Saturday, 14 de December de 2019

Miércoles, 30 Septiembre 2015 02:01

LOS MOTIVADORES DEL VOTO EN 2016




Written by  Jose Zenteno

¿De qué hablarán los poblanos en las próximas elecciones de gobernador del estado? ¿Qué temas estarán en el centro de la motivación del voto? Cada elección tiene un conjunto de elementos que se llevan al juicio ciudadano. 


¿De qué hablarán los poblanos en las próximas elecciones de gobernador del estado? ¿Qué temas estarán en el centro de la motivación del voto? Cada elección tiene un conjunto de elementos que se llevan al juicio ciudadano. En 2010 era el marinismo que estaba en el banquillo de los acusados por el caso del "gober precioso", las obras inconclusas y caras, y los escándalos de corrupción. En 2016, serán otros nombres los que estarán en juicio por acciones y omisiones que también han lastimado a los poblanos. Aquí un resumen de lo que estará a debate en los próximos meses:

 

·         Ratificar el proyecto transformador de Rafael Moreno Valle a pesar de que muchas de sus mega obras sean caras, poco útiles y de relumbrón.

 

·         Elegir a Tony Gali como la continuidad del grupo en el poder o como una versión de "cambio del cambio (ofrecido en 2010)".

 

·         Castigar el estilo autoritario y represor de la actual administración o disculpar dichos excesos a cambio de las mega obras.

 

·         Regresar a un modelo de gobierno priista que no es garantía de nada, pero que sus políticas generalmente mantienen cierto equilibrio entre regiones y sectores sociales.

 

·         Apostar por un gobierno de extracción "ciudadana" o de izquierda que combata los excesos del morenovallismo y del priismo tradicional.

 

Algunas de esas opciones determinarán el resultado de las elecciones, todo depende de quienes sean los candidatos, si hay un independiente en la boleta, como se definen las estrategias de campaña, los mensaje, la imagen, la guerra sucia, entre otros factores. Lo cierto es que conforme se acerque la hora de las elecciones el debate se centrará en estas cuestiones.

 

Si se lee con cuidado, el fondo de la discusión será sobre el cambio o la continuidad del morenovallismo. Ganará el discurso que logre persuadir a la mayoría de los votantes quienes se verán ante la disyuntiva de elegir pero también de renunciar.

 

Los números no le favorecen al grupo en el poder. En unos pocos meses ha dilapidado el acuerdo social con la forma de gobernar de Rafael Moreno Valle, que en 2013 alcanzó su máximo de 70 por ciento a nivel estatal. En el municipio de Puebla, el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento están en su peor momento en cuanto a la evaluación que hacen los ciudadanos de su desempeño.

 

Por otra parte, hoy la demanda de cambio de grupo político es tan fuerte como la que había en 2010. La reacción de la sociedad ante gobiernos que crearon grandes expectativas, pero que en la realidad poco impactaron en mejorar la vida de un conjunto mayoritario de familias, produce una demanda de cambio creciente y extendida en todos los sectores y regiones. Cerca del 60 por ciento de los ciudadanos del estado prefieren que el próximo gobernador provenga de un grupo político distinto al de Rafael Moreno Valle, mientras que únicamente el 21 por ciento está a favor de la continuidad. Y como ocurrió hace casi 6 años, sólo falta que los electores tomen consciencia ("abran los ojos") del vínculo entre el próximo candidato oficial y el gobernador en funciones.

 

En las pasadas elecciones federales, les preguntamos a los informantes de nuestras encuestas de salida si habían votado por la continuidad o por cambio en el estado, así como por la continuidad o por un cambio en el país. El 57 por ciento de todos los informantes que nos mencionaron el sentido de su voto (poco más de 9 mil en 11 distritos del estado de Puebla), coincidieron en que votaron por un cambio tanto en el país como en el estado. Entre estos electores que buscan cambio en los ámbitos federal y local, el PAN obtuvo 6 por ciento menos de votos con respecto a los que obtuvo en toda la muestra, el PRI 2 por ciento menos, mientras que los que ganaron fueron MORENA con 3 por ciento más de votos que su media muestral, el PRD 1 por ciento, los demás partidos pequeños 2 por ciento y anuló 2 por ciento. Esto significa que el PAN es el partido que más perdió base electoral entre los votantes que manifestaron mayor demanda de cambio.

 

Lo anterior no tendría importancia y se quedaría en un dato más de los muchos que componen el anecdotario electoral del 2015. Sin embargo, creo que estos electores que quieren con cambio radical tienden a parecerse a los que no votaron en las pasadas elecciones federales, pero que si lo harán en las próximas elecciones de gobernador. Estimo que al menos habrá un 13 por ciento adicional de participación en el 2016, unos 540 mil votos más de los que se emitieron en el 2015. Entre esos electores "adicionales" el PAN tenderá a ser menos competitivo porque pagará el mayor costo del cambio prometido que nunca llegó.

 

El 2016 será una batalla con dos posibles escenarios. A diferencia de lo ocurrido en 2010 que fue una lucha de dos fuerzas políticas, en las próximas elecciones podría colarse un candidato independiente con las credenciales y los apoyos económicos suficientes para cumplir con los requisitos legales y hacer una campaña competitiva. En ese caso la elección se dividiría en tercios, entre la coalición morenovallista, la alianza PRI-PVEM y el independiente. En este escenario MORENA perdería parte de su base electoral pero, paradójicamente, podría ser el fiel de la balanza a la hora de contar los votos que le quitó al PRI, al PAN y al independiente. El resultado de una elección así es muy difícil de anticipar.

 

El otro escenario, y hasta ahora más probable, sería un enfrentamiento entre el PRI que pretende regresar por sus fueros ante el PAN - morenovallista que tendrá que defender la plaza desde el banquillo de los acusados, mismo lugar en el que estuvo el marinismo 6 años antes. Este escenario es el más conveniente para el PRI, pues no tendría que compartir con ningún candidato competitivo el enorme segmento de electores que votarán en contra del grupo en el poder. El voto antimorenovalle sería capitalizado por el candidato del PRI sin que se advierta que otra fuerza política o candidato sea capaz de atraer a esos electores.

 

Desde la óptica de quien esto escribe, la próxima elección se tratará de confirmar el mandato al grupo en poder o cambiar por otro, así sea mediante el regreso del PRI a Casa Puebla. A usted amable lector, ¿qué lo va a mover a la hora de decidir el sentido de su voto?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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