Friday, 19 de July de 2019

Viernes, 15 Mayo 2015 02:38

Armenta quiere construirse la imagen de El Bronco Armenta




Written by  Arturo Rueda

El ex director del Renapo ya se vio en Casa Puebla y dedicará las últimas semanas de proselitismo de la campaña federal para construirse la imagen que necesita para pelear por la gubernatura. Alejandro Armenta quiere ser “El Bronco” Armenta para ponerse a la altura de los tiempos: una versión poblana del candidato ciudadano que hace cimbrar las estructuras políticas de Nuevo León con su delantera en las encuestas. Un candidato “echado para adelante”, “capaz de derrotar al autoritarismo” y, sobre todo, un David con capacidad de retar al Goliath morenovallista


Según las encuestas propias y ajenas, las de un bando y otro, Alejandro Armenta tiene entre 12 y 15 puntos sobre el morenovallista Mario Rincón. Es decir, no sólo va a ganar la elección, sino que lo va a arrasar el próximo 7 de junio. Pese al empuje del aparato, la situación ya es irremontable. Si esto es así, ¿por qué Armenta montó un show al mediodía de ayer para denunciar una agresión de la Policía estatal, con sobreactuación incluida, mientras salía al aire en Al Portador de la tarde, que nunca ocurrió? ¿Por qué el delegado Ismael Hernández Deras y la cúpula política del partidazo apoyaron tal esperpento en una conferencia de prensa, e incluso subió hasta el CEN de César Quiroz? Muy simple: Alejandro Armenta ya no está luchando por su curul, sino que está arrancando su precampaña rumbo a Casa Puebla ahora que tiene la diputación federal en la bolsa.

 

En efecto: el ex director del Renapo ya se vio en Casa Puebla y dedicará las últimas semanas de proselitismo de la campaña federal para construirse la imagen que necesita para pelear por la gubernatura. Alejandro Armenta quiere ser “El Bronco” Armenta para ponerse a la altura de los tiempos: una versión poblana del candidato ciudadano que hace cimbrar las estructuras políticas de Nuevo León con su delantera en las encuestas. Un candidato “echado para adelante”, “capaz de derrotar al autoritarismo” y, sobre todo, un David con capacidad de retar al Goliath morenovallista.

 

Como escribimos oportunamente, Alejandro Armenta es “el gallo” de Miguel Ángel Osorio Chong y Juan Carlos Lastiri para convertirse en el candidato a la minigubernatura en 2016. El requisito para asentarse en el “delfinazgo” era ganar con contundencia el distrito de Tepeaca. Un mes y una semana de campaña después, el oriundo de Acatzingo no ha decepcionado: tiene humillado a Mario Rincón, quien simplemente no vio el polvo, lo borraron del mapa.

 

El duelo directo de presidenciables en Tepeaca, Osorio Chong contra Moreno Valle, lo ganó el hidalguense. Entre que Rincón pagó su desaguisado de los verificentros, así como la burla a la gente de la zona de Amozoc que en 2013 lo hizo el candidato más votado para que pidiera licencia inmediatamente, el gobernador poblano se lleva su primera derrota frente al titular de Cobián, quien le ha prestado a Armenta a sus publicistas para comenzar la construcción del storytelling que lo lleve a la gubernatura.

 

Con el tiempo encima, pues las definiciones políticas comenzarán al otro día de la elección federal, Armenta necesita construir la legitimidad de un candidato que no es el puntero en las encuestas. Necesita una historia de éxito qué venderle a la militancia tricolor, y luego a la sociedad poblana. Ganar no basta, como sabe que lo hará en sus números. Necesita algo más: drama, emoción y casi tragedia.

 

En la búsqueda de esas emociones, Alejandro Armenta se le ocurrió aprovechar la presencia de un retén policiaco en Tepeaca para victimizarse. Como se observa en los dos videos que presenta CAMBIO en exclusiva, el candidato priista camina sin haber sido molestado en su vehículo. Luego manda a llamar a sus simpatizantes. Y luego arma un mitin, al mismo tiempo que es entrevistado en el programa Al Portador de la tarde.

 

Las imágenes no tienen pierde: Armenta hasta tiene micrófono y sistema de sonido, mientras los policías tienen los brazos caídos y lo observan a prudente distancia.

 

Alejandro Armenta se equivocó. La imagen de “El Bronco” es una historia de vida, no un burdo montaje que sólo lo hace quedar en ridiculazo. Las ambiciones lo empiezan a desbordar. 

 

 

 

 

 

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