Monday, 20 de January de 2020

Martes, 08 Septiembre 2015 03:10

Un entuerto que ni Manlio Fabio resuelve en el PRI




Written by  Arturo Rueda

Resulta que los regidores del PRI, en teoría, juegan un papel importantísimo en la guerra que se avecina. Son, por así decirlo, la primera línea ofensiva: los que conocen los movimientos financieros de la administración, los que pueden denunciar irregularidades, y claro, arrancar los primeros escándalos. Son los Caballos de Troya. Pero resulta que a nadie interesa voltear a verlos, ampliando el margen de maniobra del edil-candidato.


La inyección de autoestima que vive el tricolor con el triunfo del 7 de junio, la designación de Manlio Fabio Beltrones al frente del CEN tricolor, así como el renovado discurso crítico que impulsan Enrique Doger y Blanca Alcalá contra el morenovallismo, no alcanzan todavía a resolver los claros errores de su estrategia política, así como los vacíos de poder que se dan al interior del partido. Un ejemplo de esa falta de claridad es la silla vacía en la coordinación de regidores priistas, luego de que Iván Galindo botó el cargo como muestra de descontento hacia sus compañeros de fracción. Ninguna instancia ha querido resolver el conflicto: ni la primera y más cercana que es Pepe Chedraui, ni la más alta que es Ana Isabel Allende Cano.

 

En cualquier otra circunstancia, la coordinación de regidores priistas en el Ayuntamiento capitalino sería un tema de nula importancia para los lectores. Nunca nadie se ha desvelado por saber quién los coordinará. Pero la coyuntura específica que hace de Antonio Gali Fayad el candidato morenovallista le da una importancia inédita al pequeño grupo que sobrevivió al desastre de la derrota en 2013: Iván Galindo, Karina Romero, María Esther Gámez, María Juana Báez Alarcón y María del Rosario Sánchez Hernández.

 

La pequeña fracción tricolor de apenas cinco elementos, destinada a perder todas las votaciones frente a la mayoría tonygalicista, es una gran hoguera de las vanidades con tres actores principales. Galindo, Karina y María Esther Gámez, en virtud de que no se cuenta con las otras dos regidoras: María Juana sólo hace lo que le indica Leobardo Soto y María del Rosario Sánchez es antorchista.

 

¿Cuál es el problema?

 

Que Iván Galindo se encuentra más solo que una higuera en un campo de golf y, pese a ejercer de coordinador, la realidad es que cada quien vota en el Cabildo como quiere. Y casi siempre, para favorecer los planes y proyectos de la administración municipal. En pocas palabras, que en lugar de ser oposición, en realidad todos los regidores son colaboracionistas.

 

El último episodio de las desavenencias fue la votación por la concesión de diez años de las bicicletas públicas para la empresa CycloShare. Galindo anunció que la fracción del PRI votaría en contra debido a que no se había lanzado una licitación, y que tampoco se tomaba en cuenta a Next Bike que ofrecía mejores condiciones y tecnología. Pero el día de la votación en cabildo, se quedó solo: Karina, Gámez, Kuri y las otras dos regidoras se unieron a favor de la propuesta pese a su flagrante ilegalidad.

 

Cansado de ser un coordinador de papel, Galindo tomó la decisión de renunciar, y así lo comunicó a sus compañeros y a su dirigente municipal Pepe Chedraui para que se procediese a la designación de un nuevo coordinador. Pero nadie quiso el cargo: María Esther Gámez, instalada en su pose de diosa del derecho, dijo que no, y la candidata natural Karina Romero, tampoco aceptó para no comprometer sus posturas personales con el proyecto de su mamá, la senadora Blanca Alcalá.

 

Desde hace casi un mes, inexplicablemente, el entuerto permanece sin que nadie meta las manos para poder orden. Iván Galindo se mantiene en su postura de no volver a la coordinación, María Esther Gámez continua pensando que es la encarnación de Themis y Karina Romero sigue diciendo que no. Total, hay una silla vacía que nadie quiere tomar, y aunque es un tema de máxima prioridad, ni Pepe Chedraui ni Ana Isabel Allende meten la mano.

 

Y por supuesto que la silla podría quedarse vacía indefinidamente. Pero resulta que los regidores del PRI, en teoría, juegan un papel importantísimo en la guerra que se avecina. Son, por así decirlo, la primera línea ofensiva: los que conocen los movimientos financieros de la administración, los que pueden denunciar irregularidades, y claro, arrancar los primeros escándalos. Son los Caballos de Troya. Pero resulta que a nadie interesa voltear a verlos, ampliando el margen de maniobra del edil-candidato.

 

Así, los regidores tricolores en el Ayuntamiento capitalino, pasan de armas peligrosas a personajes irrelevantes, incapaces incluso de denunciar a Ignacio Basaguren que anda armando por todo el estado un Torneo de Futbol de Barrios. ¿Es director del deporte municipal o estatal? ¿En calidad de qué armará un torneo estatal?

 

¿Cuándo meterán orden Pepe Chedraui o Ana Isabel Allende? ¿O esa actitud omisa es parte de un colaboracionismo a ojos de todo Puebla?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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