Tuesday, 28 de January de 2020

Martes, 10 Marzo 2015 01:22

Peña Nieto: presidencia vapuleada




Written by  Javier Arellano Ramírez

Durante 70 años gozaron de cabal salud.


Nunca las contradijeron; jamás las impugnaron; mucho menos fueron desobedecidas.

 

Eran las reglas no escritas del sistema político mexicano. Normas, formas, rituales que eran de rigurosa observancia para la clase política.

 

Decía el gran ideólogo del PRI don Jesús Reyes Heroles “la forma es fondo” y aquellos políticos eran en extremo cuidadosos de las formas.

 

Así sobrevivió y se desarrolló el presidencialismo mexicano durante 70 años, con una de sus máximas: “el Ejecutivo es intocable”.

 

Y cuando el presidente de la República dejaba de serlo tenía que conservar una rigurosa discreción, una hermética postura sobre el ejercicio de su sucesor; las declaraciones, opiniones y acciones estaban estrictamente prohibidas. Los ex presidentes no podían opinar, a menos de que se les permitiera hacerlo.

 

Así fueron los ritos del presidencialismo mexicano. Pero todo eso se acabó con la llegada de Enrique Peña Nieto.

 

Hoy sin tapujos, sin recovecos, Felipe Calderón Hinojosa y Vicente Fox Quesada participan de manera abierta y descarada en la política activa. Declaran, consignan, condenan, debaten y rebaten con total libertad, pasando por encima de la investidura del actual presidente de la República.

 

En meses recientes Felipe Calderón impulsó de manera abierta a su esposa Margarita Zavala para postularla como candidata a diputada federal, frente al rechazo de su partido inició una cruzada para convertirla en la próxima dirigente del Comité Ejecutivo Nacional albiazul. En ese episodio Calderón olvidó las formas, se puso los guantes y protagonizó un feroz enfrentamiento en contra de su ex colaborador Juan Molinar Horcasitas. Todo un espectáculo de desaciertos y pifias en un sexenio que ya no es suyo.

 

En horas recientes la nota la dio el expresidente Vicente Fox quien declaró cuales son las acciones que debe emprender el gobierno de Peña Nieto en materia de Seguridad Nacional. Hace unos días afirmó que el mandatario “esta en jaque” y por eso ahora le brinda, le obsequia sus consejos.

 

Las declaraciones del guanajuatense no tienen pierde y se constituyen en una nueva “perla” de la política mexicana:

 

“Hay que mejorar la estrategia, la estrategia tiene que ser de gran inteligencia, tiene que ser de una búsqueda para terminar la violencia sin provocar violencia… creo firmemente inclusive lo he llegado a mencionar, se puede dialogar hasta con los criminales, todo ser humano es rescatable, todo ser humano merece una segunda oportunidad…”.

 

“…Pero yo cito ejemplos: el problema de Libia de alguna manera están haciéndose negociaciones y sosteniendo diálogo. Como dijo Napoleón: los tambores sonando y el diálogo caminando. Tiene que encontrarse la armonía y la paz social y este es el escenario único donde los seres humanos damos nuestro mejor rendimiento…”.

 

Así sin pudor, sin rubor, abierta y públicamente los exmandatarios participan, mueven sus piezas en el tablero de la política activa y se atreven a darle recomendaciones, consejos públicos al actual presidente de la República.

 

Lo cierto es que Fox habla de lo que sabe muy bien: las negociaciones y los pactos bajo la mesa con el crimen organizado.

 

Fue en el sexenio del guanajuatense cuando todo el aparato de seguridad nacional guardó total silencio frente a la fuga de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”; una fuga que está rigurosamente documentada en el libro Los Señores del Narco de la periodista Anabel Hernández.

 

Los funcionarios verdaderamente responsables de la fuga del “Chapo” gozaron de total y completa impunidad; jamás fueron procesados, menos aún sentenciados. Quedó en claro que la salida de Guzmán Loera de un penal de máxima seguridad fue parte de un acuerdo a los más altos niveles del gobierno foxista.

 

Pero el tema de fondo es el vapuleado presidencialismo de Enrique Peña Nieto. Ya nadie respeta las reglas no escritas del viejo sistema. Todos ningunean, regañan, recriminan a un presidente que es incapaz de hacer valer su investidura.

 

Es otro ejemplo de la incapacidad, de la debilidad de un gobernante para imponer su presunta, supuesta preponderancia.

 

La presidencia vapuleada es otra expresión del estado rebasado de Peña Nieto.

 

 

 

 

Rate this item
(1 Vote)
comments powered by Disqus