Saturday, 04 de December de 2021

Jueves, 28 Mayo 2015 02:31

¿Realmente quién dirige el Partido Acción Nacional en Puebla?




Written by  Julian Germán Molina

Las últimas noticias publicadas en diferentes medios informativos, en relación al evidente distanciamiento que existe entre el gobernador del estado y el presidente del Comité Directivo Estatal del PAN, Rafael Micalco Méndez, respecto al control de este instituto político y que surgieron a partir de la afiliación masiva de más de 22 mil nuevos miembros del Partido a finales del año pasado.


Las últimas noticias publicadas en diferentes medios informativos, en relación al evidente distanciamiento que existe entre el gobernador del estado y el presidente del Comité Directivo Estatal del PAN, Rafael Micalco Méndez, respecto al control de este instituto político y que surgieron a partir de la afiliación masiva de más de 22 mil nuevos miembros del Partido a finales del año pasado. Al margen de la dirigencia estatal y que fue impugnada ante los órganos internos partidistas y ante las instancias electorales sin que hayan logrado hasta este momento echar abajo dichas  afiliaciones. Tras la designación de los candidatos a diputados federales por la vía plurinominal y de los de mayoría relativa y sus suplentes llevada a cabo en oficinas, que no fueron precisamente las del partido y que dieron lugar a inconformidades de militantes que por años han buscado ser tomados en cuenta para estos cargos y que vieron una vez más perdida su oportunidad de ser postulados. Originaron en ellos una actitud de franca rebeldía y abandono a las campañas electorales de los candidatos, que han venido avanzando con apoyos de otros grupos, al margen de la militancia tradicional; es decir, de lograr el triunfo en los cuatro distritos electorales de la capital de los candidatos albiazules. Se lo deberán no a Acción Nacional y sus miembros, sino al apoyo recibido de otros grupos y autoridades que han apostado por un proyecto transexenal para Puebla y en uno nacional para 2018.

 

Otra de las pruebas de que el distanciamiento está en su momento más álgido, fue el desconocimiento de los representantes designados por la dirigencia estatal ante los Consejos Distritales y de los representantes de casilla, que fueron relevados sin previo aviso y que quedaron fuera de los cargos, con lo que la dirigencia nacional de facto dejó sin representación al presidente estatal del partido, a quien tampoco le otorgará los recursos económicos para los gastos del proceso electoral.

 

La situación hasta aquí narrada evidencia que las fracturas y desencuentros en el PAN continuarán en los próximos meses, con el cambio de la dirigencia estatal que seguramente se adelantará una vez concluida la elección federal y con la imposición de un nuevo dirigente que deberá afrontar el proceso electoral de cambio de gobernador para 2016.

 

En mi opinión, la crisis que vive Acción Nacional en Puebla es inédita, ya que las decisiones de mayor relevancia y acuerdos además de tomarse en otras instancias partidistas o gubernamentales, nos presentan a un partido de cara a las elecciones sin el apoyo y participación de sus militantes tradicionales y de su voto duro, por el descontento que prevalece en la añeja militancia que normalmente es la que más abona en estos procesos de elección intermedios de diputados federales.

 

La actitud asumida por el dirigente estatal es de impotencia y desesperación, porque a pesar de que su representación y funciones han sido rebasadas en los hechos, continúa ostentando el cargo sólo de membrete, sin la autoridad que le da el mismo, de acuerdo a los documentos que rigen la vida del partido y ante los organismos electorales. Además del silencio cómplice de los demás miembros de la dirigencia, es decir, se mantiene en la posición sólo para cubrir el cargo, pero para la militancia y candidatos no tienen nada que acordar con él, porque su margen de acción ha sido acotado por otros grupos y autoridades que serán responsables directos del triunfo o derrota de los candidatos, pero que tendrán la opción de echarle la culpa a Micalco de lo que salga mal, adjudicándole la paternidad de las derrotas.

 

¡Viva la democracia partidista¡

 

 

 

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