Thursday, 12 de December de 2019

Jueves, 29 Octubre 2015 02:17

Aracely Salcedo y el fracaso histórico del movimiento de los 43.




Written by  Javier Arellano Ramírez

No es la primera vez que enfrenta un episodio de esa naturaleza.


Ya había sucedido antes. Y precisamente en el mismo municipio.

 

Lo que ocurre, es que el control que tiene sobre los medios de comunicación jarochos es tan grande que muchas veces no se publica lo que en realidad sucede.

 

El sujeto que se ostenta como gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, en varias ocasiones ha sido increpado por madres y padres de jóvenes desaparecidos. Hace unos meses, dos mujeres, madre y hermana de un joven desaparecido se pararon frente a la caravana de camionetas Suburban de Duarte para impedirle el paso. El reclamo fue el mismo: exigir justicia frente a la absoluta indolencia, la total ausencia de investigaciones referentes a las personas desaparecidas.

 

En un mero acto de protocolo ministerial se pide a los familiares que entreguen muestras de ADN para tener un banco de información genética que permita la probable identificación de restos. Pero la experiencia demuestra que esas pruebas “se pierden” en las agencias especializadas.

 

El horror es mayúsculo cuando se señala que los desaparecidos en Veracruz se cuentan por cientos. Pero no hay cifras exactas, ni precisas.

 

El pasado viernes 23 de octubre Aracely Salcedo, la madre de una joven desaparecida increpó nuevamente al gobernador Duarte, en Orizaba, Veracruz.

 

En ningún momento el mandatario consideró tener un minuto de atención o la mínima consideración a la madre; siguió caminando como si nada. La mujer le gritaba “¡Párese! ¡Aquí esta su pueblo mágico donde nos desaparecen a nuestros hijos!”; ante esto, el ejecutivo jarocho sonreía de manera burlona, sarcástica, la mujer alzó a un más la voz: “¡No se burle, quite su sonrisa!”

 

Las imágenes le dieron la vuelta al país a través de las redes sociales. La postura de un gobernador que se burla, que se ríe del dolor de la madre de una desaparecida quedará como testimonio lapidario de un gobierno indolente, cómplice, pero sobre todo claramente criminal.

 

Pero la risa de Duarte fue apenas el primer episodio; al día siguiente en Orizaba, en un medio de comunicación impreso afín al gobernador se publicó una nota en la que se aseguraba que la joven desaparecida Fernanda Ruby Salcedo era pareja sentimental de un líder Zeta de la región. Con esta nota claramente se criminaliza a la víctima. Además, aseguraba que la madre, Aracely Salcedo, actuaba de acuerdo con los intereses políticos de los enemigos del mandatario.

 

La nota solamente señalaba a la joven desaparecida de estar involucrada con el crimen organizado, pero fue publicada sin pruebas periodísticas, sin testimonios, sin sustentos jurídicos, ni ministeriales.

 

La madre que sola, completamente sola, está librando una batalla contra Javier Duarte y todo su aparato mediático, respondió. “Es cobarde vincular a mi hija con la delincuencia”. Retó a los reporteros del medio a presentar pruebas de los hechos.

 

Y frente a la batalla que libra esta madre, las preguntas necesarias, forzosas, obligadas son ¿dónde está el movimiento de padres de los 43 desaparecidos en Iguala? ¿Expresarán alguna solidaridad con Aracely Salcedo? ¿Tienen alguna postura al respecto?

 

Hasta el momento no se han expresado.

 

El error histórico del movimiento de los padres de los 43 desaparecidos en Guerrero es que sólo ven, piden, claman y protestan por sus 43 desaparecidos, pero se olvidan que esta catástrofe humanitaria va más allá; omiten que hay 25 mil mexicanos que están en la misma condición que sus hijos.

 

El error histórico de ese movimiento es que en su afán no crearon, ni tendieron puentes con las decenas y decenas de organizaciones que buscan a personas desaparecidas en todo el país.

 

El error histórico radica en que nunca se sentaron con los padres de desaparecidos de Reynosa, Tamaulipas o de Orizaba, Veracruz.

 

El error histórico es que ven la crisis nacional sólo a la luz de sus ojos, cuando en realidad son más de 25 mil los mexicanos desaparecidos.

 

El día que los padres del movimiento guerrerense se unan con otras organizaciones, se sienten a crear estrategias de protesta y reclamo con familias de Coahuila, de Durango o del Estado de México, entonces estarán creando un gran movimiento nacional que podrá ser el parteaguas, la gran fractura con el pasado y el preámbulo de la reconstrucción nacional.

 

El día que el movimiento de los 43 viaje hasta Orizaba y se siente junto con Aracely Salcedo, la madre de la joven Fernanda Ruby Salcedo, para ofrecerle su apoyo y solidaridad, ese día se estará construyendo un movimiento nacional.

 

Porque por todo el país hay muchos basureros como el de Cocula; hay muchas policías municipales y estatales que operan para el crimen organizado; hay muchos hijos, hermanos y padres que una mañana salieron de sus hogares y jamás volvieron.

 

El movimiento de los 43 debe dejar de ver su lucha como una pugna paternalista y convertirla en una cruzada universal; enarbolando, encabezando, apoyando las muchas batallas que madres, como Aracely Salcedo están librando en sus municipios.

 

De lo contrario el movimiento de los 43 seguirá sumergido en su error histórico; peleando por los estudiantes normalistas y olvidando a los otros 25 mil mexicanos desaparecidos.

 

Como siempre, quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx.

 

 

 

 

 

 

 

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