Friday, 07 de May de 2021


¡Qué poca altura de miras! Los patos no tiran a las escopetas




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No es la presidencia municipal la que les interesa a quienes quieren ser alcaldes de Puebla. Eso de servir a los poblanos es retórica, lo que quieren es ser gobernadores. No de manera grupal, es imposible, sino de uno por uno. Por eso tanto revuelo, tanta burla a la ley, tanto anticipado. Tienen la visión muy corta y escaso olfato político.  

 

¿Vale la pena que Agüera, Gali, Chedraui, Giorgana y el Yunque se pasen por el arco del triunfo al Instituto Estatal Electoral y a sus consejeros? Ellos creen que sí. Sus acciones así lo demuestran. No tienen respeto ni por el marco normativo en la materia ni por sus autoridades y mucho menos por los ciudadanos.

 

 

El colmo de los colmos. Ahora no sólo se ven espectaculares promocionando aspirantes a la presidencia municipal con artilugios que evidencian los actos anticipados de campaña sino que hasta a la BUAP pintando bardas al más puro estilo partidista para convidarle medallas a su rector hoy que tantos laureles necesita.

 

 

Las bardas electorales de la máxima casa de estudios y sus promocionales televisivos con los colores del PRI indican de forma clara cuál es el partido de los amores de Enrique Agüera y cuáles sus oscuras pretensiones. Lo triste del asunto es que mientras los demás ya se animaron a decirlo, él todavía no. ¿Será cosa de virilidad? ¿O de qué?

 

 

Observemos. Burlarse de la ley comienza a ser un hecho cotidiano, cosa normal, ya hasta nos estamos acostumbrando a que los políticos, el rector de la BUAP y nuestros gobernantes hagan lo que quieran con las leyes, cuando debería ser todo lo contrario. Ellos tendrían que ser los primeros en respetarlas.

 

 

Dónde quedó la frase dominguera “nadie por encima de la ley”. Se entiende a dónde se fue cuando Gali, en compañía del gobernador, comenzó a pulular en espectaculares por aquello de seguir transformando a Puebla. Allí está el hilo negro y la razón de que los consejeros del IEE estén impedidos para sancionar. Ése es el motivo. Si tuvieran que hacerlo tendrían que empezar por el gobernador y el secretario de Infraestructura.

 

 

Los patos no le tiran a las escopetas. Es imposible. No imagino a los consejeros electorales sancionando o apercibiendo a Rafael Moreno Valle y a su pupilo, a Agüera y a la BUAP, a Chedraui y a las estaciones que lo patrocinan y al Yunque por su razón social con su cachorro Pablo Rodríguez. El proceso electoral que viene, como se ve, está viciado de origen. Los consejeros electorales carecen de ética y calidad moral. No son garantes de imparcialidad ni de transparencia.

 

 

Retomemos el tema de inicio. Quien sea el edil, dicen, en automático será casi mandatario estatal. ¿Será eso posible? ¿O lo pensó uno de ellos y, como ocurre con las enfermedades, contaminó a los demás? Servir a la ciudad es una cosa y servirse de ella es otra. Si lo que los políticos ven en Puebla es el escalón para ser gobernadores, qué pena por ellos y por nosotros. Diría el clásico: ¡qué poca altura de miras!

 

 

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