Tuesday, 20 de April de 2021

Martes, 28 Julio 2015 02:24

La Puebla de Facundo: entrada a la violencia extrema




Written by  Javier Arellano Ramírez

Esto no se veía en Puebla.


Eran imágenes impensables, imposibles.

 

Hoy son parte de una realidad cotidiana.

 

La mañana del viernes 17 de julio se dio uno de los hechos más violentos de que se tenga memoria en el estado de Puebla.

 

Un comando armado, que incluso llevaba dos camionetas blindadas y otros vehículos normales llegó a la población de Esperanza, Puebla, que se encuentra a tan sólo unos minutos de Ciudad Serdán.

 

De esos vehículos bajaron hombres armados con armas de alto poder, como AK-47, “cuernos de chivo”; los sicarios abrieron fuego contra tres personas, luego se acercaron a los cuerpos y con machetes les cortaron las cabezas.

 

Un convoy de militares estaba cerca de ese municipio y fueron alertados de los disparos. De inmediato se dirigieron a la zona. Se dio una persecución en la que participaron efectivos del Ejército Mexicano, policías federales y varias unidades de las policías municipales de la región.

 

Los sicarios pudieron escapar luego de que interceptaron y robaron el vehículo de una familia que iba por la carretera a las cumbres de Maltrata. Por supuesto, huyeron con rumbo al estado de Veracruz.

 

Este es uno de los hechos más violentos y sanguinarios que se hayan visto en un municipio poblano. Sobre todo porque los actos ocurrieron a plena luz del día.

 

Este crimen se suma a la triple ejecución que se dio la noche del martes 30 de junio, en Palmar de Bravo, Puebla, cuando un comando armado (tal vez el mismo) disparó poco más de 300 tiros contra tres personas. Tan sólo el cuerpo de uno de ellos tenía 50 impactos.

 

En ambos casos no hubo detenidos.

 

La noche del pasado viernes 24 de julio, la Policía Federal, destacamento Tehuacán, pudo detener a dos sujetos que llevaban armas de alto poder que sólo utiliza la Marina Armada.

 

La detención se hizo alrededor de las de 10:15 de la noche, en la junta auxiliar de Magdalena Cuayucatepec.

 

Horas antes, en el municipio de Palmar de Bravo, dos sujetos habían robado con lujo de violencia una camioneta Nissan, tipo redilas, modelo 2012, color gris con blanco, placas de circulación SJ 73023. Mediante rastreo satelital, la unidad fue ubicada en la privada Melchor Ocampo, número 3-A, de Cuayucatepec.

 

La rápida y coordinada acción de la Policía Federal impidió que dos sujetos pudieran accionar las armas de alto poder que llevaban y que sólo utiliza la Marina Armada de México. Los uniformados rodearon a los sicarios, quienes no tuvieron tiempo de disparar.

 

El sujeto que dirigía la operación, de nombre Ángel de Jesús, dijo pertenecer al crimen organizado. Le fueron confiscadas armas largas, entre ellas una carabina M-16, abastecida con dos cargadores útiles. El detenido refirió que se trasladaba a la población de Azumbilla para transportar hidrocarburo robado en ductos de Pemex.

 

Debido a la peligrosidad del individuo que pertenece a una célula del crimen organizado y el tipo de armas que llevaba, se montó un fuerte operativo de dependencias federales para trasladarlo a las oficinas de la Procuraduría General de la República (PGR) en la ciudad de Puebla.

 

Se le imputan los delitos de portación de armas de uso exclusivo del Ejército, Marina y Fuerza Aérea, la posesión de cartuchos y el robo agravado del vehículo.

 

Estas son las escenas de violencia extrema que se viven en Puebla.

 

No, no es Reynosa Tamaulipas, ni Caborca, Sonora. Estamos hablando de poblaciones que tradicionalmente eran tranquilas: Palmar de Bravo, Esperanza, Ciudad Serdán.

 

El fenómeno criminal del robo a ductos de Pemex en el que están coludidos mandos policiacos de Puebla creó un nuevo monstruo. En realidad estamos ante el nacimiento de un nuevo cártel, una organización criminal poblana.

 

Esto no hubiera sido posible sin la colusión de autoridades con células delictivas. Así comenzó la violencia en Tamaulipas, Guerrero y, por supuesto, Veracruz. Así fue la entrada al infierno: delincuentes y policías mimetizados en un solo ente inseparable e indisoluble.

 

Hoy aún se está a tiempo de detener, de controlar el surgimiento de un nuevo cártel. Solo hace falta un requisito indispensable: voluntad política. De lo contrario, Puebla será una extensión de la violencia extrema de Veracruz.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx.

 

 

 

 

 

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