Tuesday, 18 de May de 2021


En qué cabeza cabe semejante disparate, tanta perversidad




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Todo puede ocurrir en la política poblana. Los números nunca son definitivos; los cómputos tampoco; son entes vivos que cambian, se mueven, se transforman, dan sorpresas; nos dejan con la cara de ¡what! Los votos de hoy pueden no ser los mismos que de mañana; quien tiene menos puede tener más y quien tiene más puede tener menos. La numerología política es por naturaleza mágica y misteriosa; cuadra según las necesidades de los dioses.

¿Qué pensaría el analista político, el matemático, el académico, el investigador de los fenómenos electorales y el votante en general si de última hora el IEE le quita una diputación a un partido pequeño para dársela a uno grande? Pueden pensar lo que quieran; para un Dios no existen imposibles. Pero no pasa de ahí; se tolera todo, se aguanta vara.

 

Vamos a suponer en un escenario ficticio que al PSI (por así decir) se le desvanece la curul de su gran perdedor por el distrito de Teziutlán Marco Rodríguez y que el espacio destinado para Marco se lo dan al panista universitario de Harvard Juan Carlos Mondragón Quintana con el argumento de una corrección matemática, de un error humano. ¡Usted perdone señor véngase pa´ acá! ¡Deje los estudios porque el deber lo aclama!

 

Lo que tenemos que suponer es que todos nos podemos equivocar. Incluso el Instituto Estatal Electoral; que es parte de nuestra condición humana y tal vez hasta del destino; ese destino, caprichoso y casquivano que en primera instancia sentenció a través de la numerología que el yunquista Mondragón Quintana no fuera diputado plurinominal por la megacoalición del PAN-PRD y después corrigió que siempre sí.

 

Eso lo podemos suponer claro. Pero lo que no debemos suponer es que el IEE y su presidente Armando Guerrero son capaces de usurpar la tarea de los dioses (del Olimpo democrático) para que al pobre de Marco Rodríguez se lo chupe la bruja y se le maten sus sueños legislativos cuando, el pobrecito, se ve sentado en la curul, trajeado y toda la cosa. Lo que sentiría si eso le pasara.

 

Dios quiera y no, y se trate de simples suposiciones esquizofrénicas y fantasías precoces. Imaginaciones perversas. Tanto se ha esmerado el IEE en defender su imparcialidad, transparencia y buen nombre para que por un error numérico piense la gente que los consejeros son capaces de todo; incluso, de sacrificar a un diputado legalmente electo como el señor Rodríguez para darle su lugar al señor Mondragón Quintana, nomás por seguir órdenes superiores. ¡En qué cabeza cabe semejante disparate! No me consta pero dicen que son rebuenas gentes.

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