Miercoles, 21 de Agosto del 2019
Miércoles, 24 Abril 2019 03:53

¡Por fin el robo a casa habitación es un delito de prisión preventiva!

¡Por fin el robo a casa habitación es un delito de prisión preventiva! Escrito Por :   Silvino Vergara

“Se ha demostrado que desde su aparición las prisiones intentan solucionar la política de seguridad del Estado, pero sólo sirven para meter más personas dentro de ellas para que nada se solucione.”

 Elías Neuman


 

El pasado 12 de abril de 2019 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la tercera reforma constitucional en esta administración pública. Ahora bien, es de subrayar que están a punto de cumplirse los cinco primeros meses de gobierno y ya se cuenta con esas tres reformas constitucionales. Y en el caso de esta reforma que se menciona (que, desde luego, no será la última del sexenio), se modificó el artículo 19 de la Constitución; en la parte que interesa, se señala: “El juez ordenará la prisión preventiva oficiosamente, en los casos de abuso o violencia sexual contra menores, delincuencia organizada, homicidio doloso, feminicidio, violación, secuestro, trata de personas, robo de casa habitación, uso de programas sociales con fines electorales, corrupción tratándose de los delitos de enriquecimiento ilícito y ejercicio abusivo de funciones, robo al transporte de carga en cualquiera de sus modalidades, delitos en materia de hidrocarburos, petrolíferos o petroquímicos, delitos en materia de desaparición forzada de personas y desaparición cometida por particulares, delitos cometidos con medios violentos como armas y explosivos, delitos en materia de armas de fuego y explosivos de uso exclusivo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, así como los delitos graves que determine la ley en contra de la seguridad de la nación, el libre desarrollo de la personalidad, y de la salud”.

 

Atendiendo a esa reforma, se incluyó como delito que requiere pena de prisión preventiva oficiosa (es decir, que en tanto se encuentra el proceso penal, a los que se les imputa el delito deberán estar apresados, desde luego sin libertad caucional alguna), entre otros, al: robo a casa habitación y robo a transporte de carga.

 

Como se observa, uno de los delitos que se incluyeron es el robo a casa habitación, que ya los especialistas sobre la materia penal sostendrán técnicamente qué se entiende por ese concepto y qué se puede hacer extensivo o restrictivo a robos en comercios, fábricas, negocios, oficinas, etc.; lo que ahora sí se puede resaltar es que este delito, junto con robo de transporte de carga, es de los delitos que más comúnmente se cometen, aunque se desconoce qué tan al tanto se encuentran las instituciones que deben de investigarlo. No obstante, lo que es un hecho es que es de los delitos más comentados, más vistos y de los más preocupantes para el ciudadano de a pie, pues se ha vuelto muy común conocer que se cometen estos hurtos cotidianamente y, por lo que parece, sin repercusión alguna. Por su parte, precisamente esta reforma tiene como expectativa que se disminuyan estos delitos, asumiendo que ella será un elemento a considerar para que se dejen de cometer; es decir, pretende servir de advertencia, a lo que se le ha denominado como “derecho penal simbólico”.

 

Al respecto de estos delitos de robos de casa habitación y de transporte de carga, bien merece citar la sentencia de uno de los principales penalistas de nuestros tiempos, Elías Neuman: “no es por cierto, un fenómeno espontáneo producto de cromosomas o de algún gen especial, sino la consecuencia de una sociedad caracterizada por la frustración, la desigualdad de oportunidades, la exclusión, el hambre y, entre otros aspectos, de política social, la falta de control institucional y social” (Neuman, Elías, El Estado penal y la prisión-muerte, Buenos Aires: Editorial Universidad, 2001). Y a lo que se refiere es a esa vieja controversia que ha existido en cuanto a que si los delincuentes nacen con esa tendencia a delinquir o, bien, los hace la sociedad, las condiciones en que se encuentran, la falta de oportunidades de educación, desarrollo, crecimiento, etc. Al respecto, precisamente, de estos delitos, que, desafortunadamente se han incrementado en los últimos tiempos en toda nuestra región, es válido decir que se deben, en muchas de las ocasiones, a dos factores: un sistema neoliberal, implementado en México en los últimos 30 años, que ha cerrado las puertas del crecimiento económico nacional, propio de los mexicanos, y al hecho de que dependemos del humor de los inversionistas extranjeros para que se decidan a invertir en este país en pro de nuestro crecimiento o, bien, de la mente depredadora de las instituciones financieras mundiales para que vean con buenos ojos el aumentar los índices de crecimiento económico de México. Esta dependencia se debe a que las instituciones estatales nunca consideran en sus políticas públicas estimular la propia inversión nacional, si no es la de sus allegados o por compromisos políticos. Por ello, las empresas nacionales medianas, pequeñas y micro, permanentemente dejan en la calle a los empleados, sus compromisos, y cierran las puertas, bajan las cortinas, sin recurso alguno. Todos esos impulsos empresariales nacionales no cuentan con alguna ayuda, ni meramente comparada como las que reciben las instituciones extranjeras o las financieras; por ende, son empresas que lo único que producen es desesperanza y desempleados que, potencialmente, se pueden convertir en aquellos que cometen los delitos.

 

Y el círculo se cierra con la impunidad, es decir, cuántos robos de casa habitación podemos conocer en la calle, con los allegados, en las mesas de café, y no son denunciados a las instituciones policiales, a sabiendas de que no se investigará nada, no se resolverá nada ni sucederá nada. En el caso del robo de transporte de carga, se da vista a las instituciones del Estado no con la esperanza de recuperar la mercancía o el vehiculo, sino como requisitos para que las aseguradoras den la caridad que corresponde por el pago permanente y que, año con año, se hace de las pólizas de seguro. Por ello, el complemento para ese desmedido caso de robos de casa habitación y de transporte se ha impulsado enormemente, porque las agencias del Estado no se encargan de cumplir con su trabajo. Ante esa realidad, es contundente que esa vieja controversia entre que si el delincuente es innato o lo crea la sociedad, no queda más que decir que todos estos factores dan a entender que, en realidad, lo provoca el Estado.

 

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