La avalancha informativa suele apabullar la posibilidad de otorgarle atención analítica a problemas y acuerdos de mucha profundidad. La declaración conjunta México-Estados Unidos, titulada por extrañas razones como Entendimiento Bicentenario, tiene muchas aristas que deberían ser debatidas a nivel de opinión pública, pero que apenas duraron en el escenario mediático un par de días.
Cuando la vicepresidenta Kamala Harris visitó Honduras para conocer la dimensión de la crisis migratoria centroamericana y dijo sin dramatismo que “no vengan”, en realidad estaba exhibiendo el verdadero perfil de la política de la Casa Blanca ante las solicitudes de asilo.
Ante los indicios de fracasos previsibles en enfoques diferentes, contrastantes y hasta contradictorios en materia de seguridad fronteriza, la cumbre México-Estados Unidos derivó en una declaración conjunta titulada Entendimiento Bicentenario. La palabra bicentenario nada tenía que hacer en las negociaciones, pero fue una concesión estadounidense al ánimo historicista del gobierno mexicano actual.
La clave de la relación bilateral México-Estados Unidos se ha localizado siempre en el enfoque unilateral prioritario de la estrategia de seguridad nacional imperial de la Casa Blanca. Mientras ese enfoque no se modifique y Washington no entienda que México tiene intereses nacionales, ningún acuerdo, iniciativa o entendimiento va a dar resultados.
Existen decisiones de coyuntura que determinan el largo plazo político. El 1 de septiembre de 1982 el presidente López Portillo expropió la banca privada como un acto revolucionario en materia económica y de estado. Sin embargo, el presidente electo era Miguel de la Madrid y había sido escogido en un contexto diferente. En sus memorias, López Portillo se quejó: “Miguel no es el presidente para esta decisión”.
Si se miden bien las posibilidades estratégicas, la reforma eléctrica del presidente López Obrador no va a depender de los votos legislativos que le faltan para reformar la Constitución, sino que exige de antemano una contrarreforma del modelo económico del Estado en sus fases de desarrollo estabilizador, desarrollo compartido y neoliberalismo.
Tres claves de la Iniciativa Mérida buscaron someter a México a los enfoques estadounidenses de seguridad, migración y narcotráfico. Ahora el acuerdo que busca la cancillería mexicana se basa en la corresponsabilidad de Estados Unidos en el consumo-demanda de droga, la corrupción estadunidense que ha potenciado las estructuras criminales y la culpa del gobierno americano en el asentamiento de los cárteles mexicanos en su territorio para controlar el mercado al menudeo de la droga en las calles.
Detrás de la ratificación de la renovación del título de concesión de Telmex en marzo de 2023 que abrió el texto del periodista José Martínez Mendoza se encuentra una historia de poder:
Tercera y última parte de texto del periodista José Martínez Mendoza, biógrafo incómodo de Carlos Slim Helú, sobre el futuro del título de concesión de Teléfonos de México que debe decidirse en marzo de 2023. Este texto es un adelanto del libro sobre Telmex que publicará en breve:
Segunda parte del texto del periodista José Martínez Mendoza sobre el futuro del título de concesión de Teléfonos de México que le otorgó el presidente Carlos Salinas de Gortari al empresario Carlos Slim Helú en 1990 y cuyo futuro estará en la decisión del presidente López Obrador de renovarla o cancelarla:
Indicador Político abre su espacio a un adelanto del periodista José Martínez ―autor de libros biográficos sobre Carlos Slim Helú― sobre la renovación o cancelación de la concesión de Telmex que Salinas de Gortari le otorgó en 1990 en un proceso aún oscuro y que sirvió de base del imperio económico del empresario. Mañana la segunda parte del texto:
Con un importante sector de la opinión intelectual e histórica a favor de lo que representa la Casa Blanca imperial de Joseph Biden, el eje de la política exterior de México como reflejo de la política interior va a centrarse en el modelo de desarrollo mexicano: mantener la subordinación a la economía estadunidense atada al Tratado de Carlos Salinas de Gortari o construir una nueva política industrial-agropecuaria-servicios con capacidad de autonomía relativa exterior.
En coincidencia con la discusión parlamentaria de la política económica gubernamental para 2022, la academia está tratando de abrir un gran debate sobre las nuevas opciones para salir de la crisis. Lo peor que le puede pasar al país sería la propuesta de Hacienda del solo restablecimiento del ritmo con el viejo modelo que generó desigualdad, mercado depredador y PIB de dos por ciento o menos.
Aunque se ha tratado de haitianos reprimidos con policías a caballo y con látigos, no se ha levantado ninguna voz oficial de protesta en México, Latinoamérica y el Caribe contra los abusos de la administración Biden-Harris que caen en conductas racistas violentas que en algunos momentos han sido usadas contra mexicanos que cruzan la frontera sin cumplir con los requisitos migratorios legales.
El principal dilema que dejó abierta la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños no fue el incidente entre presidentes por los casos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, sino el planteado entre una OEA sin Estados Unidos o un tratado de integración comercial subordinado a las necesidades de recursos, dominación productiva y de consumo de la economía estadounidense.
Sin que existieran negociaciones previas, la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en Palacio Nacional el 18 de septiembre mostró la debilidad de los países regionales ante el dominio de Estados Unidos vía la OEA y otros mecanismos de control.