Monday, 21 de September de 2020

Jueves, 08 Octubre 2015 02:45

Lectura de Barbosa: drama de Moreno Valle.




Written by  Javier Arellano Ramírez

Se requiere una lectura desde una perspectiva diferente.


Hay que hacerla desde otro ángulo.

 

Para analizar los desencuentros de las últimas horas entre el senador de la República Miguel Barbosa Huerta y el gobernador Rafael Moreno Valle, debemos escudriñar los hechos desde una óptica nacional.

 

Barbosa está jugando en las ligas nacionales; guste o no, parezca o no, esa es la realidad. Las lecturas y decisiones del senador deben verse desde una perspectiva nacional y de la información que pueda allegarse en el primer círculo del poder.

 

La relación entre Miguel y Rafael no es reciente. Se remonta a los tiempos en que uno era dirigente estatal del PRD y el otro era secretario de Finanzas. Desde entonces –como atinadamente lo dice el ejecutivo local—, “tuvieron proyectos en común”. Muchas veces, sus barcos navegaron en el mismo rumbo y atracaron en el mismo puerto. La última gran aventura conjunta fue en 2010, cuando bajo las siglas de “Compromiso por Puebla” avasallaron al marinismo y a su candidato.

 

En años recientes, volvieron a coincidir, concretamente en las elecciones de 2013. Se debe destacar que Barbosa ha gestionado fuertes cantidades para obras que ejecuta el gobierno poblano. En fechas recientes, logró etiquetar un monto de 500 millones de pesos para el rubro de Seguridad Pública y por toda la Sierra Negra impulsa la construcción de decenas de inmuebles educativos.

 

Sin embargo desde hace unos meses, algo comenzó a cambiar en la relación entre Barbosa y Moreno Valle.

 

El viernes 26 de junio, el senador publicó en su columna del diario Milenio “La causa y lo causado” las razones por las que no está de acuerdo en una futura alianza con Acción Nacional. Esa entrega fue la primera evidencia de que la relación entre ambos se estaba desmoronando. Tuvieron que pasar meses para que en el marco del informe del Rector Alfonso Esparza Ortiz, el senador Barbosa ratificara su negativa a una alianza con el PAN.

 

Pero el golpe devastador llegó al martes 6, cuando en la tribuna del Senado de la República, el tehuacanero lanzó una severa embestida contra la postura del Congreso poblano en el tema de las candidaturas independientes. Los términos usados por Barbosa fueron “irracional y absurdo”, para referirse al mecanismo establecido en Puebla.

 

Es la crítica más acre y ácida que se ha hecho en una tribuna nacional a la reforma morenovallista. El efecto rebotó al mediodía, en todos los noticieros radiofónicos del Distrito Federal.

 

El gobernador Moreno Valle tuvo que cancelar sus actividades para volar a la Ciudad de México y solicitar una audiencia con Barbosa. La cita se hizo en el despacho del Instituto Belisario Domínguez. Y aunque el mandatario poblano trata de suavizar y minimizar el desencuentro, lo cierto es que Barbosa no va a dar marcha atrás en sus apreciaciones.

 

¿Qué llevó al senador Barbosa a quemar sus naves en la relación con Moreno Valle? ¿Qué información tiene, allá en las altas esferas de la política nacional? ¿Por qué, desde este momento, se desmarca del gobernador?

 

El asunto debe leerse en su justa dimensión. Barbosa no va a chocar de manera gratuita con quien fue su aliado durante años. Tampoco va a cancelar su futuro local por un arrebato.

 

El discurso y la postura de Miguel Barbosa son el reflejo de una lectura nacional. Miguel no está haciendo un diagnóstico local; el senador no está pensando en Tony Gali, en Martha Erika Alonso, ni en Jesús Giles, estas figuras no aparecen en su mapa político, no están en su escenario.

 

El legislador está midiendo a Moreno Valle desde una perspectiva nacional. Y esta lectura no es favorable.

 

El tema de fondo es que el gobernador pierde a uno de sus principales aliados en el momento más crítico de su carrera política, que es en 2015 y 2016. Este es el momento más difícil, más tortuoso de la trayectoria de Rafael.

 

En 2010 Moreno Valle tenía todo a su favor, tenía el apoyo directo del presidente de la República y de la estructura federal, pero por encima de todo, tenía el apoyo absoluto de la otrora poderosa Elba Esther Gordillo. Hoy ya no cuenta con esos dos elementos torales. Su mayor fortaleza es la influencia que ejerce en la débil dirigencia de Ricardo Anaya Cortés.

 

Las palabras de Barbosa tienen una importancia significativa porque obedecen a una lectura nacional.

 

Y esto hay que sopesarlo.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx.

 

 

 

 

 

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