Friday, 27 de November de 2020

Jueves, 19 Noviembre 2015 03:53

Y tú, ¿eres Rafafóbico o Rafafílico?




Written by  Arturo Rueda

El negocio de hoy es juzgar de forma implacable al morenovallismo. Los bandos están muy definidos y cada uno trae sus propios intereses. Unos quieren mantener el poder y los recursos multimillonarios que tiene Casa Puebla. Otros quieren arrebatárselos. En medio, los ciudadanos de a pie quedamos atrapados en la polarización.


El signo del morenovallismo en la recta final del sexenio es la polarización: o lo amas o lo odias.

 

Sin términos medios ni ambigüedades.

 

Ante la obra sexenal, los razonamientos se apagan y florecen las emociones.

 

No importan los datos duros, ni las evidencias.

 

Puebla se divide hoy entre Rafafóbicos y Rafafílicos.

 

Los primeros creen que Moreno Valle es lo peor que le pudo haber sucedido a Puebla.

 

Los segundos creen que Moreno Valle es lo mejor que le pudo haber pasado a Puebla.

 

Estas emociones primarias se trasladan a la obra del gobierno, que también se ve polarizada, sin términos medios ni centros.

 

La remodelación del estadio Cuauhtémoc y su reapertura ayer es uno de sus ejemplos de polarización.

 

Un grupo de poblanos denuncia o lo costoso de la obra o lo horrible que quedó con forma de chiquihuite, la sospechosa contratación del Boca Juniors, la pésima logística de ayer, la selectiva repartición de los boletos, la concesión del nombre a Multiva y hasta que los puestos de cemitas hayan sido retirados.

 

Todo malo.

 

Otro grupo de poblanos aplaude a rabiar el nuevo rostro del estadio que lucía viejo o el impulso económico al norte de la capital, el material del polímero ETFE utilizado, los nuevos palcos, la justa distribución de los boletos para operadores electorales, el beneplácito que comentaristas como Faitelson, Joserra, Luis García o Inés Sáinz le dieron, así como viejas glorias de La Franja como El Mortero Aravena, Poblete, Chelis, Lapuente y más.

 

Todo bueno.

 

En buena medida, todos los poblanos nos estamos volviendo radicales a la hora de juzgar al régimen.

 

No puede ser tan malo.

 

No puede ser tan bueno.

 

Pero el tiempo de los términos medios se acabó.

 

El negocio de hoy es juzgar de forma implacable al morenovallismo.

 

Los bandos están muy definidos y cada uno trae sus propios intereses.

 

Unos quieren mantener el poder y los recursos multimillonarios que tiene Casa Puebla.

 

Otros quieren arrebatárselos.

 

En medio, los ciudadanos de a pie quedamos atrapados en la polarización.

 

Conozco tuiteros que golpeaban y golpeaban al gobierno estatal, pero tras recibir sus boletos, ahora aman al gobernador.

 

Conozco tuiteros que avalaban el trabajo de Moreno Valle, pero como no les dieron boletos, ahora lo aborrecen.

 

¿De qué se trata esto?

 

En su war room, el morenovallismo parece que ha detectado esta polarización y apuesta por comprar los más posibles para sus causas.

 

El Todo Gratis busca transformar a los Rafafóbicos en Rafafílicos.

 

Parece difícil, pero nada es imposible.

 

Un grupo de medios de comunicación impulsa todos los días la Rafafobia.

 

Otro grupo de medios es la correa de transmisión de los Rafafílicos, aunque hace tiempo que no pega de hit.

 

Hasta hace un par de semanas, había más poblanos en las encuestas que reprobaba el trabajo de Moreno Valle de los que lo aprobaban.

 

Ya veremos si tras el show del “Chiquihuite Stadium” —como lo llaman los Rafafóbicos— o el nuevo Estadio Multiva —como lo llamarán los Rafafílicos— modifica esos equilibrios o cambia las tendencias.

 

¿Pueden ganarse elecciones con base en la polarización?

 

Y tú, qué eres:¿un Rafafóbico o un Rafafílico?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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