique Agüera Ibáñez por su nivel de conocimiento, así como su balance de positivos y negativos. Ni siquiera quisieron jugársela con Enrique Doger, el último en tener triunfos electorales en la capital junto con Blanca Alcalá.

 

 

Los promotores de Chedraui Budib se equivocaron porque en vez de ponderar su figura fresca, alejada de la grilla tradicional, decidieron venderlo por el lado de la amistad con Peña Nieto. En su ingenuidad tardó en vislumbrar las tramas macabras a su alrededor: grupos como el dúo de Estefan y Blanca los impulsaban para descarrilar a los Enriques. Si se hacía de la candidatura, pero perdía, se lo sacarían de encima para los procesos de 2016 y 2018. En el caso improbable de ganar, podría ser manipulado por ellos.

 

 

La decisión llegó y todos conocen la historia. Enrique Agüera ganó la candidatura pero perdió la elección. Sin embargo, el empresario Chedraui sobrevivió: en lugar de arriesgarlo a la derrota, la decisión del PRI fue preservarlo para los tiempos por venir. Le dieron una plurinominal que le da vigencia como diputado por los próximos 4 años 8 meses. Su hijo fue incluido como regidor en la planilla agüerista, aunque al final la derrota también lo arrastró. Lo más importante: pudo comprobar que en el PRI se vive una política de simulación y traiciones, y aunque no lo sufrió en carne propia, pudo ver desde la distancia cómo los lobos devoraron al ex rector.

 

 

Chedraui Budib comienza su proceso de maduración política que no es otra cosa que entender que en este negocio los amigos son de mentira y los enemigos de verdad. Que nadie, ni el presidente Peña Nieto ni Luis Videgaray o Miguel Ángel Osorio Chong harán por él lo que no haga su propia iniciativa. Y que las relaciones políticas son para utilizarse.

 

 

Hasta el miércoles pasado la figura del empresario no era tomada en serio por los grandes peces gordos del PRI que lo veían pequeño. ¿Cómo podría compararse con una senadora, un titular del gabinete ampliado, un subsecretario federal o un parlamentario de San Lázaro? Ahora saben que Chedraui Budib ya no es un enemigo pequeño, sino que sabe utilizar sus relaciones y es un proyecto de futuro capaz de hacer lo que ellos no pueden: unificar a muchos priistas cansados de las prácticas traicioneras al interior del partido.

 

 

Todos se pelearon con uñas y dientes por la delegación del IMSS. Perdieron el diputado federal, la senadora, el subsecretario y el integrante del gabinete ampliado, y ganó el diputado local electo. ¿Cómo ocurrió esto? ¿Y cómo ocurrió al grado de que Rodolfo Reyes Coria no tiene el perfil ni la experiencia para encargarse de la una delegación tan importante como la del IMSS?

 

 

Los detalles de la negociación saldrán a la luz poco a poco. Pero que los Lastiri, Blanca, Estefan y compañía se vayan preocupando. Por más que sus delegados le hagan el vacío, en el rancho hay un nuevo gallo que se llama Pepe Chedraui. Le falta recorrido, pero ya les dio el primer golpe.

 

 

 

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