Saturday, 08 de August de 2020


Guste o no, la austeridad se avecina en la BUAP




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La campaña de Esparza Ortiz fue invisible porque lo hizo cumpliendo sus funciones de rector: al día siguiente que recibió la estafeta, inició un intenso recorrido por todas las facultades y unidades académicas para entablar un diálogo directo con la comunidad y tomar nota de sus necesidades

El mensaje de austeridad de Alfonso Esparza al interior y exterior de la BUAP comienza a imponerse como el sello del régimen naciente, pese al disgusto de propios y extraños. Su último gesto culmina la diferenciación respecto de los excesos financieros del agüerismo: mientras éstos dispusieron de la Tesorería municipal para financiar sus dos campañas rectorales, Esparza Ortiz decidió recurrir al mecanismo que la gente común y corriente utilizar para financiarse en tiempos de apuros económicos: un sorteo para recabar recursos y financiar la campaña que hoy arranca formalmente, pero que en realidad empezó al día siguiente en que Enrique Agüera le entregó la estafeta delante del Consejo Universitario.

 

 

El camino de aquí al 11 de septiembre, cuando se lleve a cabo la elección de la que participan alumnos, académicos y trabajadores administrativos, es la búsqueda de la legitimidad de un ejercicio de gobierno austero, en el que el dinero se utilice para las necesidades de la universidad y no para la construcción de una imagen política.

 

 

Si el despilfarro fue el estilo personal de gobernar de Agüera, todo indica que la austeridad será el de Esparza. Y no hay nada como enseñar con el ejemplo: si la decisión del rector interino es mirar hacia dentro de la universidad, apostar por la internacionalización, los recursos no pueden dedicarse al boato, valets, ujieres, la compra de voluntades al interior de la universidad y propaganda a través de los medios. El método del ex rector, finalmente, fue inefectivo: compró a todos pero no tuvo un salto exitoso de la vida académica a la partidista. La BUAP necesita una reorientación. Y esa reorientación es la austeridad.

 

 

¿De qué otra forma puede explicarse que Esparza recurra un sorteo con boletos de 500 pesos para conformar una bolsa de recursos que le permita afrontar las pocas actividades que permite el reglamento autorizado por la Comisión Electoral? Los tres candidatos no pueden dar entrevistas, ni organizar conciertos, verbenas, ni entregar regalos. Es decir, no pueden comprar la voluntad de los universitarios.

 

 

La austeridad, sin embargo, no debe entenderse como falta de estrategia para ganar. No en balde sus dos operadores, René Valdiviezo y Melva Navarro, son especialistas en el tema. La campaña de Esparza Ortiz fue invisible porque lo hizo cumpliendo sus funciones de rector: al día siguiente que recibió la estafeta, inició un intenso recorrido por todas las facultades y unidades académicas para entablar un diálogo directo con la comunidad y tomar nota de sus necesidades. Una por una. Y en la medida de lo posible, a lo largo de estos seis meses como interino, se dedicó a cumplirlas.

 

 

Aquí un breve recuento:

 

 

  • Otorgó 746 definitividades a docentes y trabajadores administrativos, el bien más preciado por los propios integrantes de la comunidad porque les da estabilidad a su actividad académica.

 

  • Entregó obras en los campus regionales de Atlixco, Cuetzalan, Tepeaca y Serdán.

 

  • Anunció la segunda etapa del Círculo Infantil de Ciudad Universitaria.

 

  • Dio reconocimientos y estímulos a 201 trabajadores no académicos.

 

  • Puso en marcha la nueva iluminación de Ciudad Universitaria, donde por cierto despacha como rector.

 

  • Anunció el nuevo edificio multiaulas, las nuevas rutas del Sistema de Transporte Universitario, así como otra terminal junto al Polideportivo.

 

  • Arrancó el nuevo edificio del Laboratorio de Físico Química de Materiales, del Instituto de Ciencias de la BUAP.

 

  • Entregó un tomógrafo digital de última generación a las facultades de Medicina, Enfermería y Estomatología.

 

  • Inauguró el laboratorio para la práctica dental.

 

  • Otorgó equipos para aulas, laboratorios de cómputo y ciencias, así como obras de mantenimiento a las preparatorias 2 de Octubre, Emiliano Zapata y Enrique Cabrera.

 

  • Lanzó el nuevo modelo de seguridad para brindar protección a todos los universitarios.

 

  • Inauguró el Data Center del Sistema de Información Universitaria (SIU).

 

  • Aperturó la nueva unidad de seminarios en Ciudad Universitaria.

 

  • Dio el banderazo de salida a la ruta 3 de Minilobos, que atenderá a un promedio de 20 mil usuarios por mes.

 

  • Entregó unidades de transporte para diversos campus regionales, incluido Tehuacán.

 

  • Brindó seguro de vida para los estudiantes de la Facultad de Biología en sus viajes de prácticas.

 

 

¿Alguien duda que la austeridad en la BUAP sirve para darle más a los universitarios?

 

 

Esta es la última reforma que la universidad pública necesitaba: terminar con el despilfarro.

 

 

 

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