Monday, 24 de June de 2024


Segundo round de Moreno Valle versus Álvaro Alatriste




Escrito por  Javier Arellano Ramírez
foto autor
Desde siempre ha sido un municipio atípico.

Completamente fuera de lo común.

 

No es de ahora. Es desde hace siglos.

 

En el Archivo General de la Nación (ARGENA) obran documentos que abundan sobre la negativa de los naturales de Tehuacán a participar en las cuadrillas de peones que trabajaron en la construcción de la Catedral de Puebla.

 

En décadas recientes, en el México de las instituciones, los gobernadores poblanos han chocado de manera tradicional con la clase política de Tehuacán.

 

Pasó con el Doctor Alfredo Toxqui Fernández de Lara, al igual que con Guillermo Jiménez Morales, las pugnas fueron acres con Piña Olaya, los desencuentros fueron constantes con Bartlett. Tal vez solo Melquiades Morales Flores logró llevar una relación armoniosa con los políticos tehuacaneros, porque Marín nunca lo logró.

 

Pero todo lo visto en décadas recientes parece disminuido comparado con el enfrentamiento que se dio en 2013, cuando el gobierno de Rafael Moreno Valle hizo todo lo posible por detener a Álvaro Alatriste Hidalgo.

 

Desde el Congreso del estado se dio la advertencia oficial: “Alatriste está inhabilitado, no puede contender”. Ante la presentación de un documento que acreditaba su no inhabilitación la contraloría procedió a denunciar los hechos frente a la Procuraduría de Justicia.

 

Dos poderes, legislativo y ejecutivo a través de dos dependencias se lanzaron sobre el aspirante Alatriste.

 

Al margen, medios estatales dieron profusa difusión a esas acciones oficiales. En realidad fue toda la fuerza del estado para detener al aspirante a presidente municipal, mientras en la esquina de enfrente preparaban a su candidato.

 

El panista René Lezama Aradillas era ungido por el gran dedo elector de Casa Puebla. Todos aquellos albiazules con pretensiones fueron conminados a la sensatez: “no cometas una estupidez, no te opongas a esta decisión”, se repitió una y otra vez.

 

Al margen se le tendió una alfombra con la coalición “Compromiso por Puebla”, perredistas y panalistas unidos en torno al abanderado. Por si faltara poco le fueron proporcionados abundantes recursos financieros. Una prominente y abultada valija llegó hasta Tehuacán.

 

Josefina Vázquez Mota, Margarita Zavala, Gustavo Madero arribaron a la ciudad de las granadas para impulsar a quien ya se sentía triunfador del proceso electoral.

 

Del otro lado los señalamientos, los denuestos se agudizaban contra Alatriste. Fue entonces cuando se tomó la decisión de lanzar a su esposa Ernestina Fernández Méndez. Era una campaña con dos candidatos, uno de iure la señora, otro de facto el esposo.

 

Aquí en esta Cúpula apuntamos que el gran capital electoral del matrimonio Alatriste estaba en la base social, en las calles polvorientas, en las colonias sin servicios. Ahí donde el panista era visto como figura distante.

No nos equivocamos. El matrimonio derrotó al candidato del gobernador.

 

Desde entonces comenzó otra puja. Hace unas semanas el mandatario señaló por enésima ocasión la negativa de la alcaldesa a trabajar en conjunto con su gobierno, en una clara alusión al programa “peso sobre peso”. Los ánimos no se han sosegado y ya vienen las elecciones federales de 2015.

 

El aparato estatal claramente impulsa a la presidenta del Instituto Poblano de las Mujeres (IPM) Verónica Sobrado Rodríguez. Existe todo un andamiaje para apuntalar su inminente candidatura ya que indiscutiblemente es la panista mejor posicionada en el distrito de Tehuacán.

 

Por su parte Álvaro Alatriste -contundente líder de la estructura tricolor-, tiene depositada su confianza en Jesús Amador Hernández, hijo de aquel legendario líder cenecista.

 

Aunque Juan Carlos Lastiri impulsa a Geraldine González y Mario Marín cobija a Jacobo Aguilar Sánchez, lo cierto es que el único agente tehuacanero que tiene canicas para jugar, capital social para mover y estructura electoral disponible es Álvaro Alatriste. Como ya quedó demostrado en la pasada contienda.

 

Cualquier decisión del CEN del PRI que deje fuera a Álvaro provocará que su organigrama simplemente se repliegue y se lave las manos. Quienquiera que sea el abanderado del tricolor tendrá que contar con el visto bueno del matrimonio Alatriste. En contrario sensu deberá aceptar su desdén.

 

Es claro que en 2015 Rafael Moreno Valle y Álvaro Alatriste Hidalgo volverán a medir fuerzas en el polémico, imprevisible distrito de Tehuacán.

 

Los dos miran fijamente la ruta al domingo electoral y afilan sus armas rumbo a una contienda que será (sin duda) de pronóstico reservado.

 

 

 

 

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