Monday, 21 de September de 2020

Martes, 29 Septiembre 2015 02:47

Tony Gali: bajo el “Síndrome Cabalán”.




Written by  Javier Arellano Ramírez

Eran los meses previos al juego electoral de 2004.


Sin duda, una de las sucesiones más apasionantes de los años recientes.

 

Rafael Moreno Valle utilizaba la estructura de la Secretaría de Finanzas y Desarrollo Social para catapultar sus aspiraciones. Germán Sierra Sánchez despotricaba (genio y figura…) esperando “la pinche señal”; mientras que Mario Marín todos los días mantenía comunicación directa con Roberto Madrazo Pintado.

 

En una reunión en torno a la gran mesa redonda de “La Conjura”, Rafael se quejaba de que el melquiadismo fingía apoyarlo y señaló: “No todos los amigos de Melquiades están conmigo, pero si están en contra todos sus enemigos”.

 

Hoy a once años de distancia el fenómeno parece repetirse.

 

Hace unos días, el gobernador Moreno Valle se reunió con un cerrado círculo de colaboradores y con inocultable molestia, mostró los números que el alcalde Tony Gali Fayad tiene en el interior del estado.

 

Lo que en realidad sucede es que serepite el “Síndrome Cabalán”.

 

Desde el inicio del sexenio, no hubo otro morenovallista que fuera impulsado como José Cabalán Macari. Era la pieza insustituible en todas las giras al interior del estado. A bordo del Agusta, el funcionario acompañó al gobernador desde Xicotepec de Juárez hasta Ajalpan; lo mismo recorrió la Sierra Norte que la Negra y municipio por municipio exploró la mixteca.

 

Era la figura obligada, imprescindible en todas las giras. En cientos y cientos de templetes, el gobernador Moreno Valle siempre presentaba a su amigo José Cabalán Macari a quien frecuentemente le cedía el uso de la palabra. Nadie apareció tantas veces junto al gobernador en miles de fotografías. Ese era el verdadero delfín para la minigubernatura.

 

Pero el funcionario nunca pudo despegar. Quienes lo conocieron de cerca, comenzando por sus compañeros de gabinete, lo describían como un funcionario terriblemente gris, opaco, sin capacidad de oratoria, con nulo oficio para entablar relaciones y puentes políticos.Incapaz de generar empatía. El vivo ejemplo de un político insípido. Pese a ello, siguió recibiendo el impulso que ninguno otro de sus equivalentes tuvo.

 

La frialdad y crudeza de los números fueron implacables con Cabalán, quien de ser el acompañante predilecto pasó a ser una sombra inocua que se diluye en el pasado.Hoy ya no aparece en acto alguno, ya no vuela en el Agusta, ya no es requerido. El tiempo y el ejercicio real de la política terminaron por colocarlo en su verdadero lugar.

 

Esto es lo que denominamos el “Síndrome Cabalán”.

 

Una figura sobre la que se depositaron todos los esfuerzos políticos y recursos mercadológicos, pero que simplemente no despegó, nunca levantó.Y la historia está comenzando a repetirse. Pero ahora en la persona del alcalde Tony Gali Fayad.

 

En una perspectiva primaria puede suponerse que los números del edil son los mejores, incluso que son incomparables. Pero estos índices de conocimiento sólo llegan hasta Amalucan. No más.

 

Lo cierto es que a unos meses de que inicie el proceso electoral 2016, Gali no despega en el interior del estado. Es obvio que tiene encomiables puntos en Puebla capital, pero hay una drástica distancia entre el índice de conocimiento y el de intención de voto. Todos los poblanos lo conocen, pero no todos votarían por él.

 

En este contexto se inscribe la sobrerreacción oficial de utilizar la obra del distribuidor vial 475, con una mega inversión de 361 millones de pesos. Todo un montaje de cemento para crear una comparación mediática entre dos aspirantes a ocupar Casa Puebla.

 

Están colocando todas las canicas en la urbe, olvidando que el citado distribuidor y la grotesca inversión sólo indigna a los poblanos de la Sierra Norte o la Mixteca, esos a quienes Tony Gali prometió carreteras y puentes que nunca llegaron.

 

Hoy, como en aquel 2004 “No todos los amigos de Moreno Valle están con Tony Gali”, pero sin duda están en contra todos sus adversarios.

 

Y a diferencia de 2010, hay otro factor que tendrá un peso significativo. En aquella contienda entre Rafael Moreno Valle y Javier López Zavala tuvieron una importancia toral los grupos priistas que por debajo de la mesa operaron en contra de Mario Marín y su candidato. Sin duda, esos grupos que por todo el estado jugaron con Moreno Valle dieron un plus a su triunfo. Pero al día siguiente ya no les tomaron la llamada y ni siquiera volvieron a saludarlos.

 

Hoy Tony Gali ya no puede tocar esas puertas tricolores. En 2010 estaban agraviados, ofendidos por el marinismo, pero hoy lo están con el morenovallismo.

 

Es por estas razones que la figura de Gali no prende, no despierta ánimos, noenciende el furor prelectoral. A estas alturas en otros procesos la pasión se desbordaba, pero hoy vemos un silencio sepulcral comenzando en el seno del Partido Acción Nacional.

 

Es inocultable que Tony Gali no despega, por esto el “Síndrome Cabalán” se pasea por el Charlie Hall.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx.

 

 

 

 

 

 

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