Sunday, 16 de February de 2020

Lunes, 11 Mayo 2015 03:10

Fin del ciclo morenovallista: ocho meses de poder efectivo, 20 meses para bajar el telón




Written by  Arturo Rueda

El fin de ciclo morenovallista se agrava por la creciente oposición interna y externa. En el CEN panista Gustavo Madero ya dejó en claro que no avalará los excesos ni la búsqueda de otros espacios, como la pretendida suplencia del gobernador. En el gobierno federal, Osorio Chong y César Camacho convencieron a Peña Nieto de que es momento de acotar el proyecto del poblano. Y a nivel interno, los enemigos del régimen ya vieron pasar los peores momentos


El modelo morenovallista de poder empieza a mostrar signos de agotamiento que podrían empezar a marcar un fin de ciclo. El equipo aglutinado alrededor del gobernador se ha relajado y las pugnas internas de la cúpula se acrecientan. El modelo de comunicación se encuentra fracturado, pues el mensaje de modernización no encuentra asidero en la realidad. Moreno Valle, ocupado en sus aspiraciones presidenciales, tiene la calificación más baja desde que arrancó el sexenio, y la crisis del modelo se refleja en los candidatos de Acción Nacional a diputados federales que atraviesan un momento crítico ante la falta de aceptación. De las cuentas alegres en los que se pretendía obtener la victoria en 13 distritos electorales, ahora hay un escenario más realista. Le pasa a los mejores equipos y le pasa al morenovallismo: después de tantas victorias, el estilo de juego se volvió predecible y no hay nuevas fórmulas a la vista.

 

Nada ejemplifica mejor esta pérdida de capacidad de aglutinación política que la tribuna principal del desfile cívico-militar del 5 de mayo. Boicoteado desde el gobierno federal y el PRI, el régimen comienza y se agota en sí mismo: los únicos presentes fueron los funcionarios beneficiados del erario, sus familias y una corte que tiende a hacerse más chica. Lejos de las aglomeraciones y asignaciones VIP de los primeros años del sexenio, ahora tuvieron querecurrir a la servidumbre para llenar los espacios vacíos. En términos de David Easton, el sistema político ya no recibe inputs que se traduzcan en apoyos, sino en más demandas, de tal forma que el morenovallismo tiende a sobrecargarse.

 

En la tribuna principal del 5 de mayo, a Moreno Valle lo acompañó su esposa, su familia, el edil Antonio Gali, los miembros de su gabinete, dos o tres diputados locales y federales, Javier Lozano Alarcón y párele de contar. ¿Eso representa al complejo mosaico político, académico, social y económico que es Puebla? Más allá: ¿en verdad es la capacidad de convocatoria que tiene un aspirante presidencial? De ninguna forma.

 

El diagnóstico debe ser claro: ¿el proyecto político comienza a sufrir los últimos estertores cuando sólo le quedan ocho meses de poder efectivo y 20 meses para que se acabe la administración? ¿O se trata solamente de un bache?

 

Algunos elementos cuantitativos apoyan la primera hipótesis. La evaluación al trabajo de Moreno Valle, según las últimas encuestas de Puebla capital y la zona metropolitana, va en picada: del 5.8 con el que cerró en 2014 ahora va en 5.4 al final del primer trimestre de 2015. Eso haría entender lo poco permeable que ha sido el mensaje de “transformación que se sigue” que usan los candidatos de Acción Nacional, por lo que algunos miembros del war room morenovallista habrían propuesto modificar el mensaje que no convence.

 

A esa crisis de imagen abonará que el morenovallismo enfrenta su primera campaña de contraste: a partir de hoy comenzarán a pautarse los spots de radio y televisión en los que el PRI, ahora sí, le declara la guerra al morenovallismo. Con cierto sentido irónico, les pide a los poblanos “abrir los ojos” y evidencia los saldos del régimen, como los miles de burócratas despedidos, la privatización del agua, la RUTA, las fotomultas, los verificentros y demás pasivos.

 

Los jugadores, además, dejaron de cumplir su rol. Están evidentemente desgastados y el mejor ejemplo es Mario Rincón: en la elección de 2013 fue el candidato más votado, y en 2015, se encuentra ocho puntos debajo de Alejandro Armenta. Otro es José Domingo Esquitín Lastiri, que en 2013 ganó sin problemas y ahora es abucheado donde se presenta, aún en las reuniones con ediles identificados con el régimen.

 

Los titulares tienen una evidente baja de juego, pero los refuerzos tampoco. Quien pensó que Angélica Ramírez sería una buena suma para el morenovallismo, se equivocó rotundamente. Lo mismo pasa en Serdán, Pues Lilia Arminda se encuentra ya cinco puntos debajo de la jovencita Arely Ávila. Y todavía habría que sumar el desprestigio que suman alcaldes como Inés Saturnino de Tecamachalco o el famoso “me la pelas” de Teziutlán.

 

El equipo morenovallista se ha aburguesado: unos han decidido disfrutar de la riqueza que han amasado, otros ya tienen suficiente y la mayoría de los miembros del gabinete, desvinculados de la realidad poblana, sólo esperan el fin de semana para irse al DF a disfrutar de la familia. El régimen se queda solo y desguarnecido.

 

El fin de ciclo morenovallista se agrava por la creciente oposición interna y externa. En el CEN panista Gustavo Madero ya dejó en claro que no avalará los excesos ni la búsqueda de otros espacios, como la pretendida suplencia del gobernador. En el gobierno federal, Osorio Chong y César Camacho convencieron a Peña Nieto de que es momento de acotar el proyecto del poblano. Y a nivel interno, los enemigos del régimen ya vieron pasar los peores momentos.

 

¿Fin de ciclo o crisis en el modelo de juego?El director técnico Moreno Valle tiene la palabra para recomenzar su gestión del equipo, pero también su relación con la afición. Si es que hay tiempo. 

 

 

 

 

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