Tuesday, 04 de August de 2020

Indicador Político
Si se revisan con frialdad los elementos de la crisis magisterial, podrá encontrarse una sorpresa: la CNTE y sus cinco secciones disidentes no representan un movimiento renovador ni político, sino sólo una organización típicamente priísta orientada al mantenimiento de privilegios.
El conflicto magisterial está llegando a la hora decisiva:
Acostumbrados a establecer sus propias leyes de la selva en las calles, los maestros de la CNTE-Oaxaca-Guerrero-Michoacán no sólo han pervertido la calle como conquista social desde 1968 sino que están creando un sentimiento social de criminalización de la protesta pública por abusiva.
Los negociadores del gobierno y del congreso cayeron en la celada de la CNTE: sentarse a hablar de educación cuando los maestros tiene una agenda de reforma rupturista-revolucionaria del sistema político.
Aunque suene paradójico, los maestros de la CNTE quieren nada menos que regresar al artículo 3º del viejo régimen priísta: la educación para fomentar la ideología de la Revolución Mexicana cardenista y su enfoque socialista.
La crisis urbana en el DF por la presencia activa de la CNTE de Oaxaca, Guerrero y Michoacán pareció haber sorprendido a los funcionarios del nuevo gobierno priista. Sin embargo, en realidad se trata de una movilización calcada de la oaxaqueña de 2006.
Si el Pacto por México fue el reconocimiento de que el regreso del PRI a la presidencia no sería una restauración por la necesidad de negociar agendas parlamentarias con otras fuerzas políticas, el gobierno federal también ha comenzado a entender el papel político de los gobernadores.
Si se revisa el expediente de la Sección XXII de maestros, su agenda de lucha nada tiene que ver con la sociedad y sus banderas se reducen a tres:
Como una réplica de la crisis de 2006 en el centro histórico de Oaxaca, la Sección 22 del SNTE y columna vertebral de la coordinadora magisterial disidente ya definió su pliego petitorio:
El saldo en la reorganización del PAN en su asamblea nacional dejó un partido más desorganizado:
No hay datos concretos para saber las razones políticas por las que la reforma energética invocó la figura del general Lázaro Cárdenas. Pero lo cierto es que hay un efecto colateral que preocupó a los cardenistas: en 1938-1940 ocurrió el ocaso de la Revolución Mexicana.  
Antier miércoles ocurrió un interesante contrapunto en materia de seguridad:
La iniciativa presidencial para abrir algunas áreas del sector energético a la iniciativa privada tiene que ver con el largo proceso iniciado en 1990 por el presidente Carlos Salinas de Gortari para liquidar el proyecto de desarrollo de la Revolución Mexicana y crear otro nuevo dinamizado ya no por el Estado sino por el mercado.
El Congreso de Tamaulipas inscribirá hoy en letras de oro en el muro del recinto oficial, en homenaje a la fuerza armada, la leyenda “1913-2013. Centenario del Ejército Mexicano. Honor y lealtad por México”. Este acto servirá de recordatorio del papel de los militares en la lucha contra la inseguridad.
Demasiado tarde, el PRD y el lopezobradorismo se darán cuenta que quedaron atrapados en la invocación al espíritu del general Lázaro Cárdenas. La iniciativa del presidente Peña Nieto se apoya en la reforma de 1940 del presidente Cárdenas, pero los perredistas querían al Cárdenas ciudadano de 1968.
Cuando estalló la insurrección zapatista el primero de enero de 1994 y el EZLN anunció su avance hasta la capital de la república, dos batallas fueron decisivas: