Saturday, 04 de December de 2021

Jueves, 16 Abril 2015 02:16

El fatuo arribo de Blanca Lilia y la cólera de RMV




Written by  Javier Arellano Ramírez

La pregunta debe hacerse fría, serena, ecuánime.


Parodiando a Melquiades Morales: “hay que ponerse una bolsa con hielo sobre la cabeza”.

 

Por ello sólo una interrogante debe hacerse.

 

¿Qué representa la llegada de Blanca Lilia Ibarra al Canal del Congreso?

 

Eso vamos a abordar en esta entrega de Cúpula.

 

En horas recientes se publicitó ampliamente el nombramiento de Blanca Lilia Ibarra como nueva titular del Canal del Congreso.

 

La unción se consumó por encima de la intención y la voluntad del gobernador Rafael Moreno Valle, quien hizo todo lo posible para impedirla. No dejó la maniobra en manos de sus operadores, él mismo se puso los guantes y ejecutó la estrategia de cabildear con todos los agentes que fuera necesario. Pero no fue suficiente. Ibarra llegó.

 

Al margen de las filias o las fobias que desata este nombramiento, habría que sentarse a hacer un frío análisis de qué se puede esperar de Blanca Lilia en una tribuna de esa dimensión.

 

Es decir, ¿qué representa esto?

 

¿Habrá una estrategia para convertir al citado canal en un producto digerible para los grandes sectores sociales?

 

¿Habrá una reestructuración para darle voz al pensamiento legislativo, más allá de la transmisión en vivo de los interminables monólogos?

 

¿Hay algún esquema para acercar al canal a los estudiosos de la historia, la ciencia y la técnica legislativa?

 

Pero sobre todo, ¿se implementarán formatos informativos y de acercamiento con el televidente?

 

Por supuesto que no.

 

Hasta la fecha el Canal del Congreso sólo es un producto comestible para la misma clase política. Las insufribles, ociosas y tediosas jornadas legislativas nada le dicen a los grandes sectores sociales.

 

Salvo algunas intervenciones encendidas e incendiarias de la senadora Layda Sansores San Román, el Canal del Congreso representa fielmente la muerte de la política mexicana a la que nos hemos referido. Discursos huecos, banales, simplistas, frívolos, desconectados de la realidad nacional.

 

Blanca Lilia Ibarra sólo representa una inigualable capacidad para sus particulares relaciones públicas, pero de ninguna manera es una mujer de luces, tampoco de academia, mucho menos de técnica y contenidos televisivos.

 

Estamos en la mayor crisis política del México de las instituciones, el país esta hiperpolarizado, convulsionado, las corrientes sociales y ciudadanas rebasan y desbordan a las estructuras partidistas y sus discursos huecos.

 

En este contexto llega Blanca Lilia al Canal del Congreso. Una figura plástica para tiempos de una política fatua. Sin duda es una decisión acorde.

 

Eso sí, al gobernador Moreno Valle nadie le quita este coraje.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx.

 

 

 

 

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