Viernes, 22 de Noviembre del 2019
Martes, 08 Octubre 2019 02:03

Efectivamente, ya no somos los mismos

Efectivamente, ya no somos los mismos Escrito Por :   Gabriel Sánchez Andraca

En un diario de circulación nacional hay una columna cuyo nombre es: “Ya no somos los mismos”, y es que son muchas las cosas que han cambiado realmente en la vida económica, política y social de este país.


Las sesiones del Congreso del Estado de los años sesenta, setenta y aun de los ochenta no se parecen en nada a las actuales.

 

Como reportero y estudiante de leyes de aquéllas épocas, me gustaba asistir a las sesiones de los diputados locales, todos priistas en los sesentas, con algunos panistas, pepinosocialistas y parmistas, en los años setenta y luego con la llegada de los del PSUM y de otros partidos en los ochenta. Nada puede compararse con lo que hoy ocurre.

 

Los temas que se trataban en las sesiones de los diputados locales ni a ellos les importaban. Siempre eran iniciativas que mandaba el Ejecutivo y que todos sabían que tenían que ser aprobadas por unanimidad cuando la totalidad de los legisladores eran priistas y con algunos votos en contra o abstenciones cuando empezó a haber diputados de oposición.

 

Los debates empezaron cuando llegaron panistas a ocupar una curul. El diputado y abogado Liborio Hernández Xochitiotzin inició una histórica discusión sobre la existencia de una Junta de Mejoramiento Moral Cívico y Material del Municipio de Puebla, cuya desaparición proponía, pues realizaba funciones que correspondían al Ayuntamiento sin ser un organismo electo por el pueblo. Los priistas estaban desconcertados: La Junta de Mejoras era un organismo conformado por empresarios de derecha y quien pedía su desaparición era un diputado representante de la derecha.

 

El coordinador de la bancada priista, Salvador Lobato Contreras, un maestro del CENHCH que había sido locutor en sus buenos tiempos, con la voz educada de los locutores y la solemnidad que los maestros adoptaban en los actos públicos, respondió al virulento ataque de Xochitiotzin, que de frente, con argumentos legales irrebatibles, pues su tesis que para obtener su título de abogado había tenido como tema: “El Municipio libre en México”, lo que le daba una enorme ventaja sobre los priistas a varios de los cuales convenció y unos se unieron a la petición y otros se abstuvieron en la votación.

 

El profesor Lobato, visiblemente molesto, reclamó a varios de los diputados que coordinaba su postura ante el tema que estaba en debate y les advertía: “Piensen qué van a decirle al señor gobernador”.

 

Este reportero abordó a la salida al diputado representante de la sección 23 del SNTE, el profesor Romero Vidals, preguntándole qué le había parecido la intervención del panista, y su respuesta fue: “brillante, Andraca, brillante”. ¿Y porqué no votó a favor? Preguntamos y la respuesta fue: “Porque no soy pendejo”. Y es que entonces los diputados priistas dependían totalmente del Ejecutivo y sabían que una postura del PRI en contra de un organismo manejado por el sector privado de Puebla iba a causar un problema al gobierno local.

 

En los últimos días en el Congreso se ha debatido sobre la despenalización del aborto y sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y las discusiones han sido fuertes sin llegar a acuerdos.

 

Los temas tratados ni en sueños hubieran siquiera sido esbozados en aquellos viejos tiempos. La presencia de la oposición en la Legislatura local se veía como una concesión a “los pobres locos que se la pasan hablando de la falta de democracia y de la falta de respeto al voto”.

 

Primero fue Liborio Hernández Xochitiotzin; siguió el licenciado Jesús Antonio Carlos Hernández, del PPS y luego el panista Teodoro Ortega. En las discusiones había mucho de carga ideológica, pues los partidos todavía no perdían eso de la ideología que ahora tienen completamente olvidada.

 

Ahora la diputada más destacada del PRI, Rocío García Olmedo y Marcelo García Almaguer, diputado independiente, proponen someter a discusión las iniciativas del gobernador para abrir paso a la despenalización del aborto y a la realización en Puebla de matrimonios igualitarios, y por mayoría de votos esas propuestas fueron desechadas. Y el grupo mayoritario del Congreso, es morenista.

 

Y en las galerías del salón de sesiones, cientos de miembros de los grupos gay y de mujeres partidarios de modernizar la legislatura local en esos temas, gritando apoyado o abucheando a los oradores, según el caso.

 

La discusión iniciada la semana pasada continuó ayer.

 

Definitivamente ya no somos los mismos ni volveremos a ser como antes. Los mexicanos estamos inmersos en un proceso de cambios de los que no habrá marcha atrás. En algunos casos el avance será lento y en otros más acelerado, pero vamos hacia delante, afortunadamente.

             

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