Wednesday, 23 de September de 2020

Miércoles, 04 Noviembre 2015 03:24

Se desploman las ventas de VW en Estados Unidos: se acerca la catástrofe




Written by  Arturo Rueda

Una de las teorías de la conspiración alrededor del Dieselgate siempre señaló que el fraude ambiental era un pretexto que ocultaba una guerra económica emprendida por el Imperio Norteamericano para beneficiar a sus propias empresas automotrices. Esta teoría de la conspiración se confirmaría con los reportes de ventas. Siguiendo esa hipótesis, General Motors, Ford, Fiat-Chrysler ganaron la guerra económica, pues entre todos devoraron la participación que tenía Volkswagen en el mercado de EU


Si lo de Volkswagen es una guerra económica y no un fraude medioambiental detectado en Estados Unidos pero que se amplió a todo el mundo, las cifras indican que ha tenido los resultados deseados: someter al gigante teutón en beneficio de su competencia. Tras desatarse el Diéselgate el pasado 18 de septiembre, los analistas económicos esperaban con ansias el reporte de ventas en Norteamérica y los presagios más funestos se confirmaron: mientras sus competidores como General Motors, Ford, Fiat-Chrysler, Honda, Toyota y Nissan crecieron sus ventas arriba del 10 por ciento en comparación a 2014, los alemanes apenas lo hicieron un ridículo .24 por ciento. Los directivos alemanes podrán decir que se trata de un estancamiento, pero la realidad es que ya les ganaron el mercado estadounidense. Y todavía falta lo peor.

 

El escándalo de Volkswagen crece y crece, mientras los directivos en México se comportan con la autoridad que les da sentirse privilegiados en el tercer mundo. Aunque pensaban que el desprestigio comercial sólo alcanzaría a VW, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) ya involucró a Porsche y a Audi, pues los motores de mayor capacidad también fueron manipulados para trucar las pruebas ambientales. Inmediatamente, Porsche anunció la suspensión de la venta de su modelo Cayenne, pero Audi decidió entrar en rebeldía y mantendrá en escaparate sus Q5, precisamente la camioneta para la que se construyó la planta de San José Chiapa.

 

Y ya hay más calamidades. Ayer también el consejo directivo de la trasnacional alemana encontró “inconsistencias” en por lo menos 800 mil vehículos con motor gasolina. Hasta ahora la polémica era sobre los vehículos diésel o TDI. Pero no: los coches a gasolina también tienen “inconsistencias” en sus lecturas de emisión de gases, un eufemismo para reconocer que esos motores también fueron trucados, y por tanto, requerirán otros 2 mil millones de euros para hacer reparaciones y compensaciones.

 

No es Estados Unidos el único mercado negro para VW en octubre. En España, por ejemplo, Peugeot saltó al número uno de las ventas con un incremento del 22.9 por ciento respecto del año anterior, mientras que Volkswagen apenas creció 1.3 por ciento. El derrumbe, como la marca, es global.

 

De nueva cuenta, lo importante para Puebla son las consecuencias económicas al atar doblemente, primero a la planta de VW y ahora a la planta Audi, el PIB de las actividades secundarias. La producción se dirige de forma preponderante a la exportación con rumbo a Estados Unidos, y si ahí las ventas del grupo crecieron un ínfimo .24 por ciento, quiere decir que el impacto en la entidad es inminente por más que las balandronadas de Thomas Karig y Alfons Dintner se aferren al “no pasa nada”.

 

Veamos.

 

Tres de los vehículos que se producen en Puebla son los más afectados por el desplome de las ventas. En el caso del Golf cayeron un 53 por ciento, pero ayudó a compensar la versión GTI y la eléctrica, lo que da al final un incremento del 40 por ciento para toda la familia Golf. En el caso del Jetta la caída es del 36 por ciento y también sufre el Beetle, que cae un 43 por ciento. O sea, un colapso se avecina en la planta de Cuautlancingo.

 

Peroooooo, y aquí viene quizá una luz de esperanza, los datos de venta indican que la SUV Tiguan —que comenzará a producirse en 2017 en la planta poblana, inversión ya confirmada— crecieron 167 por ciento, mientras que los vehículos Audi les fue bien, en promedio un crecimiento del 30 por ciento. Para los cuatro anillos, el problema es que la EPA ya está sobre ellos, y en cualquier momento deberán acatar la instrucción de suspender los modelos sometidos a investigación.

 

Una de las teorías de la conspiración alrededor del Dieselgate siempre señaló que el fraude ambiental era un pretexto que ocultaba una guerra económica emprendida por el Imperio Norteamericano para beneficiar a sus propias empresas automotrices. Esta teoría de la conspiración se confirmaría con los reportes de ventas. Siguiendo esa hipótesis, General Motors, Ford, Fiat-Chrysler ganaron la guerra económica, pues entre todos devoraron la participación que tenía Volkswagen en el mercado de EU.

 

Las consecuencias económicas no han hecho más que empezar. El invierno de Volkswagen va a ser largo, y más valdría que los voceros locales como Thomas Karig y Alfons Dintner abandonaran la postura soberbia para entablar un diálogo franco sobre las proyecciones económicas de la crisis, y sus implicaciones sobre los miles de trabajadores poblanos que dependen de la empresa y sus pedidos en Estados Unidos. Al final, todo va a salir a luz, por más que traten de ocultar los paros técnicos y la cancelación de órdenes de producción.

 

Por ciento, ¿Y la Profepa y los resultados de su investigación? ¿Cuándo va a tener Semarnat los resultados? 

 

 

 

 

 

 

 

 

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