Friday, 24 de May de 2019


La culpa la tenemos nosotros por votar por ellos




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En México cocinan reformas constitucionales en máquina de palomitas. Temperatura, maíz, aceite, sal, tres minutos de cocción y saltan a borbotones. Luego los diputados (del PRI y PAN) dan conferencias de prensa para presumir orondos que aunque la receta fue difícil, lo lograron. Y se sienten héroes nacionales. Y se sienten importantes. Y sienten el dedo de Dios casi tocándolos.

Qué tan profundas pueden resultar las tres últimas reformas –dizque de gran calado–: Fiscal, Política y Energética, si fueron analizadas, discutidas y aprobadas en un tiempo record de tres semanas. Esa es la cuestión. Lo que vemos es que tanto diputados como senadores están urgidos por sacar sus tareas reformistas antes de navidad y año nuevo sin importar cuántos errores tengan y qué tan jodidas sean.

 

 

La reforma fiscal tundió duro a la base cautiva de contribuyentes y propició nuevos impuestos. Los grandes evasores no fueron tocados ni le arrancaron un pelo al comercio informal. La reforma política resultó un fiasco para el ciudadano sediento de democracia y un gran tesoro para los partidos políticos. Y la energética promete ser tremendo manjar para los grandes capitales y una perdición para las familias mexicanas.

 

 

¡Cierren filas en torno a Peña Nieto! –gritan los priistas. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿O con qué fin? ¿Quién le va a hacer daño al presidente? ¿A qué le tienen miedo? Al contrario. Tremenda joda nos metió él con sus iniciativas en complicidad con el poder legislativo. Los que deberíamos cerrar filas para que los políticos y los funcionarios no nos sigan desgraciando somos nosotros.

 

 

Malos presagios promete traernos la escandalosa reforma energética. ¿Por qué? Porque el gobierno, los partidos y la burocracia nacional son terriblemente ineptos para hacer negocios que beneficien al pueblo y excesivamente ingeniosos para enriquecer a los dueños del capital. Ahí está la historia nacional en sus años de 1836, 1845, 1862 y 1938.

 

 

Los políticos nacionales son unos zorros. Son buenos para el engaño y pésimos para la verdad.Se quitan la responsabilidad de encima diciendo que los beneficios de sus reformas (laboral, educativa, fiscal, política y energética) impactarán en 5 años. ¡Por favor! Lo que se ve no se juzga y lo que vemos son chambonadas. Por eso estamos como estamos, porque estos señores despedazan al país cuando se les antoja. Pero la culpa la tenemos nosotros por votar por ellos.

 

 

 

 

 

 

 

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