Saturday, 29 de February de 2020

Miércoles, 06 Mayo 2015 03:40

El 5 de mayo dejó puros presagios de tormenta




Written by  Arturo Rueda

Los delegados federales en Puebla, así como los priistas locales, no fueron los únicos en recibir la orden de boicotear con su ausencia los festejos del 5 de mayo. La misma instrucción recibieron los gobernadores de Chiapas, Manuel Velasco, y de Tlaxcala, Mariano González Zarur, que tenían confirmada su visita a la entidad. A primera hora de la mañana, sus avanzadas informaron que no llegarían, que no los esperaran, porque Luis Miranda había sido claro en la instrucción: no se paren por Puebla


Apenas finalizó el evento conmemorativo del 5 de mayo en Campo Marte y la jura de la bandera por los conscriptos del servicio militar, Osorio Chong y el gabinete de seguridad del gobierno federal tomaron rumbo a la perla tapatía para presentar el “Operativo Jalisco”. Pero el presidente Enrique Peña Nieto no viajó a Guadalajara ni tuvo agenda pública. Así que lo mismo se quedó a analizar el impacto del narcoataque de la semana pasada, que se dispuso a ver una película en Los Pinos o pasó una tranquila tarde familiar. Esto es, no vino a Puebla porque sencillamente no se le dio la gana. Porque en verdad está agraviado por los dichos de Martha Erika, o porque no quiso encontrarse cara a cara con Moreno Valle para tener una plática incómoda, o simplemente para darle gusto a sus mariscales electorales.

 

Pero no vino. Ni sus secretarios de la Defensa Nacional o de la Marina. Y al que sí envió como representante, no le dio instrucciones para decir algo, o le dio la orden de decir nada. Así, Emilio Chuayfett estuvo mudo a lo largo de su estancia en Puebla. No dijo ni pío. Ni siquiera se molestó en recordar que las armas nacionales se cubrieron de gloria. Llegó y se fue en completo silencio, como para acrecentar el vacío político instrumentado por la Segob.

 

Los delegados federales en Puebla, así como los priistas locales, no fueron los únicos en recibir la orden de boicotear con su ausencia los festejos del 5 de mayo. La misma instrucción recibieron los gobernadores de Chiapas, Manuel Velasco, y de Tlaxcala, Mariano González Zarur, que tenían confirmada su visita a la entidad. A primera hora de la mañana, sus avanzadas informaron que no llegarían, que no los esperaran, porque Luis Miranda había sido claro en la instrucción: no se paren por Puebla.

 

La estrategia del vacío político, del boicot al desfile, fue puntualmente acatada tanto por los delegados federales como por los peces gordos y medianos del tricolor. Se aguantaron las ganas de ver el mejor desfile cívico-militar del sexenio, de la inauguración de la exposición de las fuerzas armadas en el Parque Ecológico, y sobre todo, la comida en Casa Puebla.

 

Por supuesto, siempre hay algunos extraviados que, o no se enteraron del boicot, o a los que simplemente les valió madres. Ardelio Vargas Fosado, ex empleado del régimen y actual delegado de Migración. Jorge Arroyo, delegado de Conafe. Juan Carlos Natale, diputado local del Verde y “mirrey”. Los ex gobernadores Guillermo Jiménez Morales y Mariano Piña Olaya, uno ex empleado de Moreno Valle y el otro que tiene hijo candidato por Acción Nacional. No se cuenta al gobernador Moreira entre los extraviados, quien asistió porque su estado, Coahuila, oficialmente fue hospedado por Puebla. Lo cortés no quita lo Cuauhtémoc.

 

De los demás, ni sus luces. Ni Juan Carlos Lastiri, ni Blanca Alcalá, ni Enrique Doger. Ni siquiera Javier López Zavala, Ana Isabel Allende o Lupita Vargas. Imperó la disciplina militar. Y como buenos soldados, ni chistaron.

 

El 5 de mayo puede ser un punto de quiebre político para el morenovallismo. El día que cruzaron el Rubicón: ya no hay vuelta atrás porque el presidente Peña Nieto ha sido convencido de que el gobernador poblano es un rival de cuidado, o éste le ha dado manga ancha a sus operadores para comenzar a acotar a un hipotético rival que ponga en peligro la hegemonía tricolor en 2018.

 

A esta geometría política sólo hace faltar conocer si a la acotación política corresponde una acotación económica al proyecto morenovallista. Es decir, si el dinero seguirá fluyendo hacia las arcas poblanas, o so pretexto del recorte petrolero, las inversiones del gobierno federal se retrasan o se cancelan. ¿Y qué pasa con los amigos mutuos que han hecho excelente negocios teniendo un pie aquí y allá? ¿De qué lado se va a quedar, por ejemplo, Jorge Hank?

 

Durante semanas, meses, los peces gordos reclamaron a César Camacho y a Osorio Chong los mensajes contradictorios que desde Los Pinos se enviaban en su trato con Casa Puebla. Que si los elogios sobraban, que nadie acataba los boicots, que todos eran soplones. Y sobre todo, los elogios encendidos que Peña Nieto regalaba a Moreno Valle en cada gira por la entidad.

 

Todos esos priistas solamente deben unir puntos: tiene un mensaje claro en sentido contrario. ¿Quién se atreve a mover ficha?

 

 

 

 

 

 

 

 

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