Friday, 14 de August de 2020


Veinte años de Angelópolis




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Hace veinte años se estableció en Puebla el Programa de Desarrollo Regional Angelópolis. Eran los tiempos del inicio del gobierno de Manuel Bartlett. Este programa se constituyó en un ejemplo nacional para ordenar la planeación en zonas metropolitanas. Nació en Banobras a finales de los años ochenta y se retomó en la Unidad de Inversiones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de ahí se convirtió en uno de los ejes centrales del gobierno del estado.

Angelópolis era un conjunto de proyectos que buscaba detonar el desarrollo de la región, no eran exclusivamente de obras de impacto político, se empezó con resolver el problema del agua, de las vialidades, del rescate del Centro Histórico y de contar por primera vez en Puebla con un visión metropolitana. La cartera de proyectos de inversión se convirtió en el Plan Estatal de Desarrollo.

 

 

Después de dos décadas se tiene que valorar el legado de ese programa. Actualmente, Puebla no se entendería sin las obras de drenaje del en la zona de San Francisco; sin el periférico, el cual pudo ser pionero ya que se proponía un carril exclusivo para los ahora llamados metrobuses, pero la crisis de 1995 impidió completar el proyecto y los gobiernos subsecuentes de manera inexplicable no concluyeron esa etapa; la zona precisamente de Angelópolis, se ha convertido en uno de los polos de desarrollo más importantes del centro del país, el centro comercial, las universidades que lo componen, la zona habitacional y el espectacular Complejo Cultural Universitario, no dejan lugar a dudas de que la planeación tiene que ser de largo de plazo; asimismo, no se puede olvidar el rescate del Paseo de San Francisco en donde se construyó el Centro de Convenciones, son casi 15 hectáreas en el centro de la ciudad mismas que desafortunadamente no se han aprovechado como debieran. Por cierto, uno de los proyectos que se quedó en el tintero por falta de tiempo (y quizá de arrojo) fue el del Paseo del Río, el cual consistía en convertir esa zona en un centro de cultural, de comercio y de turismo, Puebla no lo hizo, Monterrey sí y ahora esa ciudad tiene en el Paseo del Río Santa Lucía, una de las atracciones más importantes del norte del país.

 

 

No cabe duda, la historia del desarrollo de la zona metropolitana de la Ciudad de Puebla se divide en antes y después de Angelópolis. Cuando se tienen proyectos sólidos, evaluados y viables, las cosas se facilitan y los recursos públicos y/o privados llegan a los estados y municipios. No podemos olvidar tampoco que ese programa se propuso también tratar el agua, empeño en el que se no se tuvo el éxito deseado pero se apuntaba en el sentido correcto, al igual que con el servicio de basura; los esquemas privatizadores de esos años tenían camisas de fuerza que impidieron avanzar más. Por otra parte, cabe señalar que la principal carencia del programa fue en el poco avance en el tema de transporte, en donde criterios políticos impidieron tomar las decisiones que desde entonces hubieran cambiado el rostro metropolitano.

 

 

Angelópolis exigió un trabajo de coordinación importante y un seguimiento permanente de la acción del gobierno, se evaluaba cada semana, se ajustaba, se rediseñaba. Cuando los recursos escasearon a consecuencia de la crisis, los proyectos se ajustaron pero se mantuvo la orientación: hacer de Puebla un espacio dinámico y generador de oportunidades. Es posible que haya faltado mayor participación de la sociedad en el proyecto, pero los resultados están a la vista y a pesar de las desviaciones y limitaciones ese programa forma ya parte de la historia de nuestra región.

 

 

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