Saturday, 02 de July de 2022

Jueves, 22 Octubre 2015 04:01

La ruptura entre la Puebla de la expectativa y la Puebla de la realidad




Written by  Arturo Rueda

El poblano es el lobo del poblano, así como el Hombre es el Lobo del Hombre. El video que ayer subió 24 Horas Puebla es vomitivo, y dicen que entre los cavernícolas de Ajalpan circula otro peor, cuando le clavan una varilla al ya muerto José Abraham Copado Molina. ¡Qué jodido, de verdad! En tiempos de Marín fuimos conocidos como los preciosos. En tiempos de Moreno Valle, ahora, nos conocen como los cavernícolas, neandertales y anexas.


El meme que acompaña a este texto ilustra mejor que cualquier argumento la situación de Puebla, tras la barbarie de Ajalpan.

 

La campaña publicitaria Puebla Es Mi Destino como expectativa.

 

El selfie del Capitán Ajalpan, mientras arden los hermanos encuestadores como realidad.

 

Así de contradictoria es la entidad en nuestros días.

 

El gobierno morenovallista se ha convencido de que nos guía a un futuro de progreso, desarrollo económico e infraestructura.

 

Una Puebla hermosa de concreto hidráulico, puentes, auditorios, ciclopistas, Audi, nuevo estadio, Museo Internacional Barroco, teleférico, Tren Turístico, pueblos mágicos.

 

El reflejo de esa imagen utópica son los atrasos ancestrales y atavismos que se viven en muchas zonas de la Angélopolis y en las regiones en las que el progreso no ha llegado.

 

Hay días en que nos despertamos sin recordar que somos el cuarto estado más pobre del país.

 

O el más desigual del ranking nacional.

 

O en el que la tasa de informalidad laboral es la más alta de México, y los salarios, los más bajos.

 

Tenemos La Vista y las residencias de Lomas de Angelópolis, pero apenas a 15 minutos, las colonias del sur antorchista no tienen los mínimos servicios básicos.

 

Apenas el INEGI nos informa que los poblanos somos los segundos más infelices del país, por detrás de los oaxaqueños.

 

Campeones de la insatisfacción.

 

Entre la expectativa y la realidad, hay una ruptura que el gobierno morenovallista no alcanza a ver, y por tanto, a entender.

 

Es en esa ruptura que se cuelan los policías que protegen chupaductos.

 

La ola de feminicidios.

 

Los obreros preocupados por la crisis de Volkswagen.

 

El recuerdo de Chalchihuapan.

 

La ola de linchamientos que alcanzó su clímax esta semana.

 

Paradójicamente, Puebla es mi Destino, pero no lo es.

 

Una entidad con la mayor cantidad de instituciones de educación superior, sólo detrás del DF.

 

Pero una entidad en que la ignorancia barbárica se impone en una noche de furia y en la que 48 horas después, los habitantes de Ajalpan siguen convencidos de que obraron bien al quemar a los jóvenes, para que sirvan como “advertencia”.

 

Algo está muy jodido.

 

Pero de verdad, muy jodido.

 

Los poblanos, como México, estamos quebrados.

 

Exhibidos nacional e internacionalmente.

 

En el país de Ayotzinapa ya aportamos dos cadáveres de jóvenes que nada debían ni temían.

 

Quemados e incinerados al igual que los 43 normalistas. ¿No que Iguala estaba muy lejos?

 

El encargado de la SGG ya se quitó el golpe, haciendo que el edil de Ajalpan reculara.

 

A cambio, Gustavo Lara Torres seguramente recibirá protección.

 

Algunos cavernícolas serán detenidos, refundidos, con el apoyo mayoritario de los poblanos horrorizados.

 

(Ojalá entre ellos vaya el Capitán Ajalpan. Se lo encargo, plis, señor procurador)

 

Nada de eso cambia la realidad.

 

En el DF hay una esposa que ahora es viuda, y dos niños gemelos de apenas dos años que ya son huérfanos de padre.

 

Hay una familia rota, desconcertada, impávida, porque nadie de nosotros atiende esa ruptura entre la Puebla de la Expectativa y la Puebla de la Realidad.

 

Unos andan preocupados por colocar al delfín, y otros porque quieren regresar a Casa Puebla.

 

Mientras tanto, algo perverso se mueve en el estado de Naturaleza.

 

El poblano es el lobo del poblano, así como el Hombre es el Lobo del Hombre.

 

El video que ayer subió 24 Horas Puebla es vomitivo, y dicen que entre los cavernícolas de Ajalpan circula otro peor, cuando le clavan una varilla al ya muerto, José Abraham Copado Molina.

 

¡Qué jodido, de verdad!

 

En tiempos de Marín fuimos conocidos como los “preciosos”.

 

En tiempos de Moreno Valle, ahora, nos conocen como los “cavernícolas, neandertales” y anexas.

 

Vamos avanzando.

 

 

 

 

 

 

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