Wednesday, 22 de January de 2020

Jueves, 01 Octubre 2015 02:56

Anaya se quita la careta: le negó a Eukid la comisión de Hacienda




Written by  Arturo Rueda

Tras la negativa de colocar a Eukid Castañón al frente de la Comisión de Hacienda, terminó de definirse la relación entre Ricardo Anaya y Rafael Moreno Valle. El dirigente nacional, a cambio de bloquear el proyecto presidencial del poblano, le da manga ancha en su terruño para hacer y deshacer como señor de horca y cuchillo, con capacidad incluso de colocar a su esposa Martha Erika Alonso como nueva dirigente de facto, así como de concederle todo el espacio para despedir a Rafael Micalco del Comité Estatal


Ricardo Anaya no le cumplió a Rafael Moreno Valle. Pese al compromiso firmado entre ambos, Eukid Castañón no fue designado al frente de la poderosa Comisión de Hacienda y Crédito Público, pese a los meses de especulaciones en ese sentido. El “Joven Maravilla” prefirió entregársela a una diputada de Baja California, Gina Cruz Blackledge, quien debe su carrera política al ex gobernador Ernesto Ruffo Appel, actual senador y primer gobernador de oposición. Ella le será adicta e incondicional a su proyecto presidencial.

 

Con el pretexto de designarlo vicecoordinador político de la fracción albiazul en San Lázaro, el operador estrella del gobernador poblano no participará en la primera línea de la discusión presupuestaria para 2016, por lo que su margen para impedir el recorte presupuestal de 7 mil millones de pesos se reduce notablemente. Los pactos se han terminado de romper: Anaya no le incumple a Eukid, sino a su jefe político. Y el que traiciona una vez, traiciona siempre.

 

Eukid no fue el único maltratado. Pese a formar parte de la planilla del queretano, Genoveva Huerta fue reducida a la mínima expresión de influencia y su coordinador Marko Cortés solamente la ubicó en la secretaría de la Comisión de Cultura, así como integrante de las de Salud e Igualdad. Un premio escaso para quien estuvo cerca de convertirse en la nueva cabeza de Acción Nacional en Puebla.

 

Anaya fue especialmente cruel con su mentor Gustavo Madero. Prácticamente lo humilló, pues si bien le concedió la presidencia de una comisión, esta fue la de… ¡Atención a Grupos Vulnerables! Más irrelevante, imposible. Prácticamente fue arrumbado en un rincón, y derruida sus ya de por sí escasas posibilidades de construir un proyecto presidencial. El ex dirigente, sin embargo, prepara una venganza silenciosa.

 

Apenas Anaya tuvo dos gentilezas con el morenovallismo: colocar a Juan Pablo Piña Kurczyn como presidente de la Comisión de Fortalecimiento al Federalismo, que no es ni de las más importantes y tampoco de las más influyentes, además de una secretaría para Miguel Ángel Huepa en la de Desarrollo Social. La presencia de Rubén Garrido en la de Presupuesto, es totalmente irrelevante.

 

Tras la negativa de colocar a Eukid Castañón al frente de la Comisión de Hacienda, terminó de definirse la relación entre Ricardo Anaya y Rafael Moreno Valle. El dirigente nacional, a cambio de bloquear el proyecto presidencial del poblano, le da manga ancha en su terruño para hacer y deshacer como señor de horca y cuchillo, con capacidad incluso de colocar a su esposa Martha Erika Alonso como nueva dirigente de facto, así como de concederle todo el espacio para despedir a Rafael Micalco del Comité Estatal.

 

Pero el queretano, a nivel nacional, le niega todo. En la Comisión Permanente solamente le dio dos asientos: el mismo y el de Max Cortázar. Aunque no censuró directamente la aprobación de los candados antibronco, sí lo hizo indirectamente. Ayer, presentó una iniciativa para homologar los requisitos que se solicitan en las entidades federativas para avalar las candidaturas independientes. De aprobarse tal ley, inmediatamente querían abrogados los candados abusivos aprobados por el Congreso poblano, y el PAN local y sus diputados quedarían exhibidos en su autoritarismo.

 

Pese a su juventud y su cara de no romper un plato, Anaya opera perversamente. Sabe que la principal necesidad de Moreno Valle es garantizar el triunfo en Puebla en 2016, y cede sus demandas de crecimiento nacional ante la necesidad de fortalecerse localmente. Por ello, desde el CEN se acordó la ejecución de Micalco, así como la llegada de Martha Erika, pese a la polémica.

 

Es un juego de gana-gana para Ricardo Anaya y de pierde-pierde para Moreno Valle. El queretano avanza en el proyecto nacional y el poblano se atrinchera en lo local. No parece un muy buen negocio, por lo menos a primera vista. Al final, aunque presumen de pastorear a 40 o 50 diputados, la presencia morenovallista en San Lázaro apenas valió una presidencia de Comisión, la de Juan Pablo Piña.

 

 

 

 

 

 

 

 

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