Saturday, 04 de December de 2021

Martes, 09 Junio 2015 01:30

Tehuacán: la derrota estrepitosa de Lastiri




Written by  Javier Arellano Ramírez

El priismo en pleno se ufana del empate con el gobernador Rafael Moreno Valle.


A ellos se suman los medios críticos al régimen.

 

En la festiva mesa tricolor aparecen los protagonistas que buscan la próxima gubernatura: Blanca Alcalá Ruíz (BAR) y Javier López Zavala.

 

El marcador 8-8 es motivo más que suficiente para que el PRI tenga un poco de oxígeno y sienta que Rafael Moreno Valle no es invencible.

 

La realidad es que el gobernador se fue a jugar a la esfera nacional, se dedicó a recorrer entidades y a enviar operadores a todos los lugares donde había una gubernatura en juego.

 

Mientras tanto dejó “encargado el changarro” (dixit Vicente Fox), con Eukid Castañón y aquí están los resultados.

 

El diputado Castañón no es el gobernador Moreno Valle, no tiene su sensibilidad, ni su agudeza; tampoco es un operador de campo. Claro que es un destacado estratega de escritorio, pero de ninguna manera es un guerrero de campo. Esta razón es fundamentalmente la causa del empate 8-8, Eukid no es un operador que sepa moverse al ras de la tierra.

 

Esa es la gran diferencia entre el gobernador y sus operadores: Tony Gali, Eukid Castañón, José Cabalán Macari.

 

El gobernador tiene la escuela priista, sabe operar al ras del suelo, en las colonias, en las juntas auxiliares, en los municipios, en tanto que sus colaboradores tienen la capacidad política que su jefe les delega, les transfiere, les transmite. Son apéndices, satélites.

 

Los colaboradores del gobernador también se sienten “Moreno Valle”, pero no lo son. Y el pasado domingo la realidad se encargó de recordárselos.

 

El 8 – 8 bien puede denominarse el “efecto Eukid”.

 

Eso sucede en los pasillos de Casa Puebla, pero en la banqueta de enfrente hay un optimismo desbordado; por primera vez los priistas sienten que el gobierno morenovallista es vulnerable y que por ende pueden recuperar Casa Puebla.

 

La euforia es casi generalizada, casi, porque quien no aparece para vitorear a sus candidatos es el Subsecretario de Desarrollo Social Juan Carlos Lastiri Quirós.

 

Y es que el proyecto lastirista, realmente no comenzaba en Zacatlán, sino en Tehuacán adonde volcó a todos sus delegados federales. Todas las dependencias estaban puestas a disposición de la su candidata Geraldine González Cervantes.

 

¿Cómo olvidar que fue el mismo Lastiri quien filtró a los medios la comida de Mole de Caderas que departieron Rosario Robles Berlanga, Geraldine González Cervantes, Marco Antonio Balseca y el mismo Juan Carlos en un salón privado del Club de Empresarios de Tehuacán?

 

¿Cómo borrar ese compromiso que Rosario Robles selló de brindar un apoyo extra, especial, singular a la candidata de Tehuacán?

 

Pese a que Lastiri lanzó todo el aparato (por supuesto nos referimos a la estructura oficial, no piense otra cosa), su candidata quedó debajo del ganador por una diferencia de 18 puntos porcentuales, que equivalen a poco más de 18 mil votos.

 

En esto acabo el capricho de Juan Carlos, que dicho sea de paso fragmentó, pulverizó al tricolor tehuacanero del que ahora solo queda un remedo.

 

Tal vez el priismo poblano tenga motivos para festejar un empate, pero quien hizo de su proyecto un estrepitoso fracaso fue el licenciado Lastiri.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx.

 

 

 

 

 

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