Miercoles, 27 de Octubre del 2021
Indicador Político

La bancada del PRI en la próxima legislatura se mira a sí misma como un poderoso bloque opositor con el PAN y el PRD y el apoyo ideológico de Coparmex y le sobra aliento para decir con firmeza que será un contrapeso a la mayoría de Morena.

 

Pero en las listas de candidatos plurinominales a diputados priistas --es decir: los que controlarán la bancada y sus recursos-- aparecen como aspirantes a reelegirse los mismos que no supieron encarar con decisión, firmeza y talento la avalancha de reformas de la 4T en este trienio que va a terminar.

 

Los que hicieron las listas de priistas plurinominales se agandallaron con buena parte de las posiciones: el presidente del PRI Alejandro Moreno Cárdenas Alito --en busca de fuero por irregularidades dejadas en Campeche--, la familia Murat, y el caso ejemplar de la familia Moreira-Viggiano con cuatro candidatos asegurados: el señor Rubén Moreira, su esposa Carolina Viggiano, su hijo Pablo Beltrán Viggiano y su secretario particular Marco Mendoza.

 

En las dos cámaras actuales aparecen nada menos que cinco expresidentes nacionales del PRI y ahora mismo la expresidenta Dulce María Sauri Riancho preside la de Diputados para darle cauce legitimador a las reformas de Morena, la misma Sauri, por cierto, que dirigió el PRI en la debacle de 2000 cuando el PAN y Vicente Fox le quitaron la presidencia de la república al tricolor.

 

Y los presidentes del PRI en el derrumbe de 2018, cuando el PRI logró apenas 9% de votos legislativos, también están en la Cámara de Diputados: Enrique Ochoa Reza --otro político apadrinado por José Murat Casab, como ahora Alito-- y René Juárez Cisneros; y la presidenta priista después de la catástrofe de hace tres años, Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari, es flamante senadora.

 

A la lista de candidatos a diputados plurinominales del PRI se le conoce, entre las bases priistas que han sobrevivido, como la “lista de ninis”, porque ni son representativos del priismo, ni representan alguna posibilidad de oposición. El perfil peñanietista de los legisladores priistas de las dos cámaras se va a mantener, mientras el gobierno de López Obrador se da gusto exhibiendo a esa administración como la de mayor número de casos de corrupción abiertos, exhibidos y humillados, sin que los propios priistas legisladores hayan salido en defensa de alguno de ellos.

 

El PRI de Peña Nieto-Alito-Murat Casab de nueva cuenta desdeñó a los sectores corporativos que siguen siendo aportadores de algunos votos y cuotas, como la CTM, la CNC, la CNOP y algunas organizaciones populares en extinción como el movimiento territorial, los jóvenes y las mujeres. Toda esta estructura partidista fue borrada por Alito-Murat para meter a amigos y familiares en las listas.

 

En este contexto, la Alianza Opositora PRI-PAN-PRD-Coparmex carece de posibilidad alguna para aspirar, aunque fuera como ideal, a ser un contrapeso del gobierno lopezobradorista. Algunos priistas que no encontraron lugar en el PRI se fueron a Morena, a Movimiento Ciudadano y a alguno de los pequeños partidos. El PRI de Alito-Murat despreció a la estructura y sólo dos de los 32 presidentes estatales del PRI participaron en la selección de candidatos. Eso sí, en la lista del PRI se coló la panista Eufrosina Cruz, que rescató el PAN de Calderón hace años y que en Oaxaca llamó en el 2016 a votar contra del candidato del PRI a la gubernatura de Oaxaca.

 

Y a los ninis se sumaron los nuevos juniors de la política los bisnietos de la Revolución Mexicana: el hijo del exgobernador de Tlaxcala, el hijo de Emilio Gambia Patrón, otro hijo de Murat Casab, el hijo del gobernador sucesor de Alito, el hijo de la exsecretaria muratista de gobierno en Oaxaca y el hijo del senador Ramírez Marín; ninguno de ellos, por cierto, ha hecho trabajo de base en el PRI y los cargos les llegan por propiedad accionaria del PRI de sus familias.

 

El PRI por sí solo y en alianza opositora tendrá que pasar tres aduanas: las denuncias y enojos de las bases priistas desdeñadas, los compromisos para no oponerse a las reformas de la 4T y la falta de oficio político para regresar al PRI como un partido de bases. En este sentido, el argumento priista de que será contrapeso a Morena es un mal chiste y el PRI por sí mismo o en la alianza PRI-PAN-PRD-Coparmex seguirá siendo aplastado por la agenda reformista de Morena.

 

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Política para dummies: La política no es solo la maestría de engañar, sino el arte de aceptar ser engañado.

 

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Fundada en 1929 por el poder empresarial de Monterrey para combatir la Ley Federal del Trabajo y en el escenario de la creación del Partido Nacional Revolucionario por los generales que hicieron la revolución, la Confederación Patronal de la Republica Mexicana (Coparmex) es considerada un organismo político y un sindicato patronal. No participa de la ley de cámaras, pero siempre ha sido el brazo ideológico del proyecto empresarial de nación.

No se ha tenido claro si las figuras críticas al modelo populista en realidad quisieron extender sus espacios a la estructura política institucional. Sin embargo, se esperaba cuando menos un debate: que los partidos convocaran a importantes liderazgos de opinión de la sociedad civil para llevarlos al Congreso a debatir las decisiones del poder.

La lista de candidatos a diputados por la alianza PRI-PAN-PRD-Coparmex ha comenzado a mostrar sus intenciones: reposicionar una bancada aliancista para quitarle la mayoría absoluta y calificada a Morena, frenar la segunda generación de contrarreformas antineoliberales y restaurar las reformas aprobadas por la alianza PAN-PRI-PRD-empresarios del Pacto por México, de 2012-2014.

Desde su campaña electoral en 2016 el candidato Donald Trump puso la mesa para un debate que nunca se realizó: el uso del twitter como su mecanismo de comunicación directa con la sociedad sin pasar por el filtro de los intereses de los medios formales, el establishment de la opinión controlada y el famoso MSM o mainstream media o los más importantes medios de comunicación de masas.

Los posicionamientos políticos e ideológicos de las fuerzas políticas legislativas para las elecciones de junio próximo encuentran su escenario en la disputa por la definición de proyectos de gobierno. Como ocurrió en 1976, 1981 y 1995, el factor de poder partidista no se encuentra en los jibarizados partidos políticos, sino en el sector empresarial como locomotora de la alianza PAN-PRI-PRD.

Para Roberto Martínez Vara, con abrazo Fraternal, y a la memoria de Gaby Tena

A veces la desesperación por la falta de expectativas anti COVID-19 y los datos que hablan de que cuando menos este año no habrá vacuna que cambie el sentido de las infecciones y fallecidos lleva a aferrarse a clavos ardiendo. El señalamiento del antes endemoniado FMI y hoy alabado de que el PIB de México podría ser de 4.5 % en 2021 ha permitido una fiesta hasta con cuetes.

México, creo en ti, porque escribes tu nombre con la X que algo tiene de cruz y de calvario; porque el águila brava de tu escudo se divierte jugando a los “volados” con la vida y, a veces, con la muerte. Ricardo López Méndez.

Del reporte El desafío de la interdependencia de 1987 que abrió el camino histórico, ideológico y educativo a la percepción amigable de EEUU en México para firmar el Tratado de Comercio Libre en 1991 al espíritu americanista antitrumpista de la élite liberal-izquierdista mexicana, el vecino del norte ya no forma parte de las definiciones históricas, sino que se ha reducido a un simple pragmatismo de coyuntura.

La infección presidencial de COVID-19 marcó el fin operativo de la estrategia política en modo de epidemia para convertirse ya en una situación de emergencia tipo peste. Sin decisiones de Estado para romper las cadenas de contagio y a la espera de alguna vacuna milagrosa en más de 250 millones de dosis en tres meses, las cifras de infecciones y de muertos seguirán aumentando en proporción geométrica.

En su agenda nacional de riesgos de 2016 –gobierno del presidente Peña Nieto–, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) delineó los trece temas centrales que tenían que ver con la estabilidad interior de la república y, por tanto, sin decirlo, los aspectos que referían la existencia del Estado mexicano; y en el número 7 fijo el tema del sistema de salud y las epidemias.

A Jorge Suárez Vélez y a la memoria de la tía Tere

Si la lectura progresista del mensaje del presidente Joseph Biden en torno a la unidad interna se leyó en modo Trump, en realidad el sesgo más importante radica en el hecho de que la fractura social doméstica le restó legitimidad al papel de los EEUU como el imperio dominante mundial.

A partir del criterio analítico de que Donald Trump es responsable/culpable de la violencia del 6 de enero en el Capitolio y que su acusación debe ser probada en tribunales, el juicio contra el hoy expresidente debe servir de portal de entrada para comenzar un enjuiciamiento penal contra todos los presidentes de los EEUU por decisiones de poder que pueden configurar delitos penales.

No, no es Trump. El presidente que dejará hoy la Casa Blanca por el resultado electoral oficial no fue una anomalía, sino un sujeto histórico producto de las contradicciones del conflicto social estadounidense acumulado.

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