Tuesday, 30 de November de 2021

Miércoles, 21 Octubre 2015 02:51

De Pueblos Mágicos a Pueblos Trágicos: los salvajes de Ajalpan




Written by  Arturo Rueda

La barbarie de Ajalpan le pega a la gobernabilidad de Puebla, cenit de la ola de linchamientos del último año, pero también le pega a una de las principales estrategias del gobierno morenovallista para impulsar el crecimiento económico: el turismo. Moreno Valle ha invertido mucho, mucho dinero, para impulsar el concepto de los Pueblos Mágicos. Después de Ajalpan, los Pueblos Mágicos ya son Pueblos Trágicos.


La barbarie de Ajalpan fue nota nacional e internacional.

 

Desde China y Turquía, pasando por medios norteamericanos —Telemundo, The Washington Post, Univisión— El País, todos los nacionales, radio y televisión, el estado de Puebla fue retratado como un lugar barbárico, donde se puede morir a manos de una turba enloquecida, guiada por unos desequilibrados, por el pecado de preguntar mucho.

 

Si yo fuera un turista puesto a planear mis vacaciones, Puebla dejaría de ser una de mis opciones.

 

Por más que haya “Ruedota” de la Fortuna, museos, desarrollo, auditorios y más.

 

No hay peor publicidad para un lugar que presume de su progreso que un linchamiento producto de una orgia de violencia, fuego y carne chichinada.

 

De hecho, no hay peor publicidad para ningún lugar. Que nos lo cuente Canoa, una comunidad que quedó marcada para la eternidad.

 

La barbarie de Ajalpan le pega a la gobernabilidad de Puebla, cenit de la ola de linchamientos del último año, pero también le pega a una de las principales estrategias del gobierno morenovallista para impulsar el crecimiento económico: el turismo.

 

Moreno Valle ha invertido mucho, mucho dinero, para impulsar el concepto de los Pueblos Mágicos.

 

Después de Ajalpan, los Pueblos Mágicos ya son Pueblos Trágicos.

 

Como ocurrió en el caso Chalchihuapan, esto ya se veía venir. Era cuestión de tiempo.

 

En 2014, el abuso de la fuerza pública legitimado por la Ley Bala se volvió una estrategia de contención del descontento social que sustituyó la negociación política.

 

Para qué negociar, si se podía aplicar la fuerza de forma indiscriminada y con el beneplácito de la cúpula de poder.

 

Era cuestión de tiempo para que alguien cometiera un exceso, un error.

 

En Chalchihuapan hubo exceso y error.

 

En 2015, la conducción política de la secretaría General de Gobierno se ha vuelto a relajar: sus instrumentos de control e inteligencia, nuevamente, lucen atrofiados.

 

Cuando la SGG falla, hay catástrofes sociales que se muestran en ingobernabilidad.

 

No son los “loquitos” de Ajalpan: como lo dejamos consignado ayer, por lo menos hay 26 intentos de linchamiento en el último año registrados por la prensa, dos de ellos con consecuencias mortales: Cohuecán y Ajalpan.

 

Nuevamente, era cuestión de tiempo para que se provocara un “escandalazo”.

 

Ninguno de los logros del gobierno estatal ha llegado tan lejos, y ha causado tanto impacto, como la orgía de violencia y fuego.

 

Ahora se avecina el deslinde de responsabilidades: el edil priista Gustavo Lara Torres acusa directamente la negligencia del todavía titular de la SGG, Jorge Cruz Bermúdez, pues según su versión, le avisó personalmente, entre las 18:30 y las 19 horas, sobre la tensa situación.

 

Los cuerpos de seguridad llegaron casi a la medianoche, cuando los cuerpos de los hermanos Copado Molina ya casi eran cenizas.

 

No se pudo conocer la versión de Jorge Cruz, pues el titular de la SGG y responsable de la  gobernabilidad, huyó apenas vio venir a la prensa.

 

Jorge Cruz Bermúdez está en la cuerda floja, como en su tiempo lo estuvo Facundo Rosas.

 

¿Por qué la petición de apoyo del alcalde se ejecutó hasta cinco horas después?

 

¿De quién es el error?

 

¿Moreno Valle le va a tolerar seguir en el cargo?

 

Gobernador, no se tiente el corazón: si es necesario llegar al relevo 73 del gabinete, hágalo ahora. No espere un año para que ocurra lo que le pasó con Facundo Rosas.

 

El gobierno tiene que recuperar la gobernabilidad y afrontar el castigo para los salvajes de Ajalpan.

 

Es el único control de daños posible y deseable.

 

Todo lo demás es entercarse y perder de vista lo fundamental. Otro Chalchihuapan, no por favor. ¡Piedad!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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