Friday, 07 de May de 2021


Los logros del camaleón




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El nombre de Rafael Moreno Valle es un nombre muy manoseado en Puebla. Para bien o para mal se habla de él y se escribe de él todos los días. Los que comerciaron su expresión escrita u oral le endulzan la vida y no hallan la forma de darle más de lo que pueden dar. Se ponen de tapete. Y los que se quedaron fuera del presupuesto, lo adjetivan como la peor tragedia que le pudo ocurrir al estado.

Es cosa pues de ponerse en los zapatos de cada uno para sentir lo que sienten: vergüenza o rencor. En fin. Pero nos guste o no le dio una imagen diferente a Puebla capital, a su manera pero lo hizo. Eso digamos que fue lo bueno, lo malo es que por concentrar las finanzas estatales en un solo sitio descuidó el resto del estado. Es cierto.

 

 

Políticamente hablando el Moreno Valle de inicio de sexenio no es el mismo Moreno Valle de hoy. El primero fue autoritario, arrogante, prepotente e insensible, cabrón por así decirlo, pero el de hoy es de reconocer que ha cambiado de postura y de actitud. Y ha cambiado, no porque sea una persona arrepentida sino porque las circunstancias políticas del país lo obligaron a ser diferente.

 

 

Psicología, interés e instinto de conservación hete ahí la necesidad del cambio. Con Felipe Calderón tenía complicidad y confianza por ser del mismo equipo, con Enrique Peña Nieto (al parecer) pudo ganarse ya las dos cosas pese a ser de bandos opuestos. Por eso cuando se exige, se dice o se pide que los diputados y sus dirigencias partidistas sean más aguerridos en su quehacer parlamentario suena a broma. ¿Por qué? Porque no se mandan solos y porque Moreno Valle ya fue hasta donde les sueltan o les jalan la correa.

 

 

La capacidad de adaptarse al entorno y ser parte de él, a placer, es algo que el camaleón puede lograr con cierta facilidad. Moreno Valle lo hizo también. Es decir, lo que ayer logró por la vía de la fuerza y la prepotencia, hoy tiende a lograrlo de una manera más sutil y aterciopelada. Allí están sus números en curules y presidencias municipales para el segundo trecho del sexenio y su relación con el gobierno federal.

 

 

Si se está de acuerdo en que controle al PAN, en que maicee al PRD, en que financie al Panal, en que le dé probaditas de dulce al PT, en que le sobe la espaldita al PRI, en que se exceda en el gasto de la publicidad televisiva y en su peculiar estilo para gobernar, es cosa de la vergüenza y del rencor hablada en un principio.

 

 

Ya se verá al correr del tiempo si su manera de adaptarse al medio le funcionó o le fue un fracaso. Si Puebla le valida su centralismo transformador. Si el PAN sucumbe a sus encantos y a su conquista. Si Peña Nieto lo somete o lo consiente. Y si su dominio absoluto de la primera mitad de gobierno se repite en la mitad que le falta. Lo veo difícil.

 

 

 

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