Viernes, 21 de Febrero del 2020
Cúpula

Estamos ante el tema más grave y delicado de la transición. Se suponía que había un acuerdo de caballeros entre la cúpula morenista y el gobierno interino encabezado por Guillermo Pacheco Pulido, pero tal parece que aquella armonía quedó fracturada de manera drástica y dramática.

En la década de los años 80 dos sucesos detonaron el surgimiento de organismos y asociaciones intermedias. El primero fue el terremoto de 1985 que evidenció la incapacidad y la negligencia criminal del gobierno de Miguel de la Madrid; ese episodio representó el acta de defunción del PRI en la capital del país; desde entonces su liderazgo se diluyó.

Lo que hemos visto en los últimos días se debe reconocer como operativos quirúrgicos, golpes precisos contra cabezas de la delincuencia organizada que operan en Puebla.

En febrero de 2017, desde el Senado de la República el legislador Miguel Barbosa Huerta tendió los puentes con Andrés Manuel López Obrador. Eran los tiempos en que el poblano rompió con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y se lanzaba del trapecio sin red de protección.

Uno de los hijos preclaros del priismo neoliberal, Emilio Lozoya Austin, es salvajemente perseguido; su madre es formalmente detenida en Alemania y las cuentas bancarias de la familia están congeladas. En otro tablado, el otrora poderoso litigante Juan Collado sigue en prisión y todo indica que apenas está arrancando la cadena de acusaciones en su contra; además, se revelan datos sobre movimientos del gobernador del Mazo en Andorra.

La delincuencia es un verdadero virus que va carcomiendo barrios, colonias, ciudades, municipios, estados, regiones. Los galenos responsables vendrían siendo el presidente municipal y el gobernador. Pero como hemos visto, algunos ejecutivos llegan al grado criminal de colocar agua como quimioterapia.

Hay varias hipótesis sobre quiénes son los verdaderos asesores de Claudia Rivera Vivanco. Hasta el momento los verdaderos ‘titiriteros’ no dan la cara, no se presentan y siguen operando desde las sombras. Supuestamente orientan a la presidenta, pero cada semana que pasa la hunden un poco más en un pozo del que nunca saldrá. 

El 2024 ya arrancó. Toda la confrontación que desata la derecha no busca destituir o destronar la presidencia de AMLO. Lo que en realidad pretenden es detener la consumación de la 4T, la Cuarta Transformación; es decir, impedir que la política lopezobradorista pueda avanzar más allá del presente sexenio.

Hay una línea que separa la auténtica lucha partidista de la abierta y visceral confrontación; hay una brecha entre la crítica interna y desatar un escándalo mediático; hay un abismo que divide el debate con un adversario a la completa descalificación.

Ayer lunes 15 de julio se hicieron dos declaraciones que representan noticias aciagas, funestas para dos reconocidos morenovallistas.

En medio de la nueva batalla entre liberales y conservadores, la renuncia de Carlos Urzúa al gabinete del presidente López Obrador ha sido un tema magnificado, sobredimensionado para golpear al gestor de la Cuarta Transformación.

El día de ayer, miércoles 10 de julio, se sentaron las bases para el lanzamiento de la estrategia de seguridad que encabezará el gobierno de Miguel Barbosa Huerta.

En días recientes, el abogado y agudo polemista Carlos Meza Viveros señaló que la gestión de Claudia Rivera Vivanco es aún más desastrosa que la de Blanca Alcalá Ruíz. Ayer el portal Datamos.com.mx publicó que en la Angelópolis se han interpuesto 13 mil carpetas de investigación por diferentes delitos.

Una de las mentes más siniestras de la política mexicana, el expresidente Carlos Salinas de Gortari, lo llamó ‘La Leyenda’.

Desde siempre se ha caracterizado por su agudeza, por el equilibrio y la sensatez de sus juicios. Humberto Aguilar Coronado es, junto con Paco Fraile, una de las conciencias que mueven y sacuden al panismo poblano.

Una de las diferencias sustanciales, medulares entre la presidencia de López Obrador y la gubernatura de Barbosa Huerta será que en Puebla no habrá contemplaciones, ni clemencia para los emisarios del pasado.

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