Sunday, 26 de January de 2020

Viernes, 21 Agosto 2015 03:25

La historia secreta de los candados antiBronco… o antiYunque




Written by  Arturo Rueda

Los enemigos del morenovallismo al interior de Acción Nacional cocinaban una candidatura independiente que pudiera hundir a Tony Gali: presentarse a la contienda para dedicarse a golpear al proyecto de continuidad. Un candidato ciudadano dedicado al golpeteo. En una contienda que se prevé cerradísima, un candidato golpeador que le quite a Gali dos, tres o cuatro puntos porcentuales puede ser la diferencia, provocar la derrota.


Lo dice el académico y ex consejero electoral Luis Carlos Ugalde: la propuesta de sobrerregulación a las candidaturas ciudadanas es, sin duda, la peor del país. O sea, que los candados “antiBronco” son los más duros de cuantas legislaciones proponen PAN y PRI para detener el avance de las propuestas alternativas a las de los partidos políticos. Sin embargo, tales candados y absurdos tienen una lógica secreta, como lo tiene todo en la política. Esa lógica es el miedo del régimen la presencia de un candidato ciudadano en la boleta de 2016 que trastoque los planes milimétricos del gobernador poblano. Además de lógica, la propuesta retrógrada tiene destinatario: los panistas tradicionales que, presentando un candidato ciudadano, no ganarían la minigubernatura, pero sí harían perder a Tony Gali.

 

En efecto: la reforma electoral hay que empezarla a leer por la parte en la que prohíbe la participación como candidatos ciudadanos a aquellos que hayan sido dirigentes partidistas o candidatos en los últimos tres años, o tratándose de simples militantes de un partido, se renuncia en el mismo periodo. Más que una claúsula “antiBronco”, se trata en realidad una cláusula antiTraidores o tránsfugas que, al verse rechazados por su propio partido, opten por el camino de una candidatura ciudadana.

 

Por supuesto, aunque no es imposible, es improbable que en el Revolucionario Institucional ocurra: la nueva disciplina de Peña Nieto, reforzada por Manlio Fabio Beltrones, hace difícil pensar que un militante del tricolor se baje del partidazo para construir una opción ciudadana. Así lo hizo Jaime Rodríguez “El Bronco” en Nuevo León, en un contexto muy específico y desde hace por lo menos tres años. ¿Quién en el PRI, rumbo a 2016, ha coqueteado con una candidatura ciudadana? Nadie que yo sepa, así que no son ellos los destinatarios del mensaje.

 

A los destinatarios hay que buscarlos en el grupo rival del morenovallismo en Acción Nacional: en los Yunques, Riveras, Micalcos, Arandas, Lagunes, Espinas que saben que no tienen posibilidad de arrebatarle al gobernador poblano ni la dirigencia estatal, ni la candidatura a la gubernatura. En la interna acaban de perder 6 a 1. En el juego democrático sus posibilidades son iguales a cero. Es cierto: sus cartas no les dan para ganar, pero a lo mejor sí para hacerlos perder.

 

En esa lógica, se dice, los enemigos del morenovallismo al interior de Acción Nacional cocinaban una candidatura independiente que pudiera hundir a Tony Gali: presentarse a la contienda para dedicarse a golpear al proyecto de continuidad. Un candidato ciudadano dedicado al golpeteo. En una contienda que se prevé cerradísima, un candidato golpeador que le quite a Gali dos, tres o cuatro puntos porcentuales puede ser la diferencia, provocar la derrota.

 

La clave está en los dichos de Aguilar Chedraui: “Estamos buscando que para las candidaturas independientes sean verdaderos ciudadanos los que acceden a este tipo de mecanismo. No queremos a militantes resentidos de los partidos, por no haber sido electos en un proceso interno y entonces recurran a candidaturas independientes”. Traduzco: el morenovallismo no quiere a un militante resentido del PAN en la boleta del 2016 y por eso puso tantos candados que, obviamente, sacan a todos los demás de la carrera.

 

¿Estos candados significan que el morenovallismo tiene miedo? Pues sí, y serían tontos si no lo tuvieran. Son políticos, no suicidas. Y el gobernador poblano libra desde ahora la guerra interna con el Yunque a los que, ya decidió, no hay forma de volver a caminar con ellos, se pague el costo que se pague.

 

Por eso al mismo tiempo se ingresó la #LeyGali que modifica la Ley Orgánica Municipal para sacar de la sucesión al interior del Cabildo al regidor de Gobernación Oswaldo Jiménez que, aunque es sobrino político del edil, en realidad es un militante activo del Yunque, en donde está su lealtad. Cooptado el alcalde suplente, Gerardo Maldonado Balvanera, había que sacar de la jugada al regidor incómodo: ahora será el Congreso quien designe al suplente de Gali, quien en caso de derrota o victoria podrá regresar cómodamente al Charlie Hall tras vencerse su licencia de 90 días.

 

Asistimos a los preparativos de la Operación Mantener El Poder. Son los primeros, pero no los únicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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