Miercoles, 06 de Julio del 2022
Indicador Político

El gran avance del cardenismo perredista arrancó con la toma política del DF como capital de la república en 1997 y ha comenzado a declinar con la derrota de Morena en Ciudad de México. Pero no por la reconstrucción del PRI o del PAN, sino por rupturas internas en la coalición morenista.

Planteadas por la oposición y Morena como las elecciones del fin del mundo, el saldo electoral del domingo 6 se puede resumir en una idea: nada para nadie y la disputa Morena-oposición se pospone para las presidenciales de 2024.

Lo que no logró el presidente Ronald Reagan en 1984-1986 contra México porque se encontró con un muro plural nacionalista, ahora lo va a conseguir de manera muy fácil el poder binario Joseph Biden-Kamala Harris con los grupos mexicanos que abrieron la puerta a la penetración estadunidense en México.

A la mitad del camino entre un viejo sistema/régimen que parece que no va a liquidarse nunca y un nuevo sistema/régimen que nadie tiene claridad sobre su instauración, las elecciones del domingo 6 de junio tienen escenarios estratégicos que deben de atenderse y nuevos desafíos que todos creen muy fáciles se superar:

Un poco en el tono de la maldición Gorbachov de una crisis porque el viejo sistema/régimen no ha muerto de manera definitiva y el nuevo tampoco alcanza a nacer, las elecciones del domingo tendrán un escenario táctico de fondos y trasfondos a veces no comprendidos.

1.- La polarización política ha dañado las elecciones. La alianza PRI-PAN-PRD-Coparmex-Embajada de EE UU ha revivido el voto útil a su favor, que sería algo así como “el voto tapándose las narices” para no percibir olores nauseabundos. Morena ha revelado el voto conspirativo en su contra.

La disputa por el proyecto de nación no se dará en el debate ideológico, en la batalla de las ideas o en los medios, sino en la Cámara de Diputados por la reforma de leyes. La confrontación ideológica de la derecha empresarial contra el Estado populista ocurrió en el Congreso. Ahí ganó el neoliberalismo salinista en 1994 con el TCL y la presidencia de Zedillo.

El análisis político se ha olvidado de la memoria. Y en política nunca hay nada nuevo. La alianza nacional e internacional –con The Economist subido al barco– contra el “populismo” del presidente López Obrador parece calcada de la operación estratégica que encabezó EE UU vía su embajador John Gavin para construir una coalición opositora conservadora, para quitarle la mayoría al PRI en la elección de entonces y para empujar al PAN como la alternancia partidista en Los Pinos en 1988.

Bajo el criterio de que la seguridad es un asunto federal, el Instituto Nacional Electoral sigue deslindándose del clima de violencia en el área que le corresponde: agresiones y asesinatos de candidatos y lucha delictiva entre algunos aspirantes.

En julio de 1981, el ensayista Gabriel Zaid publicó en la revista Vuelta un recuento de la enemistad entre grupos salvadoreños de la izquierda y la derecha que en ese momento se presentaban aliados. El título de “colegas enemigos” causó estragos en el sector progresista mexicano, sobre todo en la revista Nexos de Héctor Aguilar Camín.

Por distraerse como paladín de la democracia, por desidia, por miedo, por buscar el ‘choque’ con el presidente de la república o por asuntos similares, el caso es que el Instituto Nacional Electoral es corresponsable del clima de violencia que está afectando a los candidatos y que está creando condiciones para alejar a los votantes de las urnas.

A la memoria de Susy Carrillo Chontkowsky, y un abrazo fraternal a Paco Rodríguez

Aunque se esperaba un reajuste de tendencias electorales dominantes de Morena al acercarse el día de las votaciones, las tres últimas semanas previas al 6 de junio están sorprendiendo por varios hechos:

En medio de un debate que él mismo potenció al buscar el choque de trenes contra el presidente de la república, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, se sacó de la manga la amenaza de anular las elecciones por violaciones legales. El asunto no es la decisión final, sino que el organismo ha sido incapaz de poner orden en el proceso electoral por la sencilla razón de que se convirtió en protagonista del evento por beneficiar a la alianza PRI-PAN-PRD-Coparmex.

Como una versión mexicana de Jurassic Park. El reino caído, algunos dinosaurios de la vieja política escaparon de la reclusión y salieron otra vez al mundo abierto: Porfirio Muñoz Ledo, Diego Fernández de Cevallos. Roberto Madrazo Pintado, Vicente Fox Quesada y Manuel Bartlett Díaz y a ellos se ha unido una versión junior de los dinos políticos del pasado: José Woldenberg. Todos ellos con la intención de regresar al mundo al viejo orden selvático de las reglas del viejo PRI.

A 10 días del final de las campañas, con una semana más de veda y en medio de confusiones, tensiones y conflictos, los escenarios electorales siguen con variaciones mínimas. De entre todos los datos de las encuestas, se pueden rescatar tres que serían importantes para las evaluaciones:

  • LO MÁS LEÍDO

  • Regionales: Minuto a Minuto