Friday, 13 de December de 2019

Lunes, 30 Noviembre 2015 03:05

¿Y si Beltrones fue enviado al PRI para poder sacarlo de la Sucesión Desbocada?




Written by  Arturo Rueda

La traición es el arma favorita de la política, y el golpe vino desde dentro, con la anuencia del presidente Peña Nieto. Quizá el escenario más rebuscado sea real: a Beltrones se le entregó la dirigencia nacional del PRI para hundir sus aspiraciones, no para alentarlas. Lo que el sonorense creyó que era aplauso, en realidad resultó mortaja. Y dependiendo de cuántas derrotas sume en 2016, va a ser la lejana Embajada que le toque para mirar el 2018 desde lejitos


Nadie quiere aceptarlo en voz alta, pero la alianza PRI-PVEM para las elecciones en 13 entidades federativas pende de un hilo. Noqueados por el golpe, en el Verde todavía no hay reacción, pues esperan más pistas de Los Pinos que indiquen hasta dónde puede llegar la ruptura y si Arturo Escobar en verdad va ir a la cárcel. Pero en Insurgentes Norte ya se dio acuse de recibo a la agresión que busca desestabilizar, cuando no hundir, la dirigencia nacional de Manlio Fabio Beltrones, a quien no le faltaban papas calientes por todo el país. El sonorense, a un paso de la candidatura presidencial, también puede estarlo a uno del cadalso político.

 

La traición es el arma favorita de la política, y el golpe vino desde dentro, con la anuencia del presidente Peña Nieto. Quizá el escenario más rebuscado sea real: a Beltrones se le entregó la dirigencia nacional del PRI para hundir sus aspiraciones, no para alentarlas. Lo que el sonorense creyó que era aplauso, en realidad resultó mortaja. Y dependiendo de cuántas derrotas sume en 2016, va a ser la lejana Embajada que le toque para mirar el 2018 desde lejitos.

 

Han pasado más de cinco días y todavía nadie ofrece una explicación más o menos coherente de las razones políticas del coscorrón, una vez que el propio Beltrones ha acusado el golpe político y se ha lanzado claramente en contra de la Fepade, lo que es lanzarse contra la PGR. Es cierto que el Fiscal de Delitos Electorales es el hilo más delgado, y aunque su designación se dio en el Senado, su superior jerárquico es la Procuradora Arely Gómez.

 

Si el embrollo político es mayúsculo, más lo es el embrollo electoral. En otras palabras: después del golpe a Escobar, ¿cómo van a continuar las alianzas entre el PRI y el PVEM? ¿Puede haber reconciliación tras los hechos de violencia intrafamiliar? ¿Tan contentos y campantes van a seguir tomados de la mano?

 

Nadie se olvide, además, del embrollo legislativo que ahora carga César Camacho: el PVEM tiene 43 diputados federales no obtenidos gracias a su votación, sino a la ingeniería electoral que permitió suplantar con las siglas de ese partido al PRI en los distritos que éste tenía un alto rechazo, y generaron los llamados “legisladores sandías”—verdes por fuera rojos por dentro—. Pero esos 43 diputados son importantísimos para que el tricolor pueda ejercer su mayoría en San Lázaro. ¿Ahora qué va a pasar?

 

Si Beltrones expresó su molestia en voz alta, también lo hizo a través de su yerno, el senador Pablo Escudero, número tres en el politburó del PVEM: consideró que el comportamiento del titular de la Fepade, Santiago Nieto Castillo, hace pensar que “actuó buscando un minuto de fama sin importarle la ley o que obedece a intereses de partido”, además de que debe ser investigado porque “nadie puede aprobar por ningún motivo que se ‘procure la justicia’ violando la constitución las leyes y el debido proceso”.

 

El matrimonio PRI-PVEM entró en una fase de turbulencia con futuro incierto. Si el Niño Verde deja de exigir la candidatura por Quintana Roo, y el senador Carlos Puente se baja de la aspiración por Zacatecas, quizá todo vuelva a la normalidad y Arturo Escobar quedará en la larga lista de chivos expiatorios que años después son declarados inocentes por la misma justicia que los empinó.

 

Pero si las cosas no se arreglan, Beltrones es quien va a pagar las consecuencias, y en concreto, sus candidatos a gobernadores.

 

En el caso de Puebla la alianza con el PVEM es imprescindible y hasta ahora nadie había pensado que pudiera romperse justo en el momento en que se debate el futuro de la coalición con el PANAL y el papel que jugaría Gerardo Islas. Juan Pablo Kuri es cercano a Arturo Escobar, pero tampoco come lumbre y esperará las indicaciones de sus jerarcas nacionales.

 

De fondo subyace, como lo explicamos antes, la guerra intestina que vive el PRI y el gobierno federal en lo que el periodista Juan Bustillos ha denominado acertadamente la Sucesión Desbocada de Peña Nieto. El presidente debe analizar sus movimientos, porque si la lógica de la triada Videgaray-Nuño-Meade es que el PRI pierda gubernaturas para poder deshacerse de Beltrones, más tarde que temprano este razonamiento puede volverse causa de derrota en 2018 y claramente, un acto de lesa traición al partidazo.

 

El presidente es el fiel de la balanza, decía López Portillo, pero en una Sucesión Desbocada como la que vive Peña Nieto cada movimiento puede ser traumático. Mientras, López Obrador sonríe.

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