Tuesday, 23 de April de 2019

¿Ustedes también, Blanca, Lucero y Javier?

Martes, 10 Diciembre 2013 00:00
Parafraseando a José López Portillo, autollamado último Presidente Nacionalista
  • Ignacio Mier Velasco



 



…"acabamos de escuchar el más vulgar discurso en el Senado mexicano, a cargo de la majadera Layda Sansores. Qué vergüenza"… Javier Lozano Alarcón, diciembre 8. …"Dando posicionamiento a favor de la Reforma Energética"… Blanca Alcalá, diciembre 8. Discurso inocuo. Cero debate. Por su parte, la senadora Lucero Saldaña, silencio total.



Hacia 1548 Étienne de La Boétie, escribió su discurso sobre la Servidumbre voluntaria, ensayo erúdito, plagado de referencias históricas contra la tiranía de su tiempo, de carácter intemporal, ya que habla del miedo y de su concepto inconcebible que consiste en ser esclavo de manera voluntaria.



En 1964 Hannah Arendt escribió Eichmann en Jerusalén, un ensayo sobre la banalidad del mal, en el que desentrañó la personalidad de Eichmann, analiza su contexto social y político y su rigor intachable de ejecutar las instrucciones recibidas.



Ira Levín escribió en 1976 Los Niños del Brasil, poco después Gregory Peck y Laurence Olivier la llevaron al cine. En ella se narra una desesperada carrera contra el tiempo, una lucha titánica contra una organización tan disciplinada y perfecta que sólo cumple órdenes. Un sólo hombre poseía la clave de lo que estaba ocurriendo, pero se afirmaba que estaba loco. Y no lo estaba. Al contrario, él era el único que podía impedir el éxito de la organización.



 



En 1997 José Saramago publicó la Compilación de cuadernos de Lanzarote y, en uno de sus fragmentos se incluye la siguiente prosa:



 



…que se privatice el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, que se privatice la cordillera de los Andes, que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire, que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que pasa, que se privatice el sueño, sobre todo si es diurno y con los ojos abiertos. Y, finalmente, para florón y remate de tanto privatizar, privatícense los Estados, entréguense de una vez por todas la explotación a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo… Y, metidos en esto, que se privatice también a la puta que los parió a todos…



 



Más allá de la ideología que profesen, del rigor intelectual o del conocimiento técnico sobre la Reforma Energética y de los evidentes costos políticos, sociales y de soberanía nacional, cuando protestaron al cargo de Senadores de la República lo hicieron conscientes que este ejercicio de poder público es a nombre de los gobernados, y se comprometieron a rendirles cuentas. La Soberanía reside original y esencialmente en el pueblo. Es su obligación defender esa Soberanía que les deriva el pueblo.



Lo expresado por la senadora Layda Sansores no es un comentario vulgar o una majadería, menos una vergüenza, es la síntesis de la actitud con la que han asumido su responsabilidad frente a sus gobernados. Basta con que lean detenidamente el Dictamen y cualquiera de los libros mencionados o simplemente la cita de José Saramago, para que se vean en ellos reflejados.



Por nuestra parte, esta Casa Editorial, al igual que José Arcadio Buendía cuando la peste del insomnio, "…con un hisopo entintado marcaremos su nombre…". Una vez que voten a favor de la Reforma Energética ustedes seguirán viviendo su realidad escurridiza, pero no podrán fugarse sin remedio, porque sus nombres quedarán grabados aún cuando se olviden los valores de la palabra escrita. El repudio de sus gobernados los acompañará en sus largos años de soledad.

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