Sábado, 17 de Agosto del 2019
Cúpula

El caso Rosario Robles Berlanga ha desatado una verdadera conmoción en la clase política. El hecho se suma a la persecución sobre Emilio Lozoya y el inminente proceso penal contra Carlos Romero Deschamps.

Desde el debate entre candidatos a la gubernatura, Barbosa Huerta bosquejó su proyecto de seguridad pública para la entidad. Habló sobre la recomposición de las policías estatal y municipales, sobre el apoyo a la Fiscalía y la reestructuración de la impartición de la justicia.

Las imágenes fueron devastadoras, presentan un país en descomposición; el México rojo, la catástrofe humanitaria, el estado fallido. En Uruapan 19 cuerpos fueron colgados de puentes, otros arrojados a la cinta asfáltica; las fotografías muestran pedazos de cuerpos, brazos, piernas a media calle.

Estamos ante el tema más grave y delicado de la transición. Se suponía que había un acuerdo de caballeros entre la cúpula morenista y el gobierno interino encabezado por Guillermo Pacheco Pulido, pero tal parece que aquella armonía quedó fracturada de manera drástica y dramática.

En horas recientes el tema de la Seguridad Pública confrontó a la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco con el gobernador Miguel Barbosa Huerta. Debe subrayarse que la discrepancia, la inconformidad, partió de la presidenta municipal, no del mandatario, quien por cierto se ha mostrado prudente frente a las diferencias.

Estamos ante el tema más grave y delicado de la transición. Se suponía que había un acuerdo de caballeros entre la cúpula morenista y el gobierno interino encabezado por Guillermo Pacheco Pulido, pero tal parece que aquella armonía quedó fracturada de manera drástica y dramática.

En la década de los años 80 dos sucesos detonaron el surgimiento de organismos y asociaciones intermedias. El primero fue el terremoto de 1985 que evidenció la incapacidad y la negligencia criminal del gobierno de Miguel de la Madrid; ese episodio representó el acta de defunción del PRI en la capital del país; desde entonces su liderazgo se diluyó.

Lo que hemos visto en los últimos días se debe reconocer como operativos quirúrgicos, golpes precisos contra cabezas de la delincuencia organizada que operan en Puebla.

En febrero de 2017, desde el Senado de la República el legislador Miguel Barbosa Huerta tendió los puentes con Andrés Manuel López Obrador. Eran los tiempos en que el poblano rompió con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y se lanzaba del trapecio sin red de protección.

Uno de los hijos preclaros del priismo neoliberal, Emilio Lozoya Austin, es salvajemente perseguido; su madre es formalmente detenida en Alemania y las cuentas bancarias de la familia están congeladas. En otro tablado, el otrora poderoso litigante Juan Collado sigue en prisión y todo indica que apenas está arrancando la cadena de acusaciones en su contra; además, se revelan datos sobre movimientos del gobernador del Mazo en Andorra.

La delincuencia es un verdadero virus que va carcomiendo barrios, colonias, ciudades, municipios, estados, regiones. Los galenos responsables vendrían siendo el presidente municipal y el gobernador. Pero como hemos visto, algunos ejecutivos llegan al grado criminal de colocar agua como quimioterapia.

Hay varias hipótesis sobre quiénes son los verdaderos asesores de Claudia Rivera Vivanco. Hasta el momento los verdaderos ‘titiriteros’ no dan la cara, no se presentan y siguen operando desde las sombras. Supuestamente orientan a la presidenta, pero cada semana que pasa la hunden un poco más en un pozo del que nunca saldrá. 

El 2024 ya arrancó. Toda la confrontación que desata la derecha no busca destituir o destronar la presidencia de AMLO. Lo que en realidad pretenden es detener la consumación de la 4T, la Cuarta Transformación; es decir, impedir que la política lopezobradorista pueda avanzar más allá del presente sexenio.

Hay una línea que separa la auténtica lucha partidista de la abierta y visceral confrontación; hay una brecha entre la crítica interna y desatar un escándalo mediático; hay un abismo que divide el debate con un adversario a la completa descalificación.

Ayer lunes 15 de julio se hicieron dos declaraciones que representan noticias aciagas, funestas para dos reconocidos morenovallistas.

En medio de la nueva batalla entre liberales y conservadores, la renuncia de Carlos Urzúa al gabinete del presidente López Obrador ha sido un tema magnificado, sobredimensionado para golpear al gestor de la Cuarta Transformación.

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