Saturday, 08 de August de 2020


Los gobernadores andan calientitos buscando quién se las pague




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El problema es cómo van a expresar su desacuerdo con Peña Nieto: parece difícil que haya un rechazo frontal, ya que nadie descarta que el presidente deba imponerse a los 32 señores feudales recurriendo a los viejos métodos de la destitución desde el centro. ¿Quién es el gallito que se va a lanzar a la batalla? ¿Eruviel Ávila? ¿Una asonada desde el Estado de México?

Muerto el puerco, a repartirse la manteca. La Reforma Hacendaria de Peña Nieto ya fue aprobada, así como sus nuevos impuestos con los que el gobierno expropiará a los ciudadanos nuestros pocos recursos. Terminado el berrinche, esperando la oportunidad de cobrar a nuestros legisladores traidores la factura por la vía del voto, llegó la batalla por el Presupuesto Federal que requiere reasignaciones por 127 mil millones de pesos. A diferencia de lo ocurrido en los dos sexenios panistas, Luis Videgaray no quiere ver el peregrinar de gobernadores, alcaldes y rectores en San Lázaro, moviendo los hilos, pidiendo reasignaciones y batallando por lograr unos pesos más de por aquí y otros de por allá. El gobierno federal hace esfuerzos por mantener las negociaciones presupuestales en su control, aunque en los siguientes 10 días las pasiones se van a desatar. Especialmente son los gobernadores los que mueven ficha luego del golpe que les representó perder los fondos federales en materia de educación y salud. ¿Cómo le va a ir a Puebla en la rebatinga?

 

 

Los gobernadores andan calientitos, especialmente los del PRI. No es de sorprenderse porque se trata de los principales damnificados con el regreso del tricolor a Los Pinos: una jugada previsible, pero no por ello menos lesiva para sus intereses. La columna de infidencias de Reforma, Templo Mayor, ha sido pródiga de la intentona de revuelta de algunos gobernadores, asonada que encabezaría Eruvial Ávila, y que pronto llevaría a la Conago.

 

 

Una pelota caliente que el gobernador Moreno Valle envió de regreso al Edomex con el boletín en el que afirma que “en la Conago no se pretende formar bloques opositores contra las reformas que aprueban los Poderes”. Un mensaje más que claro: la Conferencia de Gobernadores no será una plataforma desde la que se busque presionar a Peña Nieto.

 

 

Los mandatarios estatales no solamente rechazan el control del Instituto Nacional de Elecciones (INE) que les quitaría el control electoral de sus sucesiones. El problema es mayor, de pesos y centavos. Pese al desgaste que representó la Reforma Hacendaria, el Proyecto de Presupuesto de Egreso 2014 no es benéfico para los estados, ya que los incrementos de recursos federales se detienen para casi todos los estados en por lo menos una década. En otras palabras: los gobernadores no ven claro cómo la Reforma Hacendaria les va a beneficiar porque en la pirinola de los impuestos, Hacienda toma (casi) todo.

 

 

Casi, porque los ganadores de la negociación fueron los perredistas con la incorporación del Distrito Federal al Ramo 33, así como la creación de un Fondo de Capitalidad multimillonario. Miguel Ángel Mancera se fue con los bolsillos llenos, pero ¿y los demás gobernadores?

 

 

Tomemos el ejemplo de Puebla: entre 2011 y 2013, los recursos federales para el estado se incrementaron por el orden de 10 mil millones de pesos gracias a las agresivas negociaciones de Moreno Valle en San Lázaro, así como sus excelentes relaciones con el Calderonato. El PEF 2013 puso un techo histórico: 62 mil 500 millones de pesos.

 

 

Pero el PEF 2014 no es generoso para Puebla: las estimaciones son pesimistas de acuerdo con el equipo económico de la Secretaría de Finanzas, ya que en el mejor de los casos habría un aumento equiparable a la inflación del 4 por ciento. Pero nada de tirar cohetes de la alegría, y mucho menos si lo comparamos con los beneficios obtenidos desde 2011.

 

 

El problema es que las afectaciones económicas van a más. La semana pasada CAMBIO reveló dos en específicos. Como la nueva Ley de Coordinación Fiscal incentiva la recaudación por tenencia y Puebla no la cobra, dejaremos de percibir alrededor de 418.9 millones de pesos. Luego, con la modificación al Régimen de Pequeños Contribuyentes también se perderían otros 198 millones. En total, y de momento, las afectaciones suman 616 millones. Un gran boquete. ¿Con qué recursos se van a cubrir?

 

 

Puebla no es un caso aislado, y boquetes semejantes se producen en el presupuesto para otras entidades federativas. Sumado a la pérdida de los fondos de educación y salud, así como la probable creación del INE, se entiende que los gobernadores anden calientitos. El problema es cómo van a expresar su desacuerdo con Peña Nieto: parece difícil que haya un rechazo frontal, ya que nadie descarta que el presidente deba imponerse a los 32 señores feudales recurriendo a los viejos métodos de la destitución desde el centro. ¿Quién es el gallito que se va a lanzar a la batalla? ¿Eruviel Ávila? ¿Una asonada desde el Estado de México? Lo dudo mucho.

 

 

Ningún gobernador en su sano juicio va a poner el pecho: se van a rebelar, pero por debajo del agua. En puerta todavía se encuentra la estratégica discusión de la reforma energética que no tiene de dónde partir, pero que sí va a costar: en esa lógica, los gobernadores del PRI van a poner la carne al asador para ganar lo máximo posible en el Presupuesto Federal 2014. El circo va a durar exactamente 10 días.

 

 

 

 

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