Miercoles, 06 de Julio del 2022
Indicador Político

Muchas de las pistas del asesinato de Manuel Buendía se perdieron en la investigación que hizo el mismo gobierno mexicano que estaba en la mira del columnista por la alianza de muchos de sus funcionarios con los primeros cárteles de la droga.

A la memoria de Carlos Miguel Salomón Fautsch y abrazo fraternal a Carlos Salomón Cámara.

El promovido documental sobre la vida del columnista Manuel Buendía confundió a los espectadores y dejó algunos sabores nada agradables de exoneración de funcionarios de gobernación en el sexenio del presidente Miguel de la Madrid. Sin embargo, ayudó a refrescar la memoria para seguir insistiendo en que el asesinato del periodista el 30 de mayo de 1984 marcó el inicio de la crisis de seguridad que responsabiliza al sector público de los saldos negativos.

Rodeado de más expectativas que posibilidades, el nuevo secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, encara cuando menos tres retos:

Todos los presidentes de la República del periodo posrevolucionario han ejercido el poder absoluto para imponer las candidaturas de su partido para el siguiente periodo sexenal, pero ninguno ha podido cumplir con el deseo íntimo de seguir gobernando desde las sombras.

Como sigue siendo un misterio conocer a ciencia cierta las motivaciones presidenciales para adelantar dos años el proceso de sucesión presidencial, entonces queda un terreno propicio para la especulación y el análisis.

De 1920 a 2018, el país enfrentó 21 procesos de sucesión presidencial desde el poder. De ellas, siete terminaron en fracaso porque el presidente saliente no pudo poner sucesor y en todas nunca existió el continuismo.

La izquierda comunista y la izquierda priista vieron en el régimen comunista cubano una coartada; quizá el mejor simbolismo de esa distancia haya sido el hecho de que el mejor amigo mexicano de los hermanos Castro, después del general Cárdenas, fue Fernando Gutiérrez Barrios, poderoso jefe de la policía política represiva del régimen priista.

Sin un arreglo de por medio ni conversaciones conocidas, el presidente Joseph Biden tomó la decisión unilateral de extender el modelo intervencionista de organizaciones criminales transnacionales que había definido el presidente Obama y extendido el presidente Trump, y con ello prepara una mayor intervención estadounidense directa, supranacional y activa en México para desmantelar cárteles y arrestar y deportar capos.

Un inocultable escándalo de corrupción comienza a ser destapado por algunos medios fuera del establishment mediático dominante en EE UU: las pistas que ofrece la computadora de Hunter Biden sobre los negocios al amparo del poder de su padre como vicepresidente del Gobierno de Barack Obama.

A dos años de iniciar sus labores, la Guardia Nacional aparece como una institución sólida, diferente a la antigua Policía Federal y con un despliegue casi completo en toda la República. Sin embargo, la estrategia de construcción de la paz ha cumplido su primera fase de apoyos sociales, pero ha ido retrasando la conclusión en la construcción de una estructura integral de seguridad.

El tono de las conferencias presidenciales en el tema de la prensa ha encontrado un referencial en casos como el del periodista de televisión Jorge Ramos. El tete-a-tete del lunes de esta semana no fue una lección de periodismo, sino una expresión del antiperiodismo: la prensa puede ser también intolerante ni tampoco constituirse en un tribunal inquisitorial de confrontación.

En pasadas sucesiones presidenciales, la intención de analistas y periodistas por adivinar el nombre del siguiente ungido apareció sin una metodología formal y todo quedó en tratar de adivinar los signos y señales a los gestos del presidente en turno, sobre todo después de su primer trienio de gobierno.

La columnista del diario New York Post, Miranda Devine, publicó el pasado 30 de junio algunos datos encontrados en una computadora de Hunter Biden, hijo del hoy presidente Joseph Biden. Y entre muchas fotografías apareció una donde el tráfico de influencias llevó a empresarios mexicanos a negocios petroleros desde el poder.

Con una agenda electoral migratoria diseñada en forma exclusiva para confrontar a Donald Trump, el presidente Joseph Biden está encarando un grave, peligroso y creciente desorden en la frontera México-EE UU y está afectando sus consideraciones respecto a la política de lucha contra el crimen organizado transnacional.

En medio de la complicada agenda nacional por temas detonados por el resultado electoral del pasado 6 de junio, el expediente de seguridad fronteriza México-EE UU ha sido reactivado con mayor intensidad desde la Casa Blanca por el fracaso de la visita de la vicepresidenta Kamala Harris.

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