Sábado, 20 de Julio del 2019
Martes, 29 Enero 2019 02:28

Y ahora Venezuela

Y ahora Venezuela Escrito Por :   Silvino Vergara

Cuanto más codiciado por el mercado mundial,  mayor es la desgracia que un producto trae consigo al pueblo latinoamericano. Eduardo Galeano


 

Ahora le corresponde a Venezuela. A decir de los medios de comunicación, la auto-proclamación como presidente de aquel país por parte de Juan Guaidó, sucedió bajo el auspicio de Estados Unidos de América. Un personaje —a decir de los medios de comunicación de Sudamérica (Buenos Aires, 27 de enero de 2019, página 12)— que no resulta conocido y que lo hace, aun cuando no es muy común que cualquier persona se auto-proclame como presidente de una nación. Así, pues, pareciera que se repite la misma situación que en muchas de las naciones de América latina ha sucedido: golpes de Estado auspiciados por el gobierno de los Estados Unidos de América, en particular por la embajada de aquel país. Será por eso que el escritor uruguayo Eduardo Galeano (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, México: siglo XXI editores, 2009) sostuvo que no hay golpes de estado en Estados Unidos de América, porque no existen embajadas de Estados Unidos dentro de Estados Unidos de América.

 

Así como ha sucedido en otras naciones de la región, es inminente lo que sucederá en Venezuela en poco tiempo. Lo mismo que alguna vez le sucedió a Salvador Allende en Chile, respecto a quien Henry Kissinger sostenía que se corría el riesgo de que él fuera un “virus contagioso” para toda la región; por lo cual, sucedió el golpe de Estado. También está la creación de la denominada Escuela de las Américas en Panamá para capacitar a los ejércitos de los países latinoamericanos; la intervención que Estados Unidos de América hizo en el país centroamericano de El Salvador para acabar, en parte, con la teología de la liberación; o, bien, lo que se ha presentado en Nicaragua, donde, para que empresas norteamericanas evitaran una indemnización por la contaminación de un lago, se dio el golpe de Estado que puso en la presidencia a Violeta Barrios vda. de Chamorro (Chomsky, Noam. Porque lo decimos nosotros. Ideal democrático, estrategias de poder y manipulación en el siglo XXI. España: Paidós). Así, pues, es inminente que esto mismo suceda en Venezuela.

 

Desde luego que las posiciones son encontradas en relación al papel que deben asumir las diversas naciones respecto a la situación que prevalece en Venezuela. También es cierto que muchas de estas naciones, como es el caso de Estados Unidos de América, desconocen al actual gobierno “constitucionalmente nombrado” de aquel país sudamericano y lo que menos les interesa es la democracia y los derechos humanos que se violan en Venezuela; pues, como ha sostenido Boaventura de Sousa Santos: “Los derechos humanos son así violados con objeto de ser defendidos, la democracia es destruida para salvaguardar la democracia” (Pensar el estado y la sociedad: desafíos actuales. Buenos Aires: Waldhuter Editores, 2009). Por ello, es plausible la posición que ha asumido el gobierno mexicano; ya que, independientemente de lo que está sucediendo en Venezuela, lo que debe resaltarse nuevamente es que la historia se repite, es decir, nuevamente Estados Unidos de América dispone de las naciones sudamericanas. A decir de Noam Chomsky “No es que Estados Unidos tenga particular interés en que se cometan atroces violaciones de derecho humanos. La violación es sólo el corolario natural de lo que le interesa y la manera de lograr sus objetivos.” (Chomsky, Noam. Poder y terror. Barcelona: RBA Libros, 2003).

 

Es curioso que al gobierno de los Estados Unidos de América, por ejemplo, no le interese lo que está sucediendo en la nación más pobre de América (Haití) o, bien, en Sudáfrica, en donde: “miles de ciudadanos malviven junto a cientos de minas de oro abandonadas por las compañías, expuestos a alta toxicidad y a enfermedades” (El País, 27 de enero de 2019); mucho menos le interesa los acuerdos internacionales ambientales. Pues bien, hoy estamos ante la presencia de una nueva intromisión ‘yanqui’ en las naciones de América latina. Ahora es el turno de Venezuela.

 

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