Monday, 21 de September de 2020

Jueves, 27 Agosto 2015 01:58

Beltrones: el alfil incómodo para Atlacomulco




Written by  Javier Arellano Ramírez

Tiene la astucia y la prudencia política como un tatuaje.


En tiempos pasados, en otras épocas, su padrino fue una pieza toral en el tablero del poder.

 

El sonorense abrevó de esa fuente legendaria de oficio y habilidad política.

 

El capitán Fernando Gutiérrez Barrios enseñó al joven Manlio Fabio Beltrones los pasadizos del poder, las puertas privadas del sistema político mexicano.

 

Hoy se considera uno de los pocos expertos que quedan en el arte de la inteligencia política y la recopilación de información estratégica.

 

El Grupo Atlacomulco lo mira con respeto, pero siempre a prudente distancia. Es un alfil que incomoda a las estructuras del poder mexiquense.

 

Recurren a él porque no tienen otra opción. Son doce gubernaturas las que se disputarán en 2016: Aguascalientes, Zacatecas, Sinaloa, Tlaxcala, Puebla, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo, Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz y Durango. Simplemente no hay otro operador que pueda encarar un proceso de estas magnitudes y dimensiones. No hay otro.

 

La llamada “Triada de los Pinos”: Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray Caso y Aurelio Nuño Mayer, sufrieron un trago amargo con la designación de Beltrones al frente del tricolor. Porque lo que está en juego es la sucesión presidencial de 2018.

 

Está claro que el Grupo Atlacomulco sólo lo quiere ver como un mero operador, como un solitario alfil; de la misma manera que Carlos Salinas de Gortari utilizó a don Fernando Gutiérrez Barrios en 1988 cuando lo nombró Secretario de Gobernación y luego lo sustituyó por el patético Patrocinio González Garrido y más tarde por Jorge Carpizo McGregor.

 

Pero aquella sucesión de 1994 es minúscula en comparación a la que se aproxima en 2018. La situación del país es ahora mucho más caótica y catastrófica.

 

Hoy el gabinete de Enrique Peña Nieto está en una agonía política; el Secretario de Gobernación Osorio Chong está rebasado por el crecimiento incontrolable del crimen organizado y por la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán que refleja la completa putrefacción de todo el aparato de Seguridad Nacional.

 

En otro escritorio, el Secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso es un ente incapaz e inerte frente al desplome abrupto del peso mexicano. Está absolutamente impávido ante el espectáculo de un peso abatido.

 

En este contexto un nuevo secretario habrá de aparecer; Aurelio Nuño Mayer dejará la jefatura de la oficina de la presidencia para incorporarse a una secretaría de Estado. Probablemente sea la de Educación Pública que en unos días abandonará Emilio Chuayffet Chemor.

 

Con esta jugada el presidente Peña Nieto cree que está colocando a su delfín en el juego sucesorio. Nada más alejado de la realidad. Nuño es un junior de la política, carece de oficio, de astucia y de la maldad que es requisito sine qua non en el ejercicio del poder.

 

Es como un junior con zapatos Florsheim de piel de cocodrilo que entra a jugar futbol llanero en un terreno baldío de la delegación Iztapalapa. Simplemente lo van a despedazar. No importa que los convenios en publicidad oficial se vuelquen en su favor; la crisis de gobernabilidad en que está sumergido el gabinete terminará por arrastrarlo y hundirlo.

 

En este contexto, llega Manlio Fabio al PRI de Insurgentes Norte. Es obvio que el presidente Peña Nieto no le va a permitir colocar a sus piezas claves como candidatos a gobernadores.

 

Si de las doce posiciones en juego en 2016, Beltrones logra colocar a tan sólo nueve cartas de su baraja, con esto quedaría indiscutiblemente ubicado como el virtual candidato a la presidencia en 2018.

 

Nadie en el gabinete peñista tendría la fuerza para detenerlo.

 

Aquí el problema estriba en el equipo que está detrás del telón. Y ese es el verdadero Grupo Atlacomulco: los tíos Alfredo del Mazo González, Arturo Montiel Rojas y en menor medida Arturo Peña del Mazo, quienes harán todo lo posible por detener el ascenso de Manlio Fabio.

 

La biografía de estos políticos mexiquenses refleja que han sido extremadamente mediocres, que jamás han tenido el oficio o el talento del sonorense; por eso lo miran con recelo y desconfianza.

 

Carlos Salinas de Gortari y los tres tíos de Peña Nieto han mostrado que son los grandes titiriteros. Sí, esos mismos que han llevado al país a un desastre mayúsculo. Y que harán todo lo posible para dejar a uno de sus incondicionales, aunque la medida los arrastre al barranco más profundo.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx.

 

 

 

 

 

 

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