Friday, 24 de May de 2019


No nos acostumbremos a las marrullerías de los institutos electorales




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Qué se puede esperar de un individuo que aceptando la intromisión del Poder Ejecutivo estatal en los congresos estatales y en los órganos electorales sugiere que las cosas sigan a lo Perogrullo, como están, en vez de asumir el riesgo y la responsabilidad del cambio. Luis Carlos Ugalde es un hombre famoso de ideas terriblemente obsoletas. Su fama pública se la ganó en 2006 con el fraude más procaz que México recuerde.

Pablo Neruda en su frase poética: “La verdad es que no hay verdad”, podría calzar a precisión el rechazo de Ugalde para que el Instituto Nacional Electoral (INE) o el Instituto Federal Electoral (IFE) detenten la organización y sanción de los comicios en los estados. Dice Ugalde que aunque centralicen las elecciones locales los gobernadores seguirán entrometiéndose, y es cierto. Si lo afirma es porque le consta. Y se lo creemos.

 

 

Sin embargo la diferencia entre dejar las cosas como están y experimentar algo nuevo es el atrevimiento de creer que no nos conformamos con las marrullerías de los actuales jueces electorales ni con los amos que les jalan la correa. Cierto que al centralizar las elecciones se les restaría capacidad de maniobra a los gobernadores y se le otorgaría mayor poder al INE o al IFE. O al presidente en turno. Pero creo que vale la pena el arriesgue.

 

 

Desde un extraño lugar en la materia gris de Luis Carlos Ugalde la solución para que los mandatarios no metan mano en los organismos electorales es la reelección de los diputados. Aja. Yo pregunto: ¿Qué sería de los poblanos si Héctor Alonso, Guillermo Aréchiga, Víctor Hugo Islas y el resto de los diputados levantadedos repitieran en el Congreso del Estado? ¿O qué sería de la nación si a los legisladores que aprobaron la reforma fiscal y la agresión impositiva a la base de contribuyentes les diéramos otro chance?

 

 

Es cierto que en caso de concretarse la reforma política y de aprobarse la creación del INE o las modificaciones centralistas al IFE corremos el riesgo de crear un monstruo en la capital del país. Pero, ¿quieren un monstruo allá o 32 en la república mexicana como es el caso? ¿Quieren dejar las cosas como están o confiar en que cambiarán? ¿O quieren darle la oportunidad a los diputados levantadedos de los congresos estatales de que sigan, sigan, sigan, sigan y sigan levantando sus dedos en perjuicio de los votantes?

 

 

Luis Carlos Ugalde no dijo en la conferencia que dictó en el Tec de Monterrey Campus Puebla tres verdades de a kilo. No dijo que presta asesorías a varios gobernadores del país, entre ellos al de Puebla, a través de su empresa Integralia, patrones suyos que se verían afectados en caso de que los acotaran en lo electoral. Tampoco dijo que los consejeros del INE seguirían llegando, igual que al IFE, a propuesta de los partidos y de gente poderosa como él llegó en su momento por Elba Esther Gordillo. Y no mencionó que el INE, sin despedir a un solo empleado del IFE, puede ofrecer mayor transparencia, autonomía, imparcialidad y legalidad en las elecciones locales, que cualquier otro instituto estatal. Es cuestión pues de afinar bien el tiro de la reforma política.

 

 

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