Wednesday, 23 de September de 2020

Viernes, 13 Noviembre 2015 02:50

Ni premio ni castigo: el morenovallismo se quedó cerca de igualar los montos del PEF 2015




Written by  Arturo Rueda

Si el gobierno federal hubiera querido castigar a Moreno Valle, le hubiera dejado los 62 mil millones de pesos que originalmente traía el proyecto, con lo que la caída en términos reales comparando el presupuesto aprobado 2015 hubiera sido superior al 10 por ciento. Si lo hubiera querido premiar, le hubieran dado más de los 68 mil 700 aprobados el año pasado, es decir, por lo menos hubiera llegado a los 70 mil, cuando no a los 73 mil millones. Pero este escenario tampoco ocurrió.


Apretando por aquí y por allá, con gestiones en una y otra mesa, el morenovallismo detuvo la sangría financiera que se pretendía aplicarle en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2016 en el que, a reserva de sumar todos los anexos y proyectos específicos, Puebla obtendría más de 65 mil millones de pesos y en realidad se acercaría a los 68 mil 700 aprobados el año anterior. En esa lógica, la batalla presupuestal para el último año del sexenio fue saldada exitosamente en el complejo entorno económico, pero también en la batalla de intereses partidistas por la inminente elección 2016. Moreno Valle tendrá dinero suficiente para enfrentar la batalla electoral, aunque no todo el que desearía.

 

Es una especie de tablas: el presupuesto poblano tendrá un decremento porcentual mínimo, aunque en términos reales su caída va a ser de alrededor de 4 mil millones de pesos, cifra bastante manejable en lo que se avecina como el peor año de las finanzas públicas mexicanas en por lo menos las dos últimas décadas.

 

El nuevo secretario de Finanzas y Administración, Guillermo Bernal Miranda, —revelado por el columnista Valentín Varillas— entrará en funciones el próximo 23 de noviembre y encontrará un panorama que no luce drástico. Su principal tarea será agilizar la bajada de los recursos, uno de los conflictos que enfrentó Roberto Rivero en 2015 con motivo del año electoral, pero que le terminó pasando factura y desgaste ante las instancias federales.

 

Los auténticos ganones del PEF, sin embargo, son los 23 diputados federales de la entidad, una vez que el fondo de los moches continúa existiendo. Aunque cambió el nombre y las reglas de operación, cada diputado federal podrá disponer de 20 millones de pesos para sus distritos, específicamente en obras de construcción, remodelación y rehabilitación de espacios educativos, artísticos y culturales. Rebautizado como Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal, es una apuesta específica del presidente de la Comisión de Presupuesto, Baltazar Hinojosa para darle transparencia al tema, pero al mismo tiempo premiar la “capacidad de gestión”.

 

Si, como a principios de semana lanzamos la hipótesis de que en la definición del Presupuesto Federal 2016 se podría conocer más de las intenciones del PRI y del gobierno federal para definir la política del enfrentamiento con el morenovallismo, una vez más pueden observarse las ambigüedades, el juego doble que no alcanza a descifrarse. Veamos.

 

Si el gobierno federal hubiera querido castigar a Moreno Valle, le hubiera dejado los 62 mil millones de pesos que originalmente traía el proyecto, con lo que la caída en términos reales, comparando el presupuesto aprobado 2015, hubiera sido superior al 10 por ciento.

 

Si lo hubiera querido premiar, le hubiera dado más de los 68 mil 700 aprobados el año pasado, es decir, por lo menos hubiera llegado a los 70 mil, cuando no a los 73 mil millones. Pero este escenario tampoco ocurrió.

 

La ambigüedad precisamente, es el escenario de las tablas: ni premio ni castigo, sino el justo medio, lo que se traduce en tener lo mismo prácticamente que lo aprobado el año anterior. Ni se le da más, ni se le da menos, con un margen marginal.

 

Al final, la elección de 2016 será una cuestión de dinero: cuánto puede juntar cada candidato y cuánto puede ponerle cada aparato. Aunque nadie de los que estuvieron al frente del aparato financiero de cada candidato en 2010 quiere dar una cifra clara, extraoficialmente se habla de que Javier López Zavala se gastó más de 500 millones de pesos, y al candidato de Compromiso por Puebla, unos 700 millones. Increíblemente, según estas versiones, el abanderado de la oposición habría juntado más dinero gracias a sus amistades nacionales de lo que Casa Puebla le pudo poner al delfín marinista.

 

En esta ocasión, el morenovallismo ya dispone de los cañonazos suficientes para ganar adeptos. Ahora se trata de saberlos utilizar.

 

 

 

 

 

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