Wednesday, 23 de September de 2020

Lunes, 23 Noviembre 2015 02:53

El escenario de la concertacesión: el candidato del PRI va al matadero




Written by  Arturo Rueda

¿Para qué ir a una batalla perdida de antemano? Lo que tendrían que hacer Doger, Blanca y compañía es solicitar una reunión con Manlio Fabio Beltrones para renunciar, todos al mismo tiempo, a la posibilidad de ir a un matadero en el que no van a meter ni las manos. Y aunque el presidente del CEN tricolor no es responsable de la concertacesión ni la negoció, parece difícil que pueda escapar al sino marcado desde Los Pinos


Si hiciera algún dato duro para comprobar el contubernio de una parte del gobierno federal priísta con el gobierno morenovallista aquí le va éste: con recursos federales, mediante un convenio de asignación de recursos del ramo 23 se financia el 75 por ciento del costo total de la construcción del nuevo Nodo Vial Atlixcáyotl, que incluye la demolición del denominado puente 475. Es decir, Enrique Peña Nieto paga el golpeteo hacia uno de los aspirantes a la minigubernatura mejor posicionado —Enrique Doger Guerrero—, pero también paga que alcalde Antonio Gali Fayad tenga una obra de gran magnitud para promoverse en su salida de la presidencia municipal rumbo a la candidatura de la alianza PAN-PRD a Casa Puebla.

 

Si esto no es una concertacesión por adelantado, se le parece mucho: a finales de noviembre el morenovallismo recibió del gobierno federal todos los instrumentos necesarios para ganar la minigubernatura. En esa lista se incluye el control del Organismo Público Electoral, un presupuesto federal superior a los 71 mil 600 millones de pesos, y ahora, el financiamiento de la obra estrella de Antonio Gali Fayad.

 

Este dato duro es un baño de agua fría para los que argumentaban que el trato cordial entre los secretarios del gabinete peñista hacia la administración estatal era sólo “institucionalidad”, y que desde junio no se han cansado de reiterar, sin base alguna, que ahora sí suenan los tambores de guerra. ¿De qué tipo de “institucionalidad” hablamos?¿O de qué tipo de guerra?

 

Parecería ser una institucionalidad muyyyyy institucional, a tal grado que el gobierno federal trasladó 133 millones de pesos para el nodo Atlixcáyotl, antes incluso que se iniciara la obra. De acuerdo con el portal Transparencia Presupuestaria del gobierno federal, esta transferencia de recursos se dio antes del 30 de septiembre, justo el día que arrancaron las obras. Si se toma en cuenta que la licitación fue lanzada por ahí del 23 de septiembre, en realidad todo el trámite estaba aprobado en la SHCP mucho antes, quizá desde julio, cuando se hizo la autorización de la erogación.

 

Si esto es una concertacesión, da igual quién sea el candidato del PRI: si Blanca Alcalá, Enrique Doger, Alberto Jiménez Merino o Alejandro Armenta. Cualquiera que sea, va al matadero. Librará una guerra en contra del régimen que busca la reelección emboscada, y que tiene 71 mil millones para enfrentarla. Pero también enfrentará el fuego amigo de la Federación que ha decidido mantener la alianza con el gobernador poblano a costa de sacrificar a los propios. Si se ignoran los propósitos, no se ignoran los métodos.

 

La concertacesión es un fantasma del que ya se habla abiertamente en las reuniones que sostiene el delegado del CEN tricolor con los priistas poblanos, quienes le piden pruebas de que el enfrentamiento con el gobernador poblano va a ser real y no una reedición de los hechos de 2013, cuando Enrique Agüera y los candidatos del PRI fueron abandonados a su suerte, pese a que el regreso a Los Pinos ya se había concretado.

 

Para 2016, dicen los operadores electorales más experimentados, se necesitan dos cosas: voluntad de triunfo y dinero. Y ambas deben ir al mismo tiempo, ya que una no funciona sin la otra. Se puede tener voluntad de triunfo, pero sin dinero no sirve de nada. Y viceversa. Hasta el momento, no se observa la voluntad de recuperar Casa Puebla, y el dinero se lo han dado al bando contrario. En ese esquema, se lo han dicho a la cara a Rogelio Cerda, es impensable entrar en competencia.

 

Con la revelación de CAMBIO el ánimo tricolor tocará suelo, justo el día en que arranca formalmente el proceso electoral. Si el político es un cazador profesional de oportunidades —que no oportunista— de momento en el bando priista no se olfatea ninguna: la ley, el organismo electoral y el presupuesto están en el bando morenovallista. Su capacidad de formar alianzas o de comprarlas, se acrecienta día a día, mientras los tricolores continúan sumidos en la tensa espera de llevarse la rifa del tigre.

 

¿Para qué ir a una batalla perdida de antemano? Lo que tendrían que hacer Doger, Blanca y compañía es solicitar una reunión con Manlio Fabio Beltrones para renunciar, todos al mismo tiempo, a la posibilidad de ir a un matadero en el que no van a meter ni las manos. Y aunque el presidente del CEN tricolor no es responsable de la concertacesión, ni la negoció, parece difícil que pueda escapar al sino marcado desde Los Pinos.

 

Si los tentáculos del morenovallismo consiguieron que el gobierno federal pagara 75 por ciento del costo del nuevo Vial Atlixcáyotl, cuyo objetivo electoral es demeritar a Enrique Doger y elevar a Antonio Gali Fayad, quizá sea hora, cómo dice el clásico, de “apagar la luz e irnos”. El destino de Casa Puebla ya fue decidido, y no por 4 millones de electores, sino de una negociación cupular en Los Pinos.

 

 

 

 

 

 

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