Tuesday, 23 de April de 2019


La maldición de la maldita Ley Bala




Escrito por  Jesús Ramos
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Hay cosas que nacen malditas y la Ley bala fue una de ellas. Desde que el Congreso del Estado la admitió para su aprobación a propuesta de Rafael Moreno Valle se corroboró que no traía torta bajo el brazo; al contrario, se supo que al paso del tiempo acarrearía muerte, dolor y lágrimas. Luego, la panista Ana Teresa Aranda,con esa ironía que la distingue le puso el mote con el que hoy, nacional e internacionalmente, se le conoce: Ley bala, y el apodo ya se lo endilgaron para la posteridad los críticos ligamayoristas al gobernador poblano.

Por supuesto que el “hubiera” no existe, que es consuelo de tontos y justificación de adoloridos, pero… y si Moreno Valle “hubiera” escuchado y atendido los comentarios de rechazo y abominación que generó el marco legal para la disolución de marchas y mítines a través del uso de balas de goma y la fuerza. Y si “hubiera” razonado con la intuición política, el feeling dicen algunos, en vez del ímpetu y la actitud sobrada. Esto, según se vea, con rencor o alegría, no “hubiera” ocurrido.

 

 

Ahí está el detalle, dijera Cantinflas, el problema de Moreno Valle es el problema que frecuentemente padece la gran mayoría de las personas que ocupan cargos públicos, chiquitos o grandotes, y que en determinado momento, circunstancia o lapso del mandato terminanpor romper el delgado hilo de la comunicación que los conecta con sus gobernados. Santo Tomás de Aquino desde la iglesia, Maquiavelo desde su célebre tratado político del medievo y Platón desde la filosofía, alertan de lo mortal que puede ser desconectarse del pueblo. Ya ya se vio.

 

 

Ahora bien. Si revisamos los cuatro últimos sexenios de gobierno en Puebla nos daremos cuenta que el estilo de Manuel Bartlett, Mario Marín y Moreno Valle fueron muy similares. Prefirieron ser temidos que ser amados, consejo falsamente adjudicado a Maquiavelo, cuando en realidad lo que este hombre quiso decir es que no se pueden combinar las dos cosas y que el gobernante en turno debe elegir uno u otro estilo de gobierno. Ahí la dejamos. De los cuatro sexenios referidos, el único que apostó por la conexión con el pueblo fue Melquiades Morales y, de todos, es al que mejor le ha ido y se le ama.

 

 

El “hubiera” es un manejo del tiempo erróneo pero existente a la vez. Sin embargo por causas de ese maldito “hubiera” Moreno Valle ya fue juzgado y sentenciado por los críticos y por la misma historia política. Él no mató al niño Luis Alberto Tehuatlie en la refriega de Chalchihuapan, y se sabe que no estuvo en el lugar, pero para mucha gente es como si él lo “hubiera” asesinado. El asunto es que cuando la opinión pública juzga y criminaliza a alguien, difícilmente ese alguien, logra crear una opinión ya no digamos favorable, cuando menos distinta. Y ese es el reto, a Marín le costó carretadas de dinero y no lo logró, historias se relatan de Javier Sánchez Galicia descendiendo en helicópteros con maletas de efectivo en el Distrito Federal; en México y fuera de México, se le recuerda como El góber precioso.

 

 

¿Qué puede pasar después de todo lo que ha pasado? No se sabe. Pero debemos entender sin reservas que los senadores y diputados priistas, perredistas, panistas, los partidos políticos y Enrique Peña Nietoson expertos en descarrilar proyectos presidenciales. De todos es conocida la sentencia popular: “Entre menos burros más olotes”, dicho de otra manera, los presidenciables panistas, priistas, peñistas, perredistas y morenistas, en el fondo se alegran cada vez que el número se reduce.Marcelo Ebrard con la línea 12 del metro fue el primero, habrá que tener listo el papel y la pluma por si Moreno Valle es el segundo.

 

 

 

 

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