Thursday, 26 de November de 2020

Jueves, 19 Marzo 2015 01:26

Puebla en tiempos de Facundo: la acelerada descomposición




Written by  Javier Arellano Ramírez

La nota de un migrante hondureño ultimado en suelo poblano le dio la vuelta al país.


Un grupo de indocumentados venía “montado” sobre “la bestia” el tren que utilizan los migrantes para atravesar toda la república. Poco antes de que el ferrocarril entrara en territorio poblano un comando armado se subió a los vagones. Uno por uno los migrantes fueron amenazados. Así lo narróun sobreviviente al periodista Enrique Hernández Amayo del semanario “Contrapeso”.

 

- Si quieres llegar al otro lado háblale a tu familia y dile que pague 3 mil dólares y nosotros te ponemos del otro lado.

 

- No tenemos ni un dólar, solo venimos a la buena de Dios

 

- Pues entonces te vamos a acercar con Dios.

 

Acto seguido el indocumentado fue ejecutado de un disparo en la cabeza.

 

El hondureño sobreviviente asegura:

 

“Hay más cuerpos en la zona donde nos dispararon… por lo menos otros dos… cada veinte metros mataban a uno y lo tiraban del tren…”.

 

“…Solo la policía de Azumbilla nos ayudó porque nadie más lo hizo, ni el ejército, ni la policía federal… después de que nos rescataron todavía pasaron las camionetas con los hombres que nos dispararon y nadie hizo nada… no los detuvieron”.

 

-          ¿Por qué nadie los ayudó? preguntó el periodista

 

-          Porque somos migrantes, porque en tu país no valemos nada.

 

Esta es una instantánea de la penetración en Puebla de las bandas criminales que lucran y trafican con migrantes. Grupos delictivos que operan desde Chiapas hasta San Fernando Tamaulipas donde tienen su feudo genocida.

 

Durante años esas células criminales operaron en Chiapas, Tabasco, Veracruz, pero evitaban trabajar en suelo poblano. Ahora ya lo hacen impunemente en la zona de Azumbilla, Ciudad Serdán, Esperanza.

 

Otra faceta de los nuevos grupos delictivos que operan en Puebla es la “ordeña” de ductos de Pemex.Diariamente la policía federal o estatal reporta el hallazgo de -por lo menos-, un vehículo pesado, un tráiler o un camión torton cargado con cientos de litros de combustible robado.

 

Esta modalidad criminal no es herencia de las pasadas administraciones.

 

Ha sido durante los últimos tres años, precisamente en este último periodo, cuando esa industria delictiva ha crecido de manera pasmosa, aterradora. Estos grupos dedicados a la “ordeña” de ductos de Pemex tienen una capacidad de logística y un poderío económico que esta por encima de cualquier evaluación oficial.

 

En el municipio de Amozoc el comercio de agua es un próspero negocio. Pipas de considerable tamaño operan en toda la zona vendiendo viajes del vital líquido.

 

En el último año, específicamente en los últimos diez meses, decenas de pipas han sido robadas por el crimen organizado y son utilizadas para movilizar, comercializar el combustible robado.

 

Punto y aparte, completamente aparte merecen las ejecuciones que se registraron en el municipio de Cuapiaxtla de Madero. Este punto es altamente espinoso y rebasa todo lo anterior.

 

Y si vamos al norte del estado, nuestros lectores en Huauchinango podrán confirmar que en esa ciudad operan flotillas de taxistas que ya no hacen viajes para particulares; no se detienen para que el pasaje aborde sus unidades.

 

Esos taxistas solo están dedicados a hacer la labor de “halcones”, vigilantes del crimen organizado, que selectivo y metódico ha emprendido la modalidad de secuestrar a prestamistas y agiotistas de la región.

 

Este es un breve retrato de la inseguridad en Puebla durante los años de Facundo Rosas Rosas.

 

Estos cuatro años en que se puso la seguridad pública en manos de poblanos que lo único que tienen de arraigo es el aroma.

 

Y a veces ni eso.

 

 

 

 

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